Lunes, 3 de agosto de 2020

Música para una polémica: Cuando Billie Eilish admitió no conocer a Van Halen

El Fin de Año Universitario tiene lugar este 12 de diciembre en la Plaza Mayor. La edición de este 2019 cuenta con un cartel que mezcla a una banda con más de 20 años de experiencia sobre las tablas, como Despistaos, con artistas de última generación, como Yasiris, con una carrera musical prácticamente a estrenar. Aprovechando este cartel como ejemplo de convivencia y regeneración de este ciclo musical sin fin que lo envuelve todo, donde los estilos ni se crean ni se destruyen (solo se transforman), me gustaría hablar un poco sobre las polémicas generadas en Twitter en los últimos días.

Polémicas musicales ¡Qué cosas!, ¿verdad? Batallas dialécticas entre fans de unos artistas y de otros como si de acérrimos enemigos futbolísticos se tratara. Como aquellas míticas trifulcas entre ‘mods’ y ‘rockers’ en la playa de Brighton a finales de los ’60. Igual, pero no. Con el aura de cutrez que aporta el universo de las redes sociales. El insulto gratuito, los 140 caracteres lanzados al albur sobre unos avatares que… oh, ¡sorpresa! Existen en el mundo real y tienen vida y sentimientos.

Me refiero, en concreto, a las enconadas discusiones mantenidas recientemente entre las nuevas y las no tan nuevas generaciones habida cuenta de hechos tan peregrinos como que Billie Eilish admitiera en una entrevista que le realizó Jimmy Kimmel a finales de noviembre que no conocía a Van Halen o que un usuario random se descuelgue pidiendo, vía tuit, alguna razón que demuestre que AC/CD son mejores que Bad Gyal. Estos dos asuntos de capital importancia han provocado insultos de ida y vuelta, crispaciones innecesarias, boicots sin sentido, entrecejos fruncidos y puede que algún que otro desvelo.

Veamos. Hasta hace menos de un mes, no me decía absolutamente nada el nombre de Billy Withers y, aunque es un asunto que a mí mismo puede llegarme a provocar cierta vergüenza, no es algo que deba importarle lo más mínimo a nadie. Salvo, claro está, a alguien que realmente me aprecie y, en una reacción completamente opuesta a las mencionadas de la red del pajarete, se ocupe de darme a conocer las ambrosías musicales de Mr. Withers. Pero, y esto es otro punto importante, que sea por hacer el bien y no por apuntarse un tanto del tipo “¿En serio no lo conoces? ¡Yo sí!” Malaje 1 – Iván 0.

Por otro lado, es obvio que cada generación tiene (porque los necesita) sus referentes a todos los niveles. También en la música. Mi hermano (el mediano, del que leeréis mucho en esta columna por ser mi mayor referente para casi todo) siempre ha dicho que la adolescencia es la época que marca tu identidad musical. Hay excepciones, por supuesto. De hecho, ahora mismo estáis todas y todos deseando indicar alguna, lo sé. Pero para la mayoría de nosotros es así. En ese momento de nuestras vidas escuchamos la música de nuestra actualidad. De un estilo o de otro, pero de “nuestro momento”. Eso no quita que después cada cual se pueda acabar decantando por otros estilos anteriores o posteriores (que es más raro aunque también pasa), pero serán las canciones de “tu momento” las que vuelvan de cuando en cuando a tu cabeza a recordarte, de alguna manera, que la persona que fuiste sigue ahí.

Por ir cerrando. Para que se me entienda mejor o se me pueda criticar a fondo, debo decir que escribo estas líneas mientras cumplo, sin apenas despeinarme, 42 honrosos años que me habilitan lo mismo para escuchar a Nirvana que para ir a mirar cómo avanza alguna obra (hay, por cierto, unos cimientos magníficos junto al Paseo del Tormes) o para acudir a un concierto de Billie Eilish. Cualquier cosa que realmente me apetezca, me parecerá bien.

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