Lunes, 20 de enero de 2020

El turismo religioso incrementa los visitantes de la provincia

Los pueblos salmantinos esconden un patrimonio único representado en sus iglesias, catedrales, monasterios, conventos y ermitas y rutas peregrinas llenas de atractivos
Santuario de la Peña de Francia

La religión siempre ha estado ligada a la tradición, a los usos y costumbres de las gentes de los pueblos salmantinos. De ahí que muchos monumentos, fiestas y otros legados con arraigo en Salamanca estén vinculados a las creencias religiosas.

Los pueblos de la provincia esconden un patrimonio único representado en sus iglesias, catedrales, monasterios, conventos y ermitas y también, como no podía ser de otro modo, en sus fiestas y tradiciones. Especial interés  para el turismo religoso presentan las Catedrales de La Armuña -Villares de la Reina, Villaverde de Guareña y Palencia de Negrilla–, la Catedral de Ciudad Rodrigo, la Ruta del Mudéjar por las comarcas de Alba de Tormes y Peñaranda y el románico del Tormes -Almenara de Tormes, Torresmenudas, y Ledesma-, así como los artesonados y retablos de templos como los de Macotera, Cantaracillo, Villoria, Rágama, Zorita de la Frontera, Alba, Santiago de la Puebla y Fuenteguinaldo.

Los monasterios y conventos singulares, las pasiones vivientes, los ofertorios y romerías y los museos de carácter religioso también ocupan un espacio destacado en el turismo religioso de la provincia salmantina, sin olvidar las rutas de peregrinación más destacadas: la Ruta Teresiana, el Camino de Santiago por la Vía de La Plata, el Camino de San Francisco de Asís y el Camino de la Peña de Francia.

Museo carmelitano Carmus

En la misma casa conventual fundada por Teresa de Jesús en Alba de Tormes se encuentra un museo que alcanza los 900 metros cuadrados de exposición e incluye algunas de las estancias originales del convento, hoy rehabilitadas. La colección se articula sobre los camarines, estancias diseñadas para acoger las reliquias de la Santa, y termina con la visita a su sepulcro.

Ruta Teresiana: de Ávila a Alba de Tormes con Teresa de Jesús

La ruta ‘De la Cuna al Sepulcro’ une las dos ciudades teresianas por excelencia, Ávila y Alba de Tormes, y ofrece al peregrino un recorrido histórico y espiritual tras los pasos de la Santa Andariega. Teresa de Jesús nació en Ávila y allí pasó la mayor parte de su vida, comenzó la Reforma del Carmelo, y escribió el Libro de la Vida, el Camino de Perfección y terminó las Moradas. En Alba de Tormes, fundó su octavo convento en 1571, y allí volvió en otoño de 1582, enferma de muerte, para terminar su camino en la tierra. Este itinerario, une estos dos lugares fundamentales a través de otros sitios teresianos y sanjuanistas.

Centro Teresiano y de San Juan de la Cruz

Frente al convento de la Santa, el visitante encuentra este pequeño pero interesante espacio museístico compuesto de tres salas de formato y temática diversa. La primera acoge un buen número de obras de arte religioso barroco relacionadas con Santa Teresa de Jesús. Al final de la primera sala se encuentra un pequeño espacio ocupado por una colección de arte popular africano, con numerosas miniaturas de animales hechas en materiales diversos, y algunas máscaras rituales. Finalmente, en la planta superior, los Padres Carmelitas exponen la memoria gráfica de su paso por las misiones africanas, con fotografías de enorme belleza y sensibilidad centradas de forma alegre y positiva en la vida cotidiana y en el mundo infantil. 

La Vía de la Plata, camino jacobeo

La Vía de la Plata, de Sevilla a Astorga, facilitó durante siglos el tránsito de personas, mercancías e ideas. Más de cien kilómetros del camino peregrino discurren por tierras salmantinas. Desde las nevadas cumbres de la Sierra de Béjar y Candelario al sur, la Vía cruza bosques de castaños y robles, campos de dehesas y ganaderías, para llegar a las llanuras cerealistas del norte. 

Románico del Tormes

Las aguas del río Tormes, tras abandonar la capital, bañan algunas localidades donde se encuentran templos románicos de gran belleza. En Almenara del Tormes, se halla una humilde iglesia del siglo XII, verdadera joya del románico salmantino. Continuando el devenir del río se llega a Ledesma, villa de abundante patrimonio religioso. Junto a la capital, en la pequeña aldea de Santibáñez del Río, se conservan los muros de otro templo con interesantes detalles ornamentales. En la portada llama la atención un arco de medio punto y el relieve de dos preciosas garzas que beben de una misma copa.

Camino de la Peña de Francia: De la Vía de la Plata al santuario de la Virgen Negra

Atraídos por la devoción y los milagros de la Virgen de la Peña de Francia, hubo peregrinos jacobeos que abandonaban la transitada Vía de la Plata y se encaminaban el monasterio de la Virgen Negra, en la Peña de Francia. Recuperado y señalizado adecuadamente, el camino se inicia en la localidad de Puerto de Béjar, límite con tierras extremeñas, y tras recorrer 72 kilómetros alcanza la Peña, la montaña mágica. A su paso, el paisaje se convierte en protagonista: bosques de castaños, robledales, cultivos de vid y cerezos pueblan las sierras de Béjar y Francia, declaradas Reserva de la Biosfera por la Unesco.

