Viernes, 13 de diciembre de 2019

¿Despiste al volante, desidia o desinformación?

El martes tempranito un camión se quedó atascado en el puente de Arroyo de Santo Domingo, construido a mediados del siglo XVI. Antes, además de camiones, también autobuses de turistas han “tocado techo” a 3’ 8 metros del suelo. Por lo tanto no es el primero, pero dicen que a lo mejor es de los últimos.

La Gran Vía, seña de identidad del urbanismo moderno atravesando el dédalo de calles de origen medieval, surge como aspiración en 1902 y Anteproyecto en 1903, para unir el nuevo puente de Enrique Esteban con el nudo de la Alamedilla. Luego seguiría un lento y tortuoso camino hasta Mayo de 1973, cuando desaparece el último estrechamiento de la calle antes del puente de Arroyo de Santo Domingo. Durante todos esos años se fue obviando la solución al tapón que este suponía para la modernidad. Algunas propuestas se lo llevaban por delante, pero el valor monumental del conjunto de San Esteban-Dueñas unido por el dichoso puentecillo impuso su respeto.

Propuesta de 1964 para ordenar el entorno del Convento de San Esteban y la Gran Vía. La imagen es del CD que acompaña el libro “Desarrollo urbanístico de Salamanca en el siglo XX” de David Senabre. ​

Con el vertiginoso trascurrir del progreso motorizado, y convertida esta calle en eje fundamental de tráfico motorizado norte-sur de la ciudad, los grandes vehículos sólo han tenido la limitación de la altura para pasar por debajo de un puente del siglo XVI. Siempre es discutible si la información, en forma de señales de tráfico, es la adecuada. En este caso sí lo parece, pero es posible reforzar esa señalización, hay despistados al volante poco conscientes del vehículo que manejan.

Delante de San Polo la señal circular limita la altura. Es compartida por los que vienen de la Avenida de los Reyes de España y, a la izquierda de la foto, de Rector Esperabe.

El tráfico accede a Arroyo de Santo Domingo por el sur. Quien desde la Avenida de los Reyes de España continúa por San Pablo tiene una señal bastante visible, compartida con los que desde el oeste de Rector Esperabé giran también hacia esta calle. Antes de llegar a Arroyo de Santo Domingo vuelven a ver otra señal. Igualmente hay señal si se procede de Rector Esperabé desde el Este y giran hacia Arroyo de Santo Domingo. O si bajando San Pablo desde el norte se gira en San Buenaventura. Pero la ordenación viaria de la zona no deja alternativas al puente una vez has entrado en ella.

Siguiendo la anterior foto, antes de llegar a Arroyo de Santo Domingo está esta señal. El problema es que los grandes vehículos no tienen alternativa a continuar hacia el puente.

En realidad la pregunta que deberíamos estar haciendo es ¿necesitan los vehículos, especialmente los más grandes, pasar por este punto?. Según el Plan de Movilidad no. Los problemas de altura del puente son viejos conocidos, y hace mucho tiempo que se podía haber limitado el acceso de determinados vehículos por aquí. La propuesta de crear un punto de recepción de turistas, de autocares, lleva varias décadas circulando y ha ido en varios programas electorales, incluso del PP. Esto evitaría los altos autobuses remontando diariamente la Gran Vía desde el sur hasta San Julián, por ejemplo.

Para acceder a Arroyo de Santo Domingo, a la derecha, desde el este de Rector Esperabe existe esta señal.

Y los grandes camiones no tengo nada claro qué se les ha perdido por el centro de Salamanca. En Brujas (Bélgica), con 8’3 millones de visitantes en 2018 frente a nuestro millón, desde hace décadas impiden el acceso a su casco antiguo, mayor que el nuestro, de camiones con más de 3’5 toneladas y autobuses. El Ayuntamiento salmantino podía haber aprendido esto cuando con motivo del 2002 visitaban esa ciudad. Aunque tarde bienvenidas sean las medidas si llegan, mejor si aplicaran de una vez la propuesta del Plan de Movilidad para dedicar la Gran Vía al transporte público.

Imagen tomada de Google Earth de uno de los pocos accesos motorizadoas al centro de Brujas. En rojo carril bici.