Lunes, 20 de enero de 2020
Béjar al día

‘Sucedió en Béjar’, crónica negra de la ciudad

Un trabajo de investigación de Óscar Rivadenyra que recoge historias reales documentadas sobre los asesinatos y actos luctuosos en Béjar desde 1493 hasta 1910

De i. a d. Ana V Peralejo, concejala de Cutura; Oscar Rivadeneyra, autor del libro, Luis Francisco Martín, director de TGC y MJ Santa Martina, directora del Béjar en Madrid

La editorial TGC viene publicando desde hace seis años de forma anual un libro o documento gráfico  que quedara para la historia de la ciudad sobre temas inéditos o diferentes relacionados con Béjar y escrito por bejaranos o por personas muy vinculadas a Béjar.

Sucedió en Bejar, cuyo autor es Óscar Rivadeneyra, es una crónica negra sobre historias reales que se mueven entre 1493 y 1910, sacadas de archivos históricos como el de Simancas o la Chancillería de Valladolid y de la investigación en prensa local, provincial y nacional de la época. Una tirada de 200 ejemplares que ha sido editada con la colaboración del Ayuntamiento de Béjar y el Béjar en Madrid. Aunque pueda aparentar ser una obra de ficción, todo lo que se relata en el libro son hechos reales documentados

La obra parte de referencias del autor y de una investigación más profunda en los crímenes y muertes violentas, acontecidos en la ciudad. De forma cronológica se narran estos sucesos acaecidos durante la Edad Moderna y parte de la Edad Contemporánea, sin tocar a penas el siglo XX, ya que Rivadenyra ha dejado para otra ocasión introducirse en la que considera una de las épocas más violentas de la historia de la humanidad, con guerras de un pasado reciente que aún resultan dolorosas y que ha tratado de respetar.

Óscar Rivadenyra ha desgranado los capítulos del libro, que da comienzo a finales del siglo XV y en el siglo XVI, en los que Béjar no se escapa a la imagen de la España Negra y de la Inquisición, con la que a veces se identifica al país desde fuera; con crímenes contra personajes de origen judío que son ajusticiados o quemados en las plazas públicas. Dentro de esta parte se cuenta la muerte del conocido y novelado Francés de Zúñiga, bufón de Carlos V, así como la relación de un clérigo con el asesinato de una escribana, hecho singular, tanto por el suceso como por ser una mujer la que detentara un cargo tan relevante, dado que en esa época la profesión tendría su equivalencia en la actualidad con la de notaria.

Con el siglo XVII de esplendor del  Barroco hay un apartado dedicado al ‘Corpus Christi y a los hombres de musgo’. Estas jornadas festivas eran peligrosas sobre todo por la gran concentración de público que atraían. El éxito de la celebración y la asistencia de multitudes armadas hicieron que la procesión se desbordara y a veces hubiera muertos e incluso que en una ocasión se intentara quemar a un hombre de musgo. Uno de los asesinatos más notorios que se produjo en la procesión del Corpus acabó con el asesino acogido a sagrado en una iglesia, donde las autoridades no tenían jurisdicción y desde donde el susodicho acabó escapando disfrazado de cura.

El capítulo ‘Calles y Armas’ recoge las ordenanzas que regulaban el uso de las armas a finales del siglo XVII, con una serie de curiosas normativas, unas relativas al castigo contra los blasfemos y en especial a los que lo hacían contra la Virgen del Castañar a los que se les cortaba la lengua, o a aquellos que osaban hablar mal del Duque de Béjar, a quienes se les confiscaban todos sus bienes.

En el siglo XIX y especialmente la segunda mitad, se dan momentos de gran ilusión a nivel social, en los que Béjar llega a tener un protagonismo en la política nacional que nunca había tenido hasta el momento ni volvió a tenerlo nunca. Estar en la vanguardia política de la lucha por la libertad, conllevaba también estar en la lucha social y por tanto a la vanguardia del uso de la violencia para defenderla. El capítulo ‘Consecuencias de la francesada’ cuenta la gran actividad que hubo durante el periodo de la Guerra de la Independencia en la provincia de Salamanca y especialmente en Béjar. Un caso curioso fue el de un bejarano acusado de un asesinato en Pinedas, que fue indultado debido al cambio de estado que se produjo con el dominio de España por Napoleón, cuya llegada acabó con la prescripción de muchos delitos. Gracias a ese indulto, sus descendientes han podido llegar hasta hoy  y algunos de ellos viven en la actualidad en Béjar.

