Sábado, 14 de diciembre de 2019

Datos históricos de Santiago de la Puebla

Sigo tras datos históricos de Santiago de la Puebla. Hoy, vemos a Santiago abierto, con granes posibilidades de expansión, pero no fue así en el tiempo. Además, Santiago no fue un pueblo más, como lo es ahora en nuestra provincia, Santiago fue una villa de realengo, y, entonces, ser villa, era un reconocimiento muy importante. Santiago, como villa que fue, disponía de muralla, de castillo, (donde residía el señor), fueros, seña propia (pendón), fronterizo con Castilla.

La Crónica de Ávila, en 1214, nos cuenta que caballeros se adentraron en territorio abulense en busca de rapiña de ganados y cosechas por las comarcas de Ríoalmar y la Moraña, y llegaron hasta Arevalillo, donde fueron sorprendidos por las milicias abulenses, por lo que tuvieron que retroceder y su persecución no cejó, hasta que abandonaron del territorio de Ávila por Salmoral y Santiago de la Puebla.

Un hecho relevante, que evidencia la importancia, que tuvo Santiago en el Medievo, fue la visita que realizó, a la villa, Alfonso IX, el 7 de marzo de 1226. En su castillo residió el Rey durante tres días. Durante su estancia en la villa, despachó seis confirmaciones y traslados a favor del monasterio de San Salvador de Celanova, población de la provincia de Orense.

El 30 de julio de 1279, Santiago de la Puebla,  fue donado por el rey Alfonso X a Beatriz de Castilla, su hija natural, casada  con Alfonso III rey de Portugal en 1253, del que enviudo en febrero de 1279.

Siendo Santiago de la Puebla, señorío de la reina Beatriz, en 1282 el infante Sancho, hijo de Alfonso X, se lo vendió al concejo de Alba de Tormes en agradecimiento por los servicios prestados por los albenses en sus pretensiones de arrebatar el trono a su padre, con el compromiso de entregárselo a Alba a la muerte de la reina; pero Beatriz se lo dio en herencia a su hija Blanca, abadesa del Real Monasterio de Nuestra Señora de las Huelgas de Burgos, y entonces  el Concejo de Alba vio sus derechos vulnerados, y se apoderó, violentamente, de Santiago de la Puebla.

El concejo, alcaldes y jurados de Alba de Tormes fueron con seña tendida y con gente a caballo y a pie, armados con armas de fuego y fustes a Santiago de la Puebla y entraron por fuerza y llegaron a las puertas del castillo y lo quemaron, y lo entraron por fuerza y derribaron de él una muy gran partida y quebrantaron las iglesias, y se llevaron de allí cuanto hallaron, dineros, plata, vino, ropa, ganado y otros muebles que ponían en un cuento (un millón) de esta moneda que se mandó labrar, y que les cortaron un monte a pie, y les hicieron otros muchos males”.

Enterada del atropello doña Blanca, pidió protección a su primo Fernando IV, quien envió, inmediatamente, a Alba de Tormes a su Adelantado Mayor y Merino, Sancho Sánchez de Velasco, con el encargo de que el Concejo de Alba  devolviese todos los bienes, y pagase todos los daños y tropelías cometidas.

Y Santiago deja de ser una villa real, gobernada por uno de los hijos del rey, y se convierte en señorío, bajo la jurisdicción de un noble o señor de la tierra.

En 1483, ya es Señor de la villa de Santiago don Sancho de Rojas; un sucesor suyo, don Juan de Rojas obtuvo, en 1539, el título de Marqués de Pozas, concedido por el Emperador Carlos I.