Miércoles, 11 de diciembre de 2019

La España ingobernable

Profesor de Derecho Penal de la Usal

El pasado domingo se celebró el tercer proceso electoral de 2019, año en el que se han dirimido 4 tipos de elecciones diferentes (tres el mismo día, 26 de mayo, municipales, autonómicas y europeas y uno, las generales, en dos procesos diferentes, el 28 de abril y, por falta de acuerdos de gobernabilidad, repetidas el 10 de noviembre), todos ganados por la misma fuerza política, el PSOE.

La lectura general a la que podemos llegar de las diferentes elecciones, en términos ideológicos, es la victoria de las fuerzas progresistas sobre las conservadoras, la de la izquierda sobre la derecha. Y las conclusiones, después de esta primera lectura, son diversas e interesantísimas.  

La primera de ellas es que, al fin, nos hemos dado cuenta que España no era una isla en relación con el resurgimiento de partidos xenófobos, radicales y fascistas. Desde la desaparición de la formación Fuerza Nueva, de Blas Piñar, la extrema derecha no había vuelto a tener representación parlamentaria. Era evidente, en consecuencia, que esta derecha ultramontana y troglodita estaba subsumida en el PP y hasta este momento cabalgaba muy a gusto a lomos del caballo Aznariano, Rajoyista o Aguirrista. Por ello, uno de los momentos claves del origen de la extrema derecha de Abascal, fue que Esperanza Aguirre diera el paso para encabezar la lista a las elecciones municipales en el PP por Madrid, en 2015, perdiendo la Alcaldía a favor de Manuela Carmena y la Comunidad madrileña cambiara de dirigentes porque, muchos de ellos, acabaron siendo investigados por asuntos relacionados con la corrupción política (Ignacio González, Granados y por fin la misma Esperanza Aguirre).

A partir de ese momento, los chiringuitos que el PP había creado para que los dirigiera el señor Abascal, se fueron cerrando y otros representantes mediáticos (que utilizaban la televisión pública madrileña para adoctrinar a los ciudadanos) también fueron cesando en su actividad. Unos y otros se concertaron para unirse entorno a Vox, como alternativa política a la derecha del PP. Es normal que el PP (a pesar de haber sacado más escaños que en las elecciones de abril, 89 frente a 66) haya iniciado una etapa de naufragio, más aún si hay una formación de gobierno progresista, como parece.

Si el PP queda definitivamente en la oposición ante la formación del próximo gobierno, lo va a tener muy difícil y se prevé un futuro incierto para ellos y una larga travesía en el desierto. Por ello están saliendo en bloque algunos líderes territoriales (Feijóo, entre otros y sacando las garras, algo inhabitual en él) intentando desactivar el pacto entre PSOE y Unidas Podemos (que intentarán desacreditar con todos los recursos con los que cuentan, aunque sea mintiendo y manipulando datos). Saben que si van a estar en la oposición su papel será muy complicado, porque si moderan su discurso, Vox le va a comer el terreno y el protagonismo en el Parlamento y si se “echan al monte” quién le va a retirar progresivamente el apoyo es el pueblo español.

Por su parte, Ciudadanos ha pagado muy caro (y se lo merece) apoyar a Vox y PP en algunas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos, dejando el centro político y escorándose muy peligrosamente hacia la derecha más reaccionaria. Desde el punto de vista de la retribución ética Kantiana, el mal que el pueblo le ha impuesto a Ciudadanos retirándole el apoyo es una compensación, es una retribución por el mal que los líderes de Ciudadanos han hecho al noble ejercicio de la política. Es inconcebible que el señor Igea apoyase en Castilla y León un gobierno del PP cuando después de 32 años las elecciones no las ganase esta formación, sino el PSOE. ¡Hala, para que le sirva de escarmiento!

Es evidente que con los antecedentes aquí esbozados, tanto PP como Ciudadanos (sobre todo el PP) intentarán intoxicar a la opinión pública para que no haya pacto de progreso entre PSOE, Unidas Podemos y otras formaciones (todas muy respetables). Se escucharán palabras gruesas: bajada de pantalones del PSOE ante los populistas, secesionistas, golpistas, independentistas, anti españoles, etc., etc., porque, es evidente que si se forma un gobierno progresista que se “ponga las pilas” gobierne como debe hacerlo -con respeto al Estado Social y Democrático de Derecho, atendiendo a los derechos fundamentales, sociales y económicos de todos los ciudadanos, sobre todo para los sectores más desfavorecidos, potenciando las políticas sociales en educación, sanidad, dependencia,  pensiones y otras prestaciones, aplicando un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad, es decir, gravando más a las rentas y patrimonios altos que a los más modestos, con una legislación laboral que permita condiciones laborales y salarios dignos- van a tener una larga etapa en la oposición. De ahí que les interese divulgar (aunque sea mintiendo) que, sin ellos, que se consideran herederos del poder, por casta y por tradición, España es ingobernable.