Viernes, 21 de febrero de 2020

Unionistas Champagne

El presidente de la Federación de Peñas de Unionistas de Salamanca aporta su visión sobre la derrota del equipo blanquinegro ante el Real Unión de Irún
Los jugadores del Real Unión celebran un gol / Lydia González

Hubo una época, en el mundo del rugby, que al juego que desplegaba el XV del gallo, Francia, se le llamaba rugby champagne por su juego preciosista en su línea de tres cuartos. Su juego a la mano era admirado en todo el planeta del oval y sus jugadores, ágiles, veloces y con dotes artísticas inigualables, hacían las delicias de los paladares más exquisitos. 

Unionistas de Salamanca no jugó ayer un fútbol champagne, más bien no descorchó prácticamente nada positivo sobre el terreno de juego ante el Real Unión de Irún. Solamente los veinte primeros minutos, con zapatazos de Grande, hicieron dibujar una irreal victoria. Los fronterizos, con el paso de los minutos, ganaron en confianza y en juego, tampoco nada del otro mundo, pero con su fortaleza física dominaron territorio hasta empequeñecer a los locales. 

Un inicio desastroso de segundo tiempo, y errores puntuales en la zonas de máximo riesgo, pusieron en bandeja el triunfo a los irundarras. 

¿Efecto Champagne, la victoria del otro día en Amorebieta? Espero que no, pero el segundo golpe de botella para llenar el vaso Unionistas, no fue suficiente. Las burbujas explotaron con demasiada premura, y nos quedamos con las ganas de probar tan delicioso elixir, el de los tres puntos en casa. 

Pobre fútbol se vio en la negra tarde de ayer en Las Pistas. La diferencia real entre ambas escuadras, los errores groseros de los nuestros marcaron la diferencia. 

Pudieron, con el cero a cero, en la segunda mitad ponerse por delante los de Jabi, pero un justito fuera de juego de Grande, activo arriba pero sin opciones de balón, una de Ribelles, batallador incansable durante los 93 minutos de encuentro, y un lanzamiento de falta peligroso de Góngora, es un bagaje escaso para sumar. Los rivales fallan menos que los nuestros y eso nos cuesta puntos. 

Habrá que seguir peleando, pero se vuelve a escapar una grandísima oportunidad de sumar ante un rival venido a menos, y el de meter la cabeza en la pelea por salir de abajo. 

Vienen curvas en los tres próximos partidos, rivales en alza. Seguro que la pelea algún día dará sus frutos. Unionistas nunca se rinde, pero este año todavía no hemos empezado a andar.