Jueves, 21 de noviembre de 2019

La caridad bien entendida NO empieza por uno mismo.

A mí también me dijeron de chica, allá por los 70, que “la caridad bien entendida empieza por uno mismo”, pero no fue en mi casa ni en mi parroquia, sino en esa parte de la iglesia que por aquellas épocas llevaba bajo palio al dictador, esa parte de la iglesia que aún hoy hace negocios con las donaciones de patrimonio que recibe o las aprovecha para vivir a cuerpo de rey, como lo del famoso ático de Rouco Varela.

En mi casa, una de tantas casas en las que se iba (y se sigue yendo), a misa todos los domingos, fiestas de guardar y algún que otro día entre semana, me enseñaron que dar lo que te sobra no es generosidad sino dar limosna. A mí, en mi casa y en mi parroquia, lo que me enseñaron, y todavía me acuerdo a pesar de que hace muchos años que no piso una iglesia, fue la generosidad cristiana con el prójimo, como la de la viuda pobre:

Marcos 12:41-44 La ofrenda de la viuda pobre

41 Jesús estaba una vez sentado frente a los cofres de las ofrendas, mirando cómo la gente echaba dinero en ellos. Muchos ricos echaban mucho dinero. 42 En esto llegó una viuda pobre, y echó en uno de los cofres dos moneditas de cobre, de muy poco valor. 43 Entonces Jesús llamó a sus discípulos, y les dijo:

—Les aseguro que esta viuda pobre ha dado más que todos los otros que echan dinero en los cofres; 44 pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que tenía para vivir.”

Supongo que estas enseñanzas debían de darse únicamente en los barrios periféricos y en los pueblos, porque también recuerdo que cuando mi madre estaba en el grupo de caridad de la parroquia, un barrio obrero, siempre les sobraba dinero que llevaban a Cáritas para abastecer a las parroquias del centro, que nunca recaudaban suficiente.

Así que no, señores “patriotas” de pacotilla y de misa diaria de Vox y afines, la caridad según Jesús no empieza por uno mismo, por uno mismo solo empieza el egoísmo.

Y no, los Menores No Acompañados no son “menas”, son niños que están sin sus padres, y como también dijo Jesús: “dejad que los niños se acerquen a mí”, todos los niños, también los niños de otros países. Son ustedes muy malos cristianos cuando fomentan la violencia contra esos niños: “patriotas” violentos racistas, xenófobos y machistas como ustedes yo no los quiero en mi país; “patriotas” como los que ayer mismo (6/11/19), dieron una paliza a un niño en Zaragoza alentados por ustedes y sus discursos fascistas.