Martes, 12 de noviembre de 2019

¿Encuentro o ruptura? Una escena sobre una pareja que discute.

Sinopsis: Ella se llama Cata (es catalana) él Espo (español). Llevan años discutiendo. Han pasado etapas peores y mejores. Ahora están en su peor etapa. Han tenido que intervenir  jueces y la policía. Pero aún no están divorciados.-

(La escena trascurre en el salón de la casa; no hay nadie más en la escena, salvo algún vecino  que a veces se asoma a la ventana. Anochece. Un piso normal y corriente)

Cata:¿¡Ni siquiera hoy te vas a sentar en el sofá mientras hablamos!?¡Siéntate y hablemos!

Espo: ¿Hablar, dices?( responde su marido mientras da vueltas, inquieto, al sofá) ¿De qué quieres hablar? Ya lo tenemos todo hablado ¡Tú lo único que quieres es separarte!

Cata: Claro que sí; no me das otra salida. Y yo con un mudo o un violento no sigo.

Espo: ¡¿Violento yo?!- responde triste e irritado mientras da una patada al revistero.

Cata: ¡Ya empiezas! El revistero no tiene la culpa de nuestras desavenencias…

Espo: Ni yo. Comenzaste tú cuando te empeñaste en que yo firmara aquel papel con aquella serie de normas que te sacaste de la manga: que si eras tú la que iba a controlar los dineros (pues tú ganas más, dices), que tres noches por semana llegarías a la hora que quisieras, que los chicos iban a ir el colegio que cada uno eligiera…

Cata: No sigas que me lo sé. ¡Yo siempre he querido vivir en el siglo XXI, en Europa y tú no has llegado aún al XX!

Espo: Tú siempre has querido vivir como tus amiguitas feministas radicales....

Cata (aún más enfada, cortándole): ¡Radicales!¡Tú sí que eres radical! Igual que esos primitos tuyos, del sur, que cada vez que nos visitan tenemos la gresca.

Espo: Bueno, ¡al grano! ¿Quieres seguir con el proceso de divorcio o intentamos rehacer la pareja?

Cata: Ya sabes lo que quiero, la independencia. Ser una mujer independiente. ¿No puedes ni imaginar estar casado con una mujer independiente?

Espo: Hombre, depende a lo que llames tú independencia. Si se va a seguir haciendo lo que tú quieres y a la menor contrariedad llamas a tu abogado o se lo cuentas a todo el mundo, nos divorciaremos…aunque vaya contra mis principios.

Cata: También va contra mis principios y mis finales estar sometida a ti como si estuviéramos en el siglo XV.

Espo: ¿Sabes qué te digo? Que como contigo ni nos podemos juntar ni separar, lo único que podemos hacer es ir a una terapia de pareja. Ya sabes que en Finlandia, ese país que a ti tanto te gusta, han aprobado una ley sobre la obligatoriedad de hacer una terapia de pareja antes de cualquier divorcio…

Cata: Hecho. Estoy de acuerdo. Pero espero que ahora no nos tiremos un año para consensuar quién va a ser nuestro terapeuta. Esto empieza a ser una pesadilla…

                                     FIN DE LA ESCENA TERCERA, ACTO 1º.