Jueves, 21 de noviembre de 2019

Afonso Reis Cabral, reciente premio Saramago, comparte con el público salmantino sus experiencias como escritor

El autor portugués y la bilbaína Aixa de la Cruz conversan en la Biblioteca de la Casa de las Conchas sobre sus procesos creativos

Afonso Reis Cabral con alguno de sus lectores salmantinos

El escritor portugués Afonso Reis Cabral (Lisboa, 1990), reciente ganador del premio José Saramago, se encuentra de visita en Salamanca, participando en el programa ‘De un lado a otro. Miradas contemporáneas’, que organiza la Biblioteca de la Casa de las Conchas.

Constituye este certamen una oportunidad para conocer escritores jóvenes de España y Portugal, escritores ‘emergentes’, por sus pocos años, aunque consolidados ya por la solidez y originalidad de su escritura. Autores jóvenes que aúnan varias circunstancias a favor del oficio: querer desempeñarlo, tener talento y contar con la formación lingüística y metodológica para desarrollarlo.

En una conversación compartida con la escritora Aixa de la Cruz (Bilbao, 1988) y moderada por João Guerreiro, se trataron temas como los comienzos en la escritura, los referentes, los moldes de la ficción o la importancia de saber poner punto final al proceso de escribir.

Amalia y los poetas

Afonso Reis Cabral atribuye a Amália Rodrigues, la gran diva del fado, el estímulo necesario para conectar con su instinto escritor. Cuando Amália murió Afonso Reis Cabral tenía nueve años. La atención mediática otorgada al acontecimiento durante esos días facilitó la escucha atenta de sus canciones, descubriendo así los poetas portugueses que Amália cantaba. Por eso, su primera publicación fue un libro de poesía (“Condensação”, 2005), porque considera la poesía como “una manera instintiva y casi ancestral de escribir”.

Con solo 24 años ganó el premio LeYa, uno de los galardones literarios más célebres en Portugal, con su primera novela “O Meu Irmão” (2014), que próximamente será publicada en castellano. Un éxito temprano puede resultar el mayor de los obstáculos. Este premio otorga considerable notoriedad mediática a quien lo recibe. Afonso Reis Cabral señala que después de aquello quedó un poco aturdido, pero solo momentáneamente, a continuación consiguió retomar su camino como escritor.

La crítica también parece haber percibido su evolución, destacando de Afonso Reis Cabral su estilo a la hora de contar. El jurado del premio José Saramago, que recibió el pasado 8 de octubre por su segunda novela “Pão de Açúcar” (Dom Quixote, 2018), quiso subrayar su “originalidad narrativa” y su “madurez estilística”.

Precisamente, el escritor se ha referido en Salamanca a algunas lecturas de infancia y adolescencia que le mostraron cómo construir y contar una historia: “Historia de una gaviota y del gato que le enseñó a volar”, de Luis Sepúlveda; “El maravilloso viaje de Nils Holgersson”, de Selma Lagerlöf; o “Al este del Edén”, de John Steinbeck, entre otras.

El viaje de la escritura de Afonso Reis Cabral

“Aqueles que vão a retiros não o fazem para se afastarem do mundo, mas para entrarem nele mais completamente. É isso” (“O Meu Irmão”, LeYa 2014).

Al igual que en sus lecturas adolescentes, en el camino de la escritura de Afonso Reis Cabral el viaje también parece estar presente, de una manera real o figurada. Confiesa haber ido dos veces en camión desde Portugal a Alemania en busca de una historia. Su último libro es un diario de viaje surgido del recorrido a pie que realizó por la mítica Nacional 2 portuguesa.

Oporto y el Portugal rural de la cuenca del río Paiva han sido los escenarios de sus dos primeras novelas. ¿Cuál será el de la próxima? Lisboa, afirma. Afonso Reis Cabral es lisboeta, aunque parte de su infancia y adolescencia trascurrió en Oporto.

Las relaciones humanas y la escritura de Afonso Reis Cabral

“Não há nada pior do que estar preso às pessoas que nos amam” (“O Meu Irmão” LeYa, 2014).

Tanto en su primera novela, “O Meu Irmão”, como en la segunda, “Pão de Açúcar”, el autor propone una inmersión en las vidas de los personajes a través de los puntos donde sus historias confluyen. En las dos, Afonso Reis Cabral ha tratado temas sociales concretos, como la discapacidad intelectual, la exclusión social o la transexualidad.  

Si el marco físico de su próxima novela será Lisboa, parece ser que las relaciones paternofiliales serán quienes la protagonicen.

En su árbol genealógico sobresale una figura de las letras lusas. Su abuela paterna era nieta de Eça de Queirós. ¿Resultará la sombra de un clásico demasiado alargada para este joven escritor? Confiesa que no, aunque le molestaba, en alguna de sus primeras entrevistas, que se colocase el foco de atención solo en este hecho, puramente circunstancial. Efectivamente, el talento no se hereda por consanguinidad.

El oficio de contar

“Escrever é ter alguma coisa para dizer e evitar ao máximo dizê-la”, Afonso Reis Cabral.

¿Cuál es el motor de creación de Afonso Reis Cabral? Como tantos otros, no cree en las musas y sí en el oficio, una ocupación sujeta a rutinas, “escribo todos los días de nueve a seis en una oficina que comparto con amigos”. Cuenta que el borrador de “Pão de Açúcar” fue escrito a mano en un cuaderno, para evitar las distracciones del ordenador, tentaciones que se presentan en forma de acceso constante a noticias, redes sociales, etc.

Arranca siempre con el esquema físico de un mapa mental de la historia. Con ello, sabe cómo desmontarla para después ir montándola poco a poco en cada capítulo. Opina que la escritura, cuanto más clara y directa, mejor: “transparente”, afirma.

De igual forma, es consciente de la dificultad para poner punto final al proceso de escribir, saber cuándo hay que parar y colocar la palabra ‘fin’ porque el texto ya no admite más vueltas: “llegar a la conclusión de que no logro hacer más, es difícil”.

Esta novena edición de ‘De un lado a otro. Miradas contemporáneas’ está trascurriendo el 25 y 26 de octubre en