Viernes, 22 de noviembre de 2019

Que Franco descanse en paz y los españoles podamos descansar

"¿Hay algo más humillante para las víctimas que tener que compartir la última morada con los verdugos?"

Aunque sin la discreción que anunció el Gobierno en funciones, que no ocultación del hecho, el pasado jueves, después de casi 44 años, Franco salió del Valle de los Caídos y llegó al lugar que razonablemente le corresponde: al precioso y bien cuidado a costa del Estado cementerio de Mingorrubio, junto a su esposa, otros familiares y personas vinculadas al régimen. Seguro que desde alguna estrella sus involuntarios compañeros han aplaudido su ausencia. ¿Hay algo más humillante para las víctimas que tener que compartir la última morada con los verdugos?

Esto que se ha hecho ahora debió hacerse en cuanto se instauró la democracia, pero se entiende que el gobierno de aquellos días no se atreviera ni a hablar de ello, a los españoles todo nos vale para dividirnos en dos bandos y no era el momento de  ponernos sobre la mesa el juego de “yo soy el bueno y tú eres el malo” aunque todos seamos iguales para enzarzarnos en cualquiera de esas batallitas que tanto nos gustan . Sin embargo, las cuatro décadas de distancia no han servido para evitar que la exhumación se llevara a cabo libre de polémica, que es como corresponde a una sociedad madura, civilizada y responsable.

El primer punto negativo lo han puesto todos los partidos de la oposición.

Todos se han olvidado de que en su día apoyaron el traslado de los restos, y convencidos de que los españoles somos menores de edad por no decir imbéciles, no han dudado en acusar al Gobierno de hacer coincidir la fecha con los malos datos del paro para no perder votos en las próximas generales. ¿Es que acaso no pretenden ellos ganarlos con esta crítica?

El segundo punto negativo lo pusieron los pocos ciudadanos que unos porque se beneficiaron del régimen, otros por atavismos, otros por pura ignorancia y otros porque gustan de apuntarse a todos los eventos que pasen por televisión, acudieron con pancartas de apoyo al dictador y gritos de “¡viva Franco!” y “¡arriba España!” tras entonar el “Cara al sol.

Franco, lamentablemente, forma parte de la Historia de España, nadie lo niega, y nuestros niños tendrán que estudiarlo en los libros de texto, y pasarán las generaciones sin borrarlo del mapa, pero una cosa es esto y otra muy distinta tenerlo en un mausoleo y rendirle honores como a los hombres ilustres.

Y el punto más negativo para mí lo ha puesto su familia en todo el proceso. Ningún país ha tratado a las familias de los dictadores tan bien como España ha tratado a los familiares de Franco. En todo momento han gozado y siguen gozando del respeto de los españoles y de no pocos privilegios. Para mayor generosidad y aunque no estamos para estos dispendios, hasta les hemos pagado los gastos del traslado, algo que no habría ocurrido en otros países. ¿Por qué han puesto y siguen poniendo tantas trabas pues?  ¿Qué más quieren? ¿De qué se quejan…?

Esperemos que Franco descanse por fin en paz, y que en un gesto de gratitud, los suyos nos dejen descansar.