Viernes, 13 de diciembre de 2019

El apocalipsis en la calle otra vez, y van…

La pasada semana un partido con presencia en el Ayuntamiento, que se presentó en coalición, propuso un disparate de un calibre monumental. Si hacemos caso de algunas crónicas periodísticas nos dejaría al borde del desastre, del apocalipsis quizás. Convertiría en una mera anécdota sin importancia esa majadería del Cambio Climático o la contaminación. El desatino nada menos colapsaría el tráfico de nuestra ciudad.

No era la magnífica idea de alentar el aparcamiento en doble o triple fila a la entrada de colegios. Diaria práctica beneficiosa para el progreso de la ciudad, tras las oleadas de inmigrantes madrileños, vascos o catalanes atraídos por las bondades de ese amor al coche para convertirse en convecinos permanentes. De paso pone en evidencia la inutilidad del carril para el tráfico ocupado y, ¡vaya!, da la razón a quienes porfían sobre calzadas sobredimensionadas. Y cuando ocupan aceras hasta en batería se bordea la felicidad eterna. O qué el impulso da al turismo repartidores superando las horas de carga y descarga en calles peatonales o la jungla de la calle Quintana.

En realidad se les ha ocurrido proponer la aplicación de las propuestas del Plan de Movilidad aprobado por el Pleno Municipal hace más de 6 años en materia de carriles bus, aparte de darse cuenta de avenidas por donde pasan tantos autobuses como en la de Mirat y plantean su ampliación a estas. No se darían cuenta los redactores del Plan del apocalipsis que supone, al contario de los expertos concejales gobernantes.

Salamanca ha suscrito la “Carla de Aalborg”, teóricamente tiene una Agenda 21 Local, y existe el mentado “Plan de Movilidad Urbana Sostenible”. Si se bucea en el Plan General de Ordenación Urbana se encuentra el término sostenible. Incluso hay un “Plan especial de Protección de la Infraestructura Verde y Biodiversidad” del que alardea el Ayuntamiento a pesar de centrarse más en destruir arbolado maduro.

Según innumerables informes y estudios tenemos un serio problema ambiental alentado de forma destacada por el transporte motorizado. Esta semana la “Organización Mundial de la Salud” o la “Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica”, recordaban las  10.000 muertes prematuras en España por esos “inconvenientes”. En una ciudad sin industria, donde se presume a la menor de no superar los límites peligrosos en algún contaminante, ¿de dónde salen los que sí los superan y se “olvidan”?

La “increíble” propuesta de crear de una vez los carriles bus previstos y ampliarlos solo hace caso a los expertos: reducir el uso del vehículo privado favoreciendo medios de transporte sostenible como el servicio público de transporte. Nada nuevo en muchas ciudades, incluso más pequeñas que la nuestra. La medida más efectiva para reducir la contaminación es reducir el uso del coche, reduciendo el espacio otorgado a este.

La idea no es sumar medios de transporte con espacio para cada uno, la solución es apostar por medios de transporte que sustituyen a los problemáticos. Convertir un carril abierto libremente al tráfico en una plataforma reservada para transporte público o bici es elegir sostenibilidad, lo demás es mentir o engañar.

Tras 30 años de peatonalización de la Rúa Mayor, y luego más calles del centro, pocos quieren acordarse de lo dicho por quienes se oponían, de los apocalipsis que se nos venían encima. Al cabo de los años el comercio desaparece en los barrios con calles de libre circulación y continuas ampliaciones de espacio para aparcamiento. ¿Realmente no han aprendido nada?