Otro amplio apartado es el que el autor ha denominado ‘Vino, juego, tajo y navajas’ referido a las reyertas y crímenes con navajas como protagonistas y siempre alrededor de las bodegas y al juego. Alcohol y apuestas generan crímenes con la curiosidad de que cuando algún parroquiano era agredido era más importante reclamar antes a un cura que a un galeno.

El capítulo ‘Muerte en la Feria’ también tiene como elementos comunes el alcohol y la fiesta, cuenta cómo un día de feria en Béjar, con afluencia de una gran multitud, un paisano de la comarca perpetró una gran matanza con numerosas víctimas arremetiendo con un cuchillo contra la multitud, después de haber bebido y haber perdido una gran cantidad de dinero en algún juego.

Dentro del apartado ‘España Negra’ se mezclan los elementos más sui géneris de lo hispano y la sangre en el ruedo. Pese a que la Plaza de Toros de Béjar siempre presumió de que ningún torero había muerto en su ruedo, sí hubo heridos y cornadas graves en el siglo XIX.

Óscar Rivadenyra trata en el capítulo ‘Pena Capital’ el debate nacional que hubo en esa época sobre la abolición de la pena de muerte, que hasta entonces se llevaba a cabo con garrote vil en la Plaza Mayor de Béjar. Ese debate llega a una serie de reos que esperaban en Béjar que se les fuera conmutada tal sentencia, sin embargo, en este caso tuvieron la mala suerte de que la ley no fuera aprobada a tiempo y se les aplicara la pena capital.

‘Muerte en La Aldea’ es el capítulo que cuenta un crimen contra un pastor de Aldeacipreste, uno de los más escabrosos contados por la prensa de la época, tanto por el asesinato en sí, como por la forma de tratarlo en los medios de comunicación de la época.

En los alrededores de La Gloriosa, una de las partes preferidas del autor, cuando la sociedad bejarana estaba implicada en la defensa de las libertades de la Revolución de 1868, el crimen de Matilla o los que se producen entre revolucionarios y anarquistas muy conocidos a nivel nacional y que vivían en Béjar señalan muy claramente el contexto histórico de violencia que genera una guerra al margen de esta.

Otro apartado trata los hasta hace poco llamados ‘Crímenes pasionales’, en los que se incluyen los duelos a los que los hombres se retaban, bien por celos o por el amor de una mujer.

Llegando al final del libro están los apartados denominados ‘Extrema decisión’ y ‘Los infortunios nunca vienen solos’, el primero trata los casos más célebres de suicidios y el segundo, muy relacionado con la industria textil recoge los problemas de las relaciones entre patronos y obreros, como el que desembocó en el asesinato del empresario José Esteban, padre de Felisa Esteban, conocida por ser la fundadora del colegio Los Salesianos de Béjar. A este industrial lo mataron por la imposición de una especie de impuesto revolucionario que se negó a pagar. Su cuñado, Nicolás Rodríguez Vidal y otros empresarios importantes que sufrieron la misma extorsión, colaboraron con las autoridades para acabar con la detención de los extorsionadores.

En el ámbito textil las máquinas eran peligrosas y se producían con cierta asiduidad accidentes de trabajo que acababan en mutilaciones, eso levantaba quejas que llegaban ante el propio Ayuntamiento reivindicando lo que ahora se llaman seguros de trabajo y asociado a los inicios de los actuales sindicatos, hacían más visibles sus protestas llegando a exponer los miembros mutilados de los obreros.

Los últimos capítulos son ‘Juego de niños’ que recoge casos de muertes accidentales por pistolas supuestamente descargadas y el último ‘Hacia la modernidad’, es una conclusión de los muchos casos que se podrían haber recogido y de lo que se ha omitido por ser incluso demasiado duro y escabroso.