Viernes, 21 de febrero de 2020

Mal día para no ganar

El presidente de la Federación de Peñas de Unionistas muestra su opinión sobre la derrota del equipo blanquinegro ante el Arenas de Getxo que le coloca colista
Acción del encuentro entre Unionistas y el Arenas de Getxo / Lydia González

El domingo era el día que estaba señalado en rojo en el calendario de Unionistas. Visitaba Las Pistas el Arenas Club de Getxo, último clasificado. El conjunto vasco parecía ser un buen punto de apoyo para que los de Aguirre se impulsaran hacía una dinámica positiva. Pero, sobrepasadas las 14:00 horas de la tarde, todo fue desolación en el feudo de Unionistas de Salamanca. 

La cruda realidad reflejó, al término de los 90 minutos de juego, que los locales no sólo habían desaprovechado una muy buena oportunidad de intentar sumar sino que se sumergían en la última posición de la tabla clasificatoria, dejando sensaciones muy malas y cuajando un pésimo encuentro

Las cosas no salieron a pesar de que se puso el encuentro de cara desde el inicio. Un escenario cargado de positivismo, con tintes épicos, con la grada enfervorizada desde muy pronto, el resultado a favor, ya que a las primeras de cambio Grande adelantaba a los locales, todo indicaba que sí, que éste iba a ser el día, el de cargarse de confianza para arrancar en el campeonato. 

El motor de Unionistas lleva gripado desde la jornada uno. No funciona nada, no sale nada y lo que es peor, lo que transmite el equipo al exterior es que no puede con los rivales, aunque estos tampoco te dominen y muestren superioridad. 

El Arenas sin volverse loco, con su futbol de toque y poco más, le dio la vuelta al marcador. No se marchó, el cuadro vasco, al ataque de forma desenfrenada. Simplemente aprovechó las debilidades y los miedos de Unionistas para ir poquito a poquito volteando la situación. Los dos inmersos en lo más fondo de la tabla y con urgencias, tenían ante sí el reto de demostrarse que eran capaces de sacar la cabeza a flote. La entereza mental visitante, fue más determinante que el mal juego que mostraron ambas escuadras sobre el terreno de juego. 

Cinco puntos en diez partidos son guarismos pobres. El equipo dio sensación de tocar fondo, sin ideas y algo desquiciado según pasaban los minutos, se perdía en balones y guerras individuales que favorecían al que iba por delante. Tampoco desde el banquillo se sabía meter una posible marcha más al encuentro. No se encontraban formulas para cambiar el decorado existente. 

Mala pinta tiene esto. El domingo era el día, el obligado a ganar, y las cosas no salieron como estaban previstas en la pizarra de Roberto Aguirre, que con el de encuentro de ayer, se despide de Unionistas de Salamanca dejando entre los aficionados el sello de una calidad humana extraordinaria y haciendo historia por haber metido al equipo en Copa del Rey, con la novena posición, la campaña pasada

El presente pinta oscuro, pero hay tiempo para revertir la situación. Empezando desde hoy lunes, la cabeza tiene que limpiarse, creerse que se es capaz de salir de abajo y cargarse de confianza. Vuelve a ser el próximo viernes 1 de noviembre un gran día para resucitar e intentar sacar la cabeza del hoyo. Unionistas nunca se rinde y menos en estos momento malos.