Viernes, 24 de enero de 2020

La inmigración: un fenómeno lleno de mentiras y medias verdades

Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cifran la población extranjera en un 9,59% del total, casi tres puntos menos que en 2011

Jesús Piñuela

Activista por los Derechos Humanos

El creciente aumento de la emigración en el mundo llevó a Naciones Unidas, en el año 2000, a declarar el 18 de Diciembre como el Día Internacional del Migrante. Las noticias no son buenas ya que, a los datos de fallecidos en el Mediterráneo hay que unir una retahíla xenófoba —plagada de mentiras y medias verdades— contra las personas inmigrantes: "hay demasiados inmigrantes, nos quitan el trabajo, acaparan las ayudas sociales, prefieren vivir en guetos, sus comercios no pagan impuestos ni respetan los horarios...".

Como destaca Amnistía Internacional, para empezar, no hay demasiados inmigrantes. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) cifran la población extranjera en un 9,59% del total, casi tres puntos menos que en 2011. Solo el 1% llega a España en patera. En términos absolutos, España oscila entre el cuarto y quinto país de la UE con más inmigrantes, pero en términos relativos se queda en el octavo o noveno puesto.

Las personas inmigrantes no quitan el trabajo a las españolas

Mucha gente ha olvidado que la llegada de inmigrantes fue clave para el espectacular crecimiento económico de los años de 'vacas gordas' (entre 2001 y 2006 aportaron el 30% del PIB), sobre todo en sectores como el turismo y la construcción. La realidad es que la inmigración ha asumido muchos empleos poco 'atractivos' para la población española. Y en ese contexto, las mujeres inmigrantes han ejercido un papel decisivo como cuidadoras de niños y niñas, mayores y personas dependientes. Se estima que hasta un 80% de las cuidadoras 'internas' son extranjeras, y que la mayoría son explotadas en la economía sumergida.

Las personas inmigrantes no acaparan las ayudas sociales

Al ser una población mayoritariamente joven, apenas representan el 1% de las personas beneficiarias de pensiones en España, mientras que, según un reciente estudio, con sus cotizaciones se financian el 10% de las pensiones que se perciben en nuestro país.

Además de tener reconocido el derecho universal a la sanidad, las personas inmigrantes contribuyen a su financiación, que en España proviene de impuestos como el IRPF, el IVA u otros especiales. De hecho, incluso las personas en situación irregular la están financiando cuando pagan por productos o servicios.

Las personas inmigrantes no bajan el nivel educativo

No, las personas inmigrantes no bajan el nivel educativo. De hecho, numerosos estudios coinciden en que el fracaso escolar afecta igualmente al alumnado inmigrante y al nativo, y que el factor clave para ambos es el nivel socioeconómico y educativo familiar, que puede traducirse en carencias de ordenador, libros o un lugar de estudio en casa. Desde el ámbito docente, el 72,2% del profesorado cree que el alumnado inmigrante se ha adaptado bien o muy bien al sistema educativo español. La población escolar llegada de otros países solo representa el 9% del total. Especialistas en educación consideran que su aportación favorece la diversidad en los centros, la adaptación de métodos pedagógicos y el refuerzo de capacidades.

Las personas inmigrantes no prefieren vivir en guetos ni en pisos patera

No, las personas inmigrantes no prefieren vivir en guetos ni en pisos patera. Estos existen, pero no son su alternativa habitacional generalizada. De los pisos con ocho o más residentes sólo el 8% corresponden a población extranjera. Aunque el alquiler sigue siendo mayoritario entre la inmigración, la cuarta parte hizo suya la costumbre nacional de tener vivienda propia. Un salto cualitativo que se vio cortado por la crisis.

Las personas inmigrantes no evaden impuestos ni sus comercios incumplen horarios

Y no, sus comercios tampoco evaden impuestos ni incumplen los horarios, un doble tópico que suele referirse al empresariado chino pero que no es real: no hay exenciones ni moratorias de impuestos —lo que hay es un convenio firmado por 70 países, incluidas España y China, para evitar la doble imposición fiscal—, y sus horarios de apertura se ajustan a las normativas autonómicas, que son muy flexibles en diversos sectores y ciudades turísticas. De hecho, su espíritu comercial está permitiendo mantener negocios que carecían de relevo generacional y se veían abocados al cierre.

Para concluir, y volviendo al inicio de este artículo, no deberíamos olvidar en palabras de Naciones Unidas que la emigración “a lo largo de la historia de la humanidad, ha sido una expresión valiente de la determinación individual de superar la adversidad y buscar una vida mejor”.