Viernes, 21 de febrero de 2020

Cómo alimentarse en partidos de fútbol mañaneros

 En realidad, cuando hablamos de fútbol parece que lo importante es la geometría, el dibujo, el balance de números, y se nos olvidan aspectos intangibles
Es fundamental el entendimiento de que la peor decisión es no desayunar porque así “los niños están más ligeros”

            No se trata de hacer una tesis al respecto. Quizás con superar algunos tabús existentes podríamos considerarnos satisfechos. En realidad, cuando hablamos de fútbol parece que lo importante es la geometría, el dibujo, el balance de números, y se nos olvidan aspectos intangibles. Las mamás deberían ser informadas al respecto de lo que deben desayunar sus hijos cuando vayan a jugar un partido por la mañana, desde luego es fundamental el entendimiento de que la peor decisión es no desayunar porque así “los niños están más ligeros”. Los entrenadores podrían confeccionar algún protocolo práctico y entregar una hoja documentando este aspecto para el niño y sus padres.

            Había un libro que utilicé en los cursos de entrenadores que se refería a la alimentación de los deportistas. Allí se llegaba a citar algún caso de algún olímpico que había batido récords importantes habiendo comido un rato antes de la prueba una hamburguesa bien repleta de cebolla y “kétchup”, pero lo citaba como una excepción de lo que no debiera ocurrir en la normalidad de los casos. Igual que es un error pensar que para un esfuerzo como es un partido de fútbol lo mejor es comer “proteína”, es decir, un buen filete con patatas fritas; o un plato de huevos, también con patatas fritas. En realidad, siempre para antes del esfuerzo de un partido mañanero es mejor alimentarse con “hidratos de carbono” (pan tostado, pastas, cereales, zumos, café con leche, etc.) dejando para después del partido los filetes de pollo, pavo, jamón york o ternera. Por supuesto, hidratarse convenientemente y más en épocas calurosas.

            Recuerdo que a mí me hacía daño el café con leche y no sabía muy bien por qué. En aquel librito citado descubrí que a veces era indigesto porque la mezcla (café + leche) producía “tanato de caseína”. Bueno, pues a privarse y sustituirlo por otra bebida caliente, incluso leche con cacao.  Pero es posible que no sea negativo para todas las personas. La memoria me trae algunos casos llamativos, una vez en un campo de Galicia, en el descanso de un partido mañanero de División de Honor en juveniles, nos sirvieron unos cafés negros cargadísimos al que le habían añadido, quizás aguardiente, quizás orujo, quizás coñac, pero aquella bebida de “perros” no nos sentó demasiado bien porque encima hubo que echarle azúcar en cantidad, lo cual está absolutamente cointraindicado en mitad de un esfuerzo teniendo “efecto rebote” en los procesos de recuperación (Hay razones científicas difíciles de explicar en tres líneas). 

Igual que deben respetarse los tiempos previos de alimentarse (Aconsejable 3 horas antes del esfuerzo); despertarse más pronto en los partidos que se jueguen antes de las 10 de la mañana y no salir corriendo al campo de juego nada más tirarse de la cama; no presentarse a jugar dándose un baño en la piscina;  acudir a la cita del equipo al menos una hora antes del partido; no masticar chicle antes del partido a veces produce “flato”; y un amplio etcétera de cosas simples que pueden afectar al rendimiento global. Por supuesto, las 24 horas anteriores al partido deberían tener unas pautas a seguir. Desde luego, también un exceso de preocupación por el partido puede afectar negativamente lo que invita a tomarse el juego con alegría y responsabilidad adecuada. Sinceramente, estos aspectos debieran tratarse con mayor detalle por los entrenadores de niños que precisan, incluso, unas pautas para atarse los cordones de las botas…