Domingo, 8 de diciembre de 2019
Las Arribes al día

A sus 87 años, Humildad García celebra la Palabra desde hace cinco años en Peralejos de Arriba

Los dos sacerdotes adscritos a esta Parroquia deben atender 12 pueblos, lo que en ocasiones les resulta imposible estar en todos los sitios encomendados por la Diócesis

Humildad junto al párroco Antonio Ándujar escuchando sus instrucciones / FOTOS: DIÓCESIS DE SALAMANCA

Los que vivimos al oeste del Oeste sabemos desde hace mucho que lo que se conoce ahora como la España vaciada no es algo nuevo, es el efecto de la aplicación de políticas a favor de las ciudades y que han tenido como damnificados a nuestros pueblos. Crear servicios en un  sitio implica reducir en otros, porque como saben bien los economistas, los recursos son limitados.

A medida que nuestros pueblos se despueblan, van perdiendo servicios, es lo que vulgarmente se conoce como ‘la pescadilla que se muerde la cola’, un círculo que los políticos solo están dispuestos a romper en mítines y apariciones ante los medios de comunicación, donde se les llena la boca diciendo que hay que trabajar contra la despoblación, aunque en cuanto dejan el atril, firman órdenes para quitar médicos o maestros, o reducir transporte público. Así es, no hace falta cerrar consultorios ni escuelas, de este modo se cierran solas.

Este mal ‘endémico’ de nuestros pueblos también azota a otras partes de la sociedad. Hace unos días, la web de la Diócesis de Salamanca se hacía eco de lo que sucede en la Parroquia de Peralejos de Arriba, ya saben los de la zona, pueblo de la comarca de Vitigudino y desde hace muchos años perteneciente a esa España vaciada, en la actualidad con 24 habitantes censados pero de los que la mitad no residen en el pueblo habitualmente.

El caso es que en Peralejos de Arriba, desde hace cinco años, Humildad García, de 87 años, se encarga de ofrecer la Palabra a sus convecinos aquellos días en los que los sacerdotes Francisco Fraile y Antonio Andújar les resulta imposible atender al mismo tiempo a los 12 pueblos que el Obispado les ha encomendado, lo que estaríamos hablando no de la Salamanca vaciada sino más bien del otro ‘mal endémico’ en la Iglesia, y que es la falta de vocaciones para desempeñar el Ministerio de del Sacerdocio, pero como en política, la Iglesia parece aplicar criterios similares para atender sus obligaciones con la sociedad. 

Pero volviendo a la historia de Humildad, esta vecina de Peralejos de Arriba lleva colaborando con la Parroquia desde hace 40 años, “desde barrer, lavar los purificadores, la ropa o planchar el mantel”. Además, como recoge la web de la Diócesis, “en Peralejos de Arriba, la lectora es ella, y canta acompañada de su hija, además de las funciones propias de los que realizan la celebración de la Palabra: las lecturas, la homilía que le entregan los párrocos, y dar la comunión. Los sacerdotes la formaron para ello, y siempre cuenta con su apoyo”.

ACCESO AL CONTENIDO COMPLETO DEL ARTÍCULO