Viernes, 21 de febrero de 2020

Un paisaje desolador para Unionistas

El presidente de la Federación de Peñas de Unionistas de Salamanca muestra su opinión tras la derrota del equipo frente al Logroñés
Los jugadores del Logroñés celebran el cuarto gol / Lydia González

Unionistas de Salamanca, deportivamente, sigue ardiendo. El equipo es pasto de un fuego que no se extingue. Las llamas llegan a alcanzar, por momentos, alturas ingobernables y esta cruda realidad, en la que andamos inmersos, no tiene visos que cese. 

Ayer, en Las Pistas, al acabar el encuentro el panorama era desolador. La imagen que proyectó el equipo fue mala, dejando al aficionado muy frío, muy tocado y casi hundido. Hubo un momento, sobre el minuto 67 de partido, que lo mejor que podía suceder para todos los presentes era que aquello acabara lo más rápido posible y sin más dolor. 

Es muy doloroso caer, pero ante la UD Logroñés dolió un poquito más. Las formas y los errores de la derrota fueron groseros. No creo que el conjunto riojano tuviera guionizado en su hoja de ruta, para conseguir los tres puntos, ganar en los primeros 45 minutos de juego sin prácticamente acercarse. Demasiado fácil. 

El partido no comenzó mal. Agarrados a la prometedora imagen del pasado fin de semana en Bilbao, los de Jabi Luaces fueron superiores durante el primer tercio de encuentro. Dibujaron fútbol comprometido para la victoria. Pero el equipo en cuanto hay una ligera brisa se desmorona, y el carrusel de fallos desfila por el terreno de juego a sus anchas. Aparecen sin avisar todos los miedos y fantasmas de derrota, regalando desconfianza a todo aquel que viste la camiseta local. 

La inseguridad evidente en portería junto a la poca contundencia, dan como resultado una derrota segura. A poco que tosa el paciente, el enfermo fallece en segundos. Y con todo ello, el equipo lo intenta, pero ayer las sensaciones fueron pésimas. 

Ayer no hubo partido, y se encargó el propio Unionistas de Salamanca de cerrarlo en su contra lo más prematuramente posible. 

Pasan las jornadas y este fuego no cesa. Las cuadrillas de voluntarios intentan, por todos los medios posibles que tiene a su alcance, sofocarlo, y esperan que con un poco de suerte, tampoco la ha habido en estos meses, empiece a llover para poder pelear hasta el último día y con ello, salvar algo de terreno perdido, aunque por el momento, no tiene pinta que este fuego vaya a sucumbir. 

Esperanzas existen, ganas por continuar trabajando hay y muchas. Unionistas de Salamanca no baja los brazos nunca. Mientras haya tiempo para paliar y sofocar este gran incendio que nos tiene acogotados, se peleará hasta la extenuación. 

Muchos días lleva ardiendo el bosque y debido a él mucho terreno arrasado. Esperemos, que primero se apague el fuego con todas las manos posibles y luego se vuelva a resembrar, para poder tener un precioso paisaje como el que hubo no hace mucho. Material humano hay y muy cualificado, manos nunca faltan. Sigamos peleando. Estoy convencido que brotará, después de mucho trabajo, un paraje parecido al de antes. 

A ver si en Burgos, el incendio generado nos da una tegua y sonreímos un poquito.