Viernes, 13 de diciembre de 2019

Sexo y género de quienes abusan y agreden

Manifestación contra la violencia machista en Salamanca. Foto de archivo

Sabemos mucho más de las víctimas de abusos y agresiones sexuales, porque son más sinceras y están dispuestas a colaborar para afrontar este problema.

De los abusadores y agresores sabemos también bastantes cosas, pero tenemos más dificultades . Tal vez la mejor fuente sean las propias víctimas y las personas que, habiendo cometido estos delitos son interrogados,  se arrepienten y hacen terapia.

¿Y qué sabemos en realidad? Me atrevo a resumir lo que considero probado:

Las víctimas:

En primer lugar, hay más mujeres víctimas de abusos sexuales y agresiones sexuales, tanto si hablamos de menores, como de mujeres jóvenes y adultas. Los datos de incidencia son bien conocidos en España, cómo se pueden ver en los informes anuales de la Fiscalía. Los datos de prevalencia, obtenidos por investigación con muestras de la población, son  mucho más alarmantes, porque la mayoría de los casos no se denuncian.

En segundo lugar, un grupo importante de hombres, menores especialmente, también sufren abusos o agresión. En el caso de los menores, entre un 20 y 25% de niñas y adolescentes  y entre el 10 y 15 % de los niños y adolescentes son víctimas. En la vida adulta, las víctimas son, con mucha más frecuencia, mujeres, especialmente en el caso de las agresiones.

Sexo de quienes abusan y agreden:

Las agresiones sexuales contra mujeres y hombres, con uso de la violencia, son, en muchos más casos, perpetradas por hombres, en todas las edades.

Los abusos sexuales contra las mujeres los cometen en su  mayoría los hombres, aunque, en este caso, ya no es tan excepcional encontrar a mujeres abusadoras, como señalamos más abajo, al comentar las dudas.

¿Y cuáles son las dudas?

Sobre los abusos sexuales contra los hombres, no se puede ser tan rotundo.

  1. En el pasado, ya encontrábamos que, aunque la mayoría de los abusadores de hombres eran también varones, había un  porcentaje importante de  mujeres abusadoras, especialmente de menores. Por ejemplo, los porcentajes solían estar entre el 10% y el 20% de menores  abusados por mujeres.  En estos estudios, las  mujeres que abusaban eran mujeres adultas, en su mayoría.
  2. En la actualidad, parece que las cosas están cambiando, como veníamos sospechando desde hace tiempo.  Estas sospechas parecen confirmarse en un estudio reciente, en Estadios Unidos, centrado en  menores adolescentes. Según este estudio, las chicas adolescentes son abusadas en más del 80% de casos por los varones.  La alarmante novedad es que los varones adolescentes que son víctimas  de abusos sexuales, lo son por una chica adolescente (en un poco más de un 50% de los casos). Las estrategias de abuso que toman los investigadores como referencia son tres:   “presión, sorpresa y manipulación”. No sabemos si se pueden generalizar estos datos a España ¿A qué se debe la mayor incorporación de las mujeres como abusadoras sexuales? Entre las causas posibles están: (a) las mujeres, no solo los hombres, especialmente las más jóvenes, tienen actitudes más abiertas hacia la actividad sexual, se saben y sienten más libres. Este es un gran logro, pero hemos pasado de la represión a  los frecuentes malos usos de la libertad; (b)   la asociación del tiempo de ocio con el alcohol y otras drogas; (c) la pornografía como fuente de información y (d) la ausencia de educación sexual en la familia y la escuela; (e) Los nuevos mitos sobre la sexualidad, etc.  Estos  factores, junto a otros, pueden explicar un aumento de los malos usos de la libertad e incluso de los delitos contra la libertad sexual, especialmente en la adolescencia. tanto en chicos como en chicas.

Ya ven ustedes, el problema es más complejo de lo creíamos. Por un  lado, siguen entre nosotros algunos agresores ancestrales que se consideran dueños de las mujeres, recurren  a la violencia y llegan hasta asesinarlas, mientras, por otro, en una sociedad donde tenemos más libertades, están aumentando también los malos usos de la libertad  de los hombres y  de las mujeres, especialmente, en el caso de las mujeres, entre las más jóvenes ¿Vamos a conseguir la igualdad acercándonos a lo peor del otro sexo?

Solo un encuentro de ambos sexos en una ética  del placer y el bienestar, que hombres y mujeres podemos, debemos y nos conviene compartir,  podrá sacarnos de este “campo de minas”.