Sábado, 23 de noviembre de 2019
Alba de Tormes al día

Padre Gabriel, misión cumplida

Muerte inesperada del carmelita Gabriel Serrano
Gabriel Serrano. Foto: Rubén Vicente García

Los Carmelitas Descalzos de Alba de Tormes os comunicamos la noticia de la muerte del P. Gabriel a primera hora de la tarde de este día 30 de octubre en el Hospital Clínico Virgen de la Vega de Salamanca.

Ficha biográfica

Aunque de todos conocido, conviene ofrecer los datos elementales de su larga vida. Gabriel Serrano García (en religión Gabriel María de santa Teresa) había nacido en Aldeaseca de Alba el 18 de octubre de 1936, aunque la mayor parte de su infancia y adolescencia transcurrió en Pedrosillo de Alba. Recordaba con cariño que su párroco había sido Don Eustaquio Barrado, hermano del P. Raimundo. Él decía que la suya era una vocación tardía (con los criterios de entonces), pues entró en el Seminario menor de los Carmelitas de Medina del Campo (Valladolid) en el 1950, donde hizo sus estudios de bachillerato. Pasó luego al noviciado de Segovia, en donde profesó como religioso carmelita el 2 de agosto de 1954. Luego pasó a cursar la filosofía en el convento de la Santa de Ávila y, posteriormente, a Salamanca, en donde acabó sus estudios de Teología. Fue en Salamanca donde se ordenó sacerdote el 22 de abril de 1962, en el IV centenario de la reforma teresiana. La suya fue una vocación carmelita al amparo del sepulcro teresiano de Alba adonde había peregrinado tantas veces desde niño con sus padres. Siempre se gloriaba de ser de la Tierra de Alba.

Misión cumplida

Fueron años aquellos de la década de los 60 del siglo XX un tiempo de un inusitado fervor misionero por los conventos Carmelitas de Castilla, por lo que él se ofreció a colaborar en ese proyecto que se decantó por el entonces Congo, luego República del Zaire, diócesis de Goma. Después de una preparación en lenguas, el primer grupo de misioneros del que formaba parte Gabriel, allí se presentó en África el 18 de enero de 1966, teniendo que sufrir un periodo de preparación y adaptación bastante duro, hasta que lograron insertarse en aquella realidad. Nombres geográficos como Masisi y Nyakariba (poblados y parroquias atendidos por los carmelitas) forman parte ya de la historia misionera del Carmelo castellano y del afecto y sentimiento de estos pioneros y, cómo no, también de Gabriel, que nunca olvidó ni podía dejar de hablar y recordar sus hazañas congoleñas.

Tuvo que abandonar la misión zaireña temporalmente, pero volvió, y definitivamente la dejó en el año 1999. Hubo otro intento misionero de fundar en Guinea en el que él fue encargado por los superiores de tentar suerte, pero no cuajó. Así que por España, excepto una breve estancia en el convento de Medina del Campo, siempre estuvo destinado en el convento de Alba, muy ligado a esta gente y a esta tierra y, sobre todo, al cuidado del turismo religioso en torno a Santa Teresa que para él era como un apostolado. Por cierto, que algunos años fue también vicario parroquial de Alba.

No cabe duda que el turismo teresiano de Alba le debe tanto por la dedicación exclusiva de su vida, su preparación lingüística y su celo sacerdotal.

La sorpresa ha sido que, apenas celebrado su cumpleaños de 83 años el pasado 18 de octubre, a causa de un ictus cerebral en la mañana del lunes 28 de octubre, ha desaparecido de entre nosotros, esperamos, conducido de la mano de santa Teresa a poco de haber celebrado su fiesta y octava.

Agradecemos a Dios los años de su vida, su ministerio sacerdotal y su vocación carmelitana, de lo que todos hemos podido gozar en alguna manera a su lado.

Frailes y monjas carmelitas descalzos de Alba de Tormes también agradecemos a vecinos y amigos de la villa el interés que han tenido por su suerte y estado de salud, una vez conocida la circunstancia fatal que lo ha llevado a la muerte.

NOTA  IMPORTANTE

La capilla ardiente quedará instalada en la iglesia de los Frailes Carmelitas de Alba, en el recinto interior de la capilla de las reliquias (a mano derecha). Mientras que el funeral y entierro se celebrará mañana, 31 de octubre, a las 4.30 de la tarde en la iglesia del sepulcro de santa Teresa (MM. Carmelitas) para, inmediatamente después, ser trasladado e inhumado en el cementerio de Alba de Tormes.