Domingo, 8 de diciembre de 2019

Titán del Bendito 2012, al borde de la perfección

La asociación enológica Cata Añada realiza una nueva cata ciega con Jorge de Luis como su director

Jorde Luis fue el director de la cata de Titán del Bendito 2012 / JAVIER BRAGADO

Este sábado, 30 de noviembre, la Asociación enológica Cata Añada nos trae una de sus  catas ciegas de la mano de Jorge de Luis, que ejerce como director:

TITAN DEL BENDITO 2012 (D.O. TORO)

VINIFICACION:

Tinta de Toro* proveniente de los viñedos más antiguos del Dominio, el más reciente data de la década de los 50 y la más antigua, remonta a finales del siglo XIX. Con un rendimiento solo de entre 800 a 2.200 kilos por hectárea, y de terreno muy pobre con un un excelente drenaje, son los viñedos de donde sale este precioso vino.

De secano, y en vaso tradicional, casi todo se realiza  manualmente, así como todo cultivado ecológicamente.

 

CATA CIEGA:

ASPECTO: Capa alta, excelente lagrima, color granate oscuro, limpio y brillante.

OLOR: Toque tostado y especiado, fruta  roja y cuero.

SABOR: Estructurado, alcohol bien integrado, algo áspero, gran retrogusto con final amargo.

CONCLUSION:

Destaca este vino por la combinación de alcohol, taninos y frescura, que da lugar a un vino impresionante, que lejos de empalagar, invita a ser bebido.

 

RELACION CALIDAD/PRECIO: CORRECTO/45Euros.

PUNTUACION: 93

00-60 DEFECTUOSO

61-70: REGULAR

71-80: CORRECTO.

81-85: BUENO.

86-90: MUY BUENO.

91-95: EXCELENTE.

96-100: EXTRAORDINARIO.

 

VARIEDAD: 100% Tinta de Toro.

GRADUACION: 15,5 º %

CONSUMO: Entre  16-17 ºC

MARIDAJE: Cochinillo al horno, cabrito asado, solomillo, chuletón y otras carnes de buey a la parrilla, lechazo, cocido o guisos como lentejas.

 

D.O. TORO*

Hoy Toro está reconocida a nivel internacional como una de las mejores regiones vitivinícolas del mundo. En los diez últimos años la D.O. TORO ha pasado de la oscuridad al centro del escenario mundial, gracias a sus vinos de alta calidad y de personalidad inconfundible.

Fue también el vino de Toro el que acompañó a Cristóbal Colón en su descubrimiento de las Américas; hasta tal punto que la “La Pinta”, una de sus tres carabelas, fue bautizada así por el toresano Fray Diego de Deza, en referencia a una medida de capacidad que se empleaba en Toro y que aún hoy se utiliza como expresión coloquial para referirse a un trago de vino.

A lo largo de la historia el valor del vino de Toro había radicado principalmente en su graduación y corpulencia, características que hacían de él un vino duradero, y que permitía su transporte a ultramar.

Ya, en la década de los años 70, y convencido de que la alta graduación de aquella Tinta de Toro no era intrínseca a la variedad sino a su tardía recolección, Manuel Fariña comenzó a impulsar el primer gran cambio en la zona: el adelanto de la vendimia en casi un mes. Se trataba de recolectar la uva en el momento óptimo de maduración a la vez que se reducía su graduación desde los 16º-17º, hasta los 13º-14º.

En 1987 se aprueba la denominación de origen que abarca dieciséis términos municipales de la zona, pertenecientes a las provincias de Zamora y Valladolid. Manuel Fariña fue elegido presidente del primer Consejo Regulador de la D.O. Toro.

Esta D.O. se ha convertido en el punto de mira, no sólo de compradores, sino también de gran número de inversores del sector vinícola. Algunos de los más prestigiosos observadores del mundo del vino no han dudado en situar a Toro entre las diez regiones vitivinícolas de mayor interés del mundo de los próximos años.

Tinta de Toro*

La «Tinta de Toro» es una variedad autóctona de la zona de Toro, de la que apenas se tiene información sobre sus orígenes, aunque se considera que fueron los romanos (210 a. C.) los promotores de la viticultura en la zona, al igual que en el resto de la cuenca del Duero.

A finales del s. XIX la plaga de filoxera ocasionó en España una profunda reconversión del cultivo de la vid, pero la variedad «Tinta de Toro» se defendió, hasta el punto de que en la actualidad hay todavía algunas viñas con más de 150 años de antigüedad. En 1990 se realizó una selección clonal por parte de la Junta de Castilla y León. La Tinta de Toro goza la variedad de certificado de variedad autóctona con características  agronómicas diferenciadas. No obstante, se considera en general que es sinónimo de tempranillo, aclimatada a la zona zamorana.

Edición y fotografía: Javier Bragado.