Sábado, 28 de noviembre de 2020

El Gran Hermano chino

Gracias a esta nueva tecnología (5G), podremos, aumentar exponencialmente el número de dispositivos conectados. Vehículos, robots industriales, mobiliario urbano (badenes, calzada, paradas de autobús) o cualquier dispositivo electrónico que tengamos en casa (desde la alarma a la lavadora, la nevera o el robot aspirador) podrán conectarse y compartir información en tiempo real[1].

Unos dicen que se aproxima una auténtica revolución tecnológica, otros que ya está aquí, y esto sucede mientras muchos no hemos llegado aún a asimilar el anterior salto que supuso el 4G y simplemente nos limitamos a ser usuarios felices y silenciosos, siempre que no se caiga el wifi, necesidad básica y primaria de esta sociedad que algunos llaman presuntuosamente “de la información” y otro “de la infoxicación[2]”.

Según informa la BBC, servicio público de radio y televisión del Reino Unido: China está construyendo lo que se ha llamado "la red de video-vigilancia más grande y más sofisticada del mundo". Actualmente hay 170 millones de cámaras de circuito cerrado desplegadas por todo el país para vigilar a sus 1.300 millones habitantes[3]. The New York Times informaba en abril de este mismo año dentro de su subsección América latina, de que: En todo Ecuador hay más de cuatro mil cámaras de vigilancia que mandan capturas de video a centros de monitoreo donde las grabaciones son examinadas por policías y el servicio de inteligencia, un sistema comprado al país asiático para vigilar a posibles disidentes[4].

Miedo me da. Sí, me da miedo, que el debate se reduzca al ámbito de la tecnología, la ciencia debe seguir avanzando, cuando la autética polémita debiera estar en lo moral. Algunas inquietantes preguntas con relación a esto podrían ser ¿hasta qué punto el reconocimiento facial, la Inteligencia artificial o el Big Data, pueden violar la privacidad e intimidad de nuestras vidas y nuestros datos?, ¿para qué se usará esa información y quién lo hará?, ¿es conveniente o posible establecer límites?, ¿quién nos vigila, quién vigila a los que nos vigila y con que intención se nos vigila?

Seguro que a muchos de ustedes les suena es sociedad que George Orwell anticipó en 1949 cuando publicó su novela de política ficción apocalíptica a la que título 1984. En ella, conocimos al omnipresente y vigilante Gran Hermano o Hermano Mayor, curiosamente hoy ambos son títulos de programas de televisión muy conocidos. Orwell describía una humanidad en que manipulación de la información era generalizada y afectaba a todos los ámbitos de la vida cotidiana, en la que la vigilancia de los ciudadanos era permanente y masiva, y el contro policial se traducía en represión y totalitarismo a través de un Partido Único, cuyo lema era Guerra es Paz, Libertad es Esclavitud, Ignorancia es Fuerza. Un partido que exigía obediencia absoluta, impidiendo cualquier tipo de rebeldía. Una humanidad en que se controlaba sin descanso toda actividad que los ciudadanos pudieran realizar en las calles y las casas mediante dispositivos tecnológicos conectados a una central de datos. Una sociedad en la que existía un Ministerio de la Verdad, cuya misión era reescribir la Historia para mayor gloria del Partido.

De más actualidad es la siguiente noticia de la que se hizo eco El País Economía el pasado martes día 12: Google ha recibido sin permiso datos personales sobre la salud de decenas millones de estadounidenses provenientes de Ascensión, una de las principales compañías sanitarias sin ánimo de lucro del país, según una noticia publicada este lunes por el diario The Wall Street Journal[5]. ¿Qué repercusiones puede tener todo esto?

Y me pregunto a qué corresponden esas 5G ¿Tal vez una  G sea de Gobernar, otra de Ganancias, la tercera de Guardián, la siguiente de Grilletes, y la última de Ganado? ¡Vaya usted a saber!

El psicoanalista y filósofo Erich Fromm, en un apéndice a la novela 1984  publicado en 1961 por New American Library, escribió: Los libros como los de Orwell son severas advertencias, y sería lamentable que el lector interpretara presuntuosamente a 1984 como otra descripción más de la barbarie estalinista, y no viera que también está dirigida a todos nosotros. Veremos.

 


[2] La palabra brotó para delimitar la situación de exceso informacional en la que tienes más información para procesar de la que humanamente puedes, y, como consecuencia, brota la ansiedad