Martes, 12 de noviembre de 2019

El Rey David por Salamanca

 

Miguel Elías entregando su obra ‘Rey David a Laura García de Lucas,

en presencia de Andy Wickham y Leocádia Regalo (Foto de  Jacqueline Alencar)

 

Mientras en la capital del Tormes la abulense Laura García de Lucas recibía, de manos del pintor Miguel Elías, una hermosa obra titulada ‘Rey David’, inspirada en una escultura del pórtico de la catedral de Compostela, yo silabeaba, casi en silencio, unos versos del rey-poeta que tengo presentes desde hace algo más de una década, cuando me convertí al cristianismo y en admirador del máximo poeta, el Amado galileo, pero también de esos otros profetas que nos legaron buena parte de la mejor poesía universal.  Esto silabeaba en la Sala de la Palabra del Teatro Liceo, el pasado 15 de octubre: “Un día emite palabra a otro día,/ y una noche a otra noche declara sabiduría./ No hay lenguaje, ni palabras,/ ni es oída su voz./ Por toda la tierra salió su voz,/y hasta el extremo del mundo sus palabras”. Así escribía el rey David, como lo testimonia el Salmo 19, 3-4.

 

Cierto que su Palabra salió por el mundo y se expandió, nutriendo corazones y sensibilidades. Y recordé dos versos de Gabriela Mistral: “Por David amé el canto,/ mecedor de la amargura humana”. O ese cuarteto del poema XVII de los Versos sencillos de José Martí: “¡Arpa soy, salterio soy/ Donde vibra el Universo;/ Vengo del sol, y al sol voy;/ Soy el amor: soy el verso!”, lírico como David, pero también resistente, como cuando en la carta a Samuel Mercado, fechada el 18 de mayo de 1895, dice: “…y mi honda es la de David”.

 

Ensimismado estaba cuando Laura García de Lucas, ganadora del I Premio Rey David de Poesía Bíblica Iberoamericana, empezó a leer un texto de su libro ‘Vasija’: “2 Reyes 4:13/  El calostro de este amanecer / su crueldad / encuentra los ojos abiertos / porque nada distingue / el sueño de la muerte / yo habito en medio de mi pueblo / los labios se secan / se varean los lechos / están vacías / las vasijas de la casa”. Y me congratulé por este premio convocado desde Salamanca por Tiberíades, con el apoyo de la Sociedad Bíblica y la Fundación RZ.

 

Luis Fajardo, director de la Sociedad Bíblica, enseñando el poemario ‘Vasija-Bilha’,

junto a la autora premiada (foto de Jacqueline Alencar