Museo de las Carmelitas Descalzas, en Peñaranda

Este convento del siglo XVII, que creció bajo la protección de la Casa Condal de Peñaranda, custodia una magnífica colección de arte religioso. Destacan obras pictóricas de la Escuela Italiana con firmas tan destacadas como las de Lucas Jordán, Andrea Vaccaro y Guido Reni. Recomendable es también la rica colección de bronces, el calvario llamado el Oratorio del Conde, las urnas de reliquias de la Capilla de Loreto y un extraordinario relicario italiano.

Ruta del Mudéjar

Al recorrer las comarcas de Alba y Peñaranda se descubren bellas iglesias de estilo mudéjar. Aquí se desarrolló entre los siglos XII y XIII, adaptando las técnicas mudéjares al románico, con el ladrillo como elemento identificador. Después, en el siglo XVI, tuvo una segunda época de esplendor con increíbles obras de carpintería. Esta ruta incluye 16 templos, representativos de la fusión del arte cristiano y la estética musulmana. En la villa de Alba de Tormes se conservan San Juan y de Santiago. Otras iglesias que muestran la fuerza expresiva del ladrillo son las de Coca, Galleguillos, Peñarandilla y Turra. La ruta se completa con la visita a los ábsides románico-mudéjares de Aldeaseca de la Frontera, Gajates, Nava de Sotrobal, Paradinas de San Juan, Rágama y Villar de Gallimazo.

Uno de los tesoros ocultos de esta propuesta son los espléndidos artesonados que podremos disfrutar en algunos interiores, como Macotera, Cantaracillo, Rágama o Villoria, auténticos “cielos mudéjares".

Artesonados y retablos

En numerosas localidades de Salamanca, los templos parroquiales, ermitas y conventos esconden auténticos tesoros artísticos. Sencillos y austeros por fuera, en su interior brillan dos elementos: las cubiertas y los retablos. Uno de los más bellos ejemplos se encuentra en la iglesia parroquial de Macotera, sin olvidar otros como los de Cantaracillo, Cantalpino, Villoria, Rágama, Zorita de la Frontera, Tordillos o Alba de Tormes.

En cuanto a los retablos que rematan las cabeceras y las capillas, cabe mencionar por su espectacularidad los de Santiago de la Puebla -obra de Diego de Siloé-, o Fuenteguinaldo -de Lucas Mitata-. También impresionan los que adornan las denominadas "catedrales" de La Armuña: Palencia de Negrilla, Villares de la Reina y Villaverde de Guareña.

Monasterios y conventos

La naturaleza en Salamanca encierra lugares de secreta belleza, que resultan idóneos para la ubicación de conventos y monasterios. Incluso es posible alojarse en alguno de ellos, en busca de la tranquilidad perdida.

En ocasiones, se ocultan del bullicio en lugares aislados, como es el caso del convento carmelita de San José en el valle de Las Batuecas, dentro del Parque Natural de Las Batuecas - Sierra de Francia, declarado Reserva de la Biosfera. ; o encuentran refugio en las alturas -véase el santuario de la Peña de Francia-, o entre los encinares, como el monasterio de Porta Coeli del Zarzoso. Otros muchos ya desaparecieron y sus huellas recuerdan una existencia dedicada al trabajo y la contemplación. Así sorprende por su magnitud la denominada Casa Baja, en El Maíllo, alojamiento invernal del ya mencionado de la Peña de Francia; los restos del convento de Nuestra Señora de Gracia, próximo a San Martín del Castañar, o del antiguo convento Basilio del Santo Niño de Belén, en Herguijuela de la Sierra. Completan este recorrido otros, que fueron monasterios relevantes y con importancia cortesana, como La Caridad en Ciudad Rodrigo , San Leonardo en Alba de Tormes y el de San Francisco en Béjar.

Catedrales de La Armuña

Se conoce como La Armuña el territorio al norte y al este de la capital, cubierto de campos de cereal. La vista se pierde y el horizonte sólo se ve interrumpido por las siluetas de las iglesias. Entre estas últimas destacan tres, conocidas como las Catedrales de La Armuña por su espectacularidad y los tesoros artísticos que conservan. La primera de ellas se encuentra muy próxima a la capital, en Villares de la Reina, sobre la bóveda llama la atención el fresco ‘La Gloria’.

En Villaverde de Guareña una excelente portada preside la iglesia del siglo XVI, de una sola nave y adornada con un magnífico retablo organizado en seis calles. Palencia de Negrilla oculta la última de las tres catedrales, en la iglesia de la Santa Cruz. Con cubierta mudéjar y otros elementos románicos, el templo alcanza su esplendor en el siglo XVI. 

Museo Diocesano y Catedralicio de Ciudad Rodrigo

El más rico y completo museo de Ciudad Rodrigo se ubica en un marco de excepcional belleza: la seo mirobrigense. Este museo alberga importantes colecciones arqueológicas, entre las que destacan piezas prehistóricas de la comarca, algunos vestigios de su pasado romano (incluyendo piezas funerarias y numismáticas), y restos arquitectónicos de las distintas fases constructivas de la Catedral. 

Fuente: salamancaemocion.es