Jueves, 21 de noviembre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

La Diócesis registró en 2018 un déficit de 134.000€, aunque tiene 1 millón de euros ‘en la hucha’

A través de la ‘X’ en la Declaración de la Renta llegaron el 52% de los ingresos de la institución

Con motivo de la celebración en la jornada del domingo del Día de la Iglesia Diocesana 2019 (que tiene como lema Sin ti no hay presente. Contigo hay futuro), la Diócesis de Ciudad Rodrigo presentó en la mañana del viernes su balance económico del ejercicio 2018, en una rueda de prensa en la que participaron el Administrador Apostólico, Jesús García Burillo, y el ecónomo de la institución, Fernando Sánchez Tendero.

Según expusieron, en el ejercicio económico 2018 la Diócesis registró unos gastos de 2.201.536,72€, y unos ingresos de 2.067.335,45€, lo que totaliza un déficit de 134.201,27€ (algo más del doble que en 2017), que fue cubierto con el dinero que tiene la Diócesis ‘en la hucha’ (por ejemplo, en cuentas bancarias), que a 31 de diciembre de 2018 ascendía a exactamente 1.066.192,01€. Dentro de esos datos económicos se incluye toda actividad de la Iglesia en la Diócesis, es decir, “no sólo aparece lo del Obispado, sino de todas y cada una de las parroquias, de toda la Diócesis”, en palabras de Fernando Sánchez Tendero.

Tal y como se apuntó, buena parte del déficit tiene su origen en el Seminario Diocesano, ya que ésta institución tuvo un déficit de unos 130.000€ en 2018. Como señaló Fernando Sánchez Tendero, el mantenimiento del Seminario tiene “un coste elevado para la Diócesis” (contabilizando el gasto de los edificios, manutención, profesorado, etc.), más aún al tener menos alumnos que en años anteriores (para los de Secundaria sí se recibe una subvención de la Consejería de Educación, pero no así para los de Bachillerato).

En palabras de Fernando Sánchez Tendero, “son pocos alumnos pero mucho personal”, aunque en todo caso en la rueda de prensa se remarcó la importancia de su existencia para que puedan surgir nuevas vocaciones en el territorio diocesano, aunque hace 10 años que no entra ningún seminarista al Teologado (es decir, al Seminario Mayor para iniciar el camino para ser sacerdote). Según Jesús García Burillo, es “el talón de Aquiles”.

La rueda de prensa consistió en un detallado desglose de las cifras económicas de la Diócesis, resaltando Jesús García Burillo que “no hay institución más transparente que ésta” (de hecho el balance económico también está colgado al completo en la página web diocesana). En este sentido, Fernando Sánchez Tendero remarcó que, con mayor o menor cercanía hacia la misma, la Iglesia “es de todos”.

 

Los ingresos

En lo que a los ingresos se refiere (que fueron unos 228.000€ superiores a los de 2017), la principal partida (un 52% del total) fue el Fondo Común Interdiocesano que reparte la Conferencia Episcopal Española entre todas las Diócesis a partir del dinero que recibe de marcar la ‘X’ a su favor en la Declaración de la Renta. Fernando Sánchez Tendero explicó que cada Diócesis recibe un fijo de 300.000€, a los que se añade después una cantidad variable en función del número de sacerdotes, de parroquias, si hay o no Seminario, etc. En total, a la Diócesis le correspondieron en 2018 un total de 1.068.543,55€.

El ecónomo diocesano reflexionó que sin esta aportación a través de las ‘X’ de la Declaración de la Renta, “la Diócesis de Ciudad Rodrigo no podría subsistir más de dos años” (en otras diócesis grandes, con mayores fuentes de ingresos, la importancia económica de este Fondo Común Interdiocesano es menor).

Como segundo bloque más importante de ingresos de la Diócesis durante 2018 estuvieron las aportaciones voluntarias de los fieles, con 426.035,97€; repartidos entre las colectas a favor de la Diócesis en su conjunto (el 15 de agosto y el 10 de noviembre, ascendiendo a 15.507,62€); las suscripciones (132.408,09€); las colectas para instituciones de la Iglesia como Cáritas o Manos Unidas (47.532,50); y otros ingresos de los fieles como colectas en parroquias, lampadarios y cestillos (230.587,76€).

El capítulo de Ingresos de patrimonio y otras actividades ascendió a 177.798,70€, procedentes del alquiler de inmuebles (varios pisos en Salamanca, el local del Cine Juventud o alguna finca, totalizando 32.654,86€); cuestiones financieras como intereses (49.143,84€); y actividades económicas (como herencias, hasta 96.000€).

Por último, fue de 276.201,16€ el total del apartado de Ingresos corrientes, en el que se incluyen los ingresos por servicios (124.947,71€), las subvenciones públicas corrientes (74.277,35€), y los ingresos de instituciones diocesanas (76.985,10€). Como Ingresos extraordinarios, llegaron 118.747,07€, desglosados en enajenaciones de patrimonio (41.100€) y otros ingresos extraordinarios (77.647,07€).

Los gastos

En lo que respecta a los gastos, la cuantía total fue de 2.201.536,72€, 301.498,53€ más que en 2017. Como siempre, la partida más importante fue la de retribución del clero (tanto sueldos como Seguridad Social), que ascendió a 868.527,89€. Hay que apuntar que cada sacerdote cobra el Salario Mínimo Interprofesional  (según decidió en su día la Conferencia Episcopal Española) a lo que se suman posteriormente complementos, por ejemplo, en función del número de parroquias que lleve. Según se explicó en este apartado, la Diócesis apenas cuenta en estos momentos con 22 sacerdotes menores de 65 años, mientras que hay 32 entre los 65 y los 75 años (edad de jubilación eclesiástica).

El gasto en la conservación de edificios y de funcionamiento (que incluye la reparación y conservación de iglesias, y los suministros de luz, agua y combustible) fue de 544.311,78€. Fernando Sánchez Tendero quiso resaltar que, pese a la gran cantidad de edificios que tiene la Diócesis, “están muy bien conservados dentro de las posibilidades”. Como tercera partida más importante, hubo unos gastos extraordinarios de 478.173,31€, repartidos entre programas de rehabilitación (178.173,51€) y otros gastos extraordinarios (300.000€).

Continuando con el desglose, el gasto en acciones pastorales y asistenciales fue de 142.142,69€, repartidos en ayudas a la Iglesia Universal (54.804,42€), entregas a instituciones diocesanas (50.581,25€), actividades asistenciales como conventos, ONG’s o la Fundación Ciudad Rodrigo (18.435,76€), y actividades pastorales (18.321,26€), en los que se incluye el gasto de delegaciones, cursillos o gastos de desplazamiento.

Como otro apartado, la Diócesis aportó al Seminario durante el año 2018 un total de 100.537,81€, completándose las cuentas con los 67.843,04€ destinados al pago de las retribuciones de los tres trabajadores seglares que tiene contratados la Diócesis (para mantenimiento, limpieza y administración).

“Buena salud”

Durante la comparecencia de la mañana del viernes, Jesús García Burillo quiso resaltar que la Iglesia de Ciudad Rodrigo, más allá del balance económico, “goza de buena salud”, enumerando que tiene 8 siglos y medio de historia, 35.000 habitantes, y 120 parroquias; que celebra importantes acontecimientos (se refirió en concreto al 250 Aniversario del Seminario), y que es “querida por la sociedad, así se demuestra por el cariño de las instituciones”.

Jesús García Burrillo realizó esa reflexión a modo de respuesta de la pregunta no formulada de “si la Diócesis va a morir o no, o qué va a pasar con ella”, apuntando que la Diócesis “tiene futuro” porque “se apoya en la fe de cada uno y cada comunidad”, animando a que haya una “participación activa” para que ese futuro sea una realidad: “somos una gran familia”.