Dicen que las terrazas molestarán menos.

Aprovechando al máximo en la Calle de Rodríguez Fabrés.

Tras unos cuantos años quejándose caminantes, y comerciantes, parece que en breve habrá nuevas Ordenanzas de Terrazas. Son dos, una general para la ciudad y otra específica para la Plaza Mayor y aledaños incluida la Rúa. Algo a lo que no debe ser muy ajeno una sentencia judicial sobre el tema de no hace mucho tiempo, desfavorable al Ayuntamiento para variar. Cuyo principal partido es muy respetuoso con TODAS las decisiones judiciales.

La Rúa Mayor.

El equipo de gobierno coaligado de partidos “constitucionalistas” (no sé a qué espera el Tribunal Constitucional para inhabilitar a los demás), ha hecho un nuevo ejercicio de aplicación práctica y fiel de esa Constitución, fomentando en profundidad una amplia participación ciudadana en la reforma de esas ordenanzas terraziles. O sea, la Asociación de Empresarios de Hostelería y la Cámara de Comercio.

En la Plaza de San Justo las marquesinas para proteger la venta de productos de la huerta han quedado para otras cosas.

No se ha dicho si se ha pedido opinión a sindicatos (suelen ser asalariados quienes atienden las terrazas), o asociaciones de discapacitados, por ejemplo. Presumo que técnicos en Protección Civil han supervisado el texto. El resto hemos de esperar al período de exposición pública, con sus posibles alegaciones ciudadanas.

Variedad de formas al colocar terrazas en la Plaza Mayor.

Todo apunta a que la situación más conflictiva, como la Rúa Mayor y alguna exageración más, se va a corregir. Bienvenida sea, ha costado y ha habido suerte desde el punto de vista de la seguridad de los ciudadanos. Y, afortunadamente, las terrazas no llegaran al centro de la Plaza Mayor.


Rebajas fiscales para terrazas en aceras no muy anchas todo el año, como esta del Paseo de la Estación.

Recordaba hace unos meses el casi monocultivo turístico en Salamanca, con lo que su trascendencia es vital para la supervivencia económica de una ciudad sin ideas para cambiar su preocupante rumbo. Y no me parece mal la existencia de terrazas, es una forma atractiva y agradable de disfrutar del espacio público, magnífico en el centro. Pero la situación actual semeja un caos necesitado de replanteamiento.

¿Por fin dejaran de taparse los ojos con estas terrazas?, ¿dónde está el mísero 1’20 de acera libre?

Aunque no todo parece ir bien. Alerta la concejala Virginia Carrera sobre el ancho libre mínimo entre la terraza y la fachada de los edificios o el bordillo de la acera, fijado en 1’20 metros. Dado que nuestros gobernantes son muy respetuosos con las normas, seguramente tiene un problema de interpretación. La Ordenanza de Accesibilidad Integral para el Municipio de Salamanca en su Artículo 18, dice “1. Las aceras tendrán un ancho mínimo de 1,50 metros (…) 3. El ancho de 1,5 m. en aceras debe estar libre de obstáculos y para indicación de invidentes el ancho libre debe ser la franja interior de las aceras adosadas a los edificios.”

El viernes, lloviendo casi todo el día, las terrazas estaban pronto por la mañana en la Calle del Obispo Jarrín.

Según la nota municipal informante del tema habrá horario para las sombrillas en algunas zonas, pero sigue existiendo la temporada de 365 días. No deja de resultar un tanto patético ver terrazas en los meses más fríos o lluviosos (molestas muchas veces). Es más, parece fomentarse la instalación de terrazas todo el año, con rebajas fiscales fuera del centro de la ciudad. Donde más estrechas suelen ser las aceras, una curiosa forma de aplicar que “tienen como principio rector una notable mejora del espacio disponible para el tránsito de personas”.

No debe haber muchos munícipes que usen esta parada de la Gran Vía, no parece el mejor sitio para poner una terraza.