Viernes, 13 de diciembre de 2019

¿Derecho de pernada de los presidentes de clubes de fútbol?

“Si fuera por muchos aficionados y periodistas, los futbolistas serían como esclavos sujetos a mazmorras, grilletes y cadenas para el caso de no ganar muchos partidos”

Aurelio De Laurentiis, presidente del Nápoles

Muy medieval todo ello, se refiere el derecho de pernada a un presunto favor que se otorgaba a los señores feudales para que mantuvieran relaciones sexuales con cualquier doncella que en su feudo contrajera matrimonio con uno de sus siervos. Por supuesto, una segunda acepción del término se refiere a un abuso de autoridad. A la postre, todo es desmedido y aún nos parece mentira que estas cosas ocurran en la actualidad, en qué ambientes, en qué sociedades, en qué circunstancias…

Hace unos días el presidente del Nápoles debió despertarse con el pantalón a cuadros y quiso pasar por encima de todos los suyos, entrenador, futbolistas, y costumbres al uso, para determinar que los jugadores de su equipo fueran castigados con una concentración de martes a domingo.

Aparentemente, si se supieran las causas, no parece una exageración con el fin de que sus hombres entrenasen más, ampliasen sus relaciones y mejorasen la empatía entre todos ellos. Pero la cuestión es que todo se revistió de “aquí el que manda soy yo”. Y los jugadores se le rebotaron, negándose a sus pretensiones porque, además, el convenio colectivo les protege. Por supuesto, las crisis de resultados originan reacciones desmesuradas, fuera de todo contexto, sin establecer vías de comunicación para intentar entenderse respecto a la situación actual.

Todo muy cinematográfico, como corresponde al presidente y dueño, el productor de cine Aurelio De Laurentiis. “Los futbolistas son trabajadores subordinados. Tienen horarios, entrenamientos, partidos y concentraciones previos a los encuentros”, aseguró el abogado italiano experto en derecho deportivo, Angelo Cascella. El club quería revistar sus decisiones como “exigencias técnico deportivas”. 

Y surgió la pregunta lógica en un mundo organizado: “¿Cuáles son las necesidades técnico deportivas que justifican que los jugadores regresen al centro deportivo a las doce de la noche, tras un partido europeo, en vez de juntarse con sus familias?, formuló de nuevo el citado abogado.

En España, también están reguladas las concentraciones por Convenios Colectivos firmados entre “La Liga” y la “Asociación de Futbolistas Españoles” con una serie de especificaciones. Por ejemplo, el artículo 9 estipula que “los futbolistas disfrutarán de un descanso semanal mínimo de día y medio, del que, al menos, un día será disfrutado de forma continuada, a partir de las cero horas, dejándose al acuerdo de las partes el disfrute del medio día restante, que tampoco podrá ser fraccionado”.  

Pero no nos echemos las manos a la cabeza porque, si fuera por muchos aficionados y periodistas, los futbolistas serían como esclavos sujetos a mazmorras, grilletes y cadenas para el caso de no ganar muchos partidos. No hace tanto que se aireaba en los medios el hecho de que Zinedine Zidane hubiera dado libre un lunes después de un viaje, tildando al entrenador de “blando” cuando el último partido lo habían perdido. O sea, algo parecido al medieval derecho de pernada referido al principio.