Humildad

“Damián ha cogido una taza en la que una lamparilla empapada en aceite de luz chisporreante, muy triste, y la puso dentro del Portal de Belén-. Así, el Niño Dios, la Virgen, San José, el buey y la mula tendrían luz y calor esta Navidad”. ¡Mañana!

También resaltaba la Navidad, bastante pesaroso; mi buen amigo el poeta de Cantalpino y gran persona-Armando Moralejo (q.e.p.d) en el 2007: “Jesús nace entre nosotros cuando llega Navidad. Y nace entre las chabolas y la ciudad. También donde reina el vicio, la droga y la maldad. O en un frágil cayuco que boga en alta mar en busca de horizontes de paz y libertad. Y nace donde las bombas estallan sin cesar sembrando muerte y odios que se han de desterrar. Y nace donde hay niños y ancianos sufriendo de abandono, tristeza y soledad”.

Pues eso.

“Y donde hay hambruna, miseria, enfermedad, vejaciones, injurias y penas que llorar”.

Pero… el gran deseo de Armando, en su larga exposición, era: “Debemos caminar unidos hacia un Mundo mejor, de ilusión, cariño, paz y amor”…

Pues eso.

Pero esto último, que es lo que él piensa y escribe; me obliga urgentemente a pedir: ¿Dónde hay que firmar?

¿Qué le ha parecido todo, señor Manuel?

Solamente puedo contestarte como colofón… qué: Tarea difícil será el enmendar los muchos errores propios y ajenos,  que en estos momentos nos asolan por todos lados y que para mí, ya con muchos años de edad me preocupan. Y te voy a decir más, desde la tristeza por estos acontecimientos no deseables: “Es el recuerdo de los lejanos instantes o momentos de felicidad lo que hace insoportable envejecer, a la vez que me permite ser consciente de lo que he vivido y por tanto aceptar que el pasado jamás volverá”.

Corrobora usted al amigo Armando; en que vivimos en un, no vivir adecuadamente desde hace mucho tiempo. Y que será muy difícil salir de él en busca de nuevos horizontes. Y lo primero que habrá que hacer es tener-HUMILDAD-para poder llevarlo a cabo. Pues cómo dice-Fernando Savater-“Ya que nadie es capaz de saberlo todo, no habrá más remedio que elegir y aceptar con-HUMILDAD-, lo mucho que ignoramos”.

 

Pero lo primero es reconocerlo.

Sí, señor Manuel, hay que a la manera de cada uno, practicar la-HUMILDAD-.

Estoy totalmente de acuerdo; hace unos días estuve en la Capital en visita programada y fuimos a ver –La Catedral-, pues aunque no te lo creas no la conocía. Y puedo asegurarte que una vez el ella y viendo aquella obra ingente, me sentí de repente, humilde y poca cosa; ante tanta grandiosidad. ¡Qué maravilla!

¡Muy bien señor Manuel!

Apure nuestro humilde vermú, que ya nos quedan pocas posibilidades de poder hacerlo en este año que termina. Como ha terminado la-Cumbre del Clima-que ha tenido lugar días pasados en Madrid, con más pena que gloria y sin ninguna –HUMILDAD- en reconocer los propios errores y lo trágico de la situación del-Mundo- actual. Y todo ello y a pesar de que-HUMILDAD-, deriva de –humus-(que significa barro, lodo). Y me parece que habría que interpretarlo con humildad manifiesta como-La recuperación del contacto con la tierra- antes de que sea demasiado tarde. Y ello; tanto por satisfacción personal, también por la recuperación del –Planeta-.

Pero, estamos en ¡Navidad! Y al señor Manuel y también a este humilde servidor; mucho nos reconfortaría el poder terminar nuestra charla de hoy en-La Parcela-, no terminarla hablando y escribiendo de: “Miserias, enfermedades, vejaciones, injurias y penas que llorar”. Nos agradaría el poder hacerlo de: Fe, esperanza y caridad y de amigos.

¡Navidad!

Tiempo de amor y cariño; tiempos de perdón y paz. Que ha nacido el Niño Dios… en un-Humilde-Portal de Belén. Donde una lamparilla chisporretea vacilante. Ha sido allí puesta por Damián con la intención de que el Niño, la Virgen María, San José, el buey y la mula no pasen frío… con-HUMILDAD-. Pues eso.

¡Feliz Navidad!