Viernes, 13 de diciembre de 2019

¿Por qué la plaza kafkiana?

Solar vallado junto a la plaza de San Román

    Hay una plaza en Salamanca que parece inventada por Kafka. Es bellísima, tiene una especie de teatro con gradas, tiene una columnata como Florencia, tiene el convento de las clarisas. Tiene edificios preciosos con balcones, tiene bares con terrazas. Es enorme y tendría una perspectiva arrebatadora. Casi podría competir con la Plaza Mayor.

    Pero en medio de ella desde hace milenios tiene unas vallas absurdas. Absolutamente kafkianas. Dentro de ellas no hay nada, solo unas piedras con musgo. Sería facilísimo quitarlas. Yo mismo puedo hacerlo si quieren. Pero no, el ayuntamiento no quiere hacerlo. Prefiere que la plaza se vea así, con unas vallas espantosas de aluminio en medio, que se estropee totalmente la visión de la plaza. Algo a los concejales les reconforta en esa visión de vulgaridad kafkiana.

    Vengo clamando desde hace tiempo contra la desidia angustiosa de esa plaza. Contra el asesinato alevoso de esa plaza. Una plaza bellísima con unas vallas de aluminio en su barriga, como si quisieran violarla. Como si les encantara violarla. Yo no sé si los gobernantes de esta ciudad son sádicos o indiferentes. Si no les importa nada esta ciudad que podría ser arrebatadora en muchos más sitios de lo que es ahora. Yo no sé si le tienen rabia a su ciudad.

    Esa plaza se llama de San Román. Pero los regidores son dinosaurios preocupados solo del dinero y no se ocuparán nunca de ella. Solo les interesa el turismo masivo de grupos papanatas. Pero incluso en eso hacen el tonto, porque esa plaza sin las vallas podría llenarse también de grupos de borregos.  Perdónales porque no saben lo que hacen, dijo alguien. Pues no, yo no les perdono, yo no les perdonaré que asesinen esa plaza llena de encanto en cuya barriga meten unas vallas brutales.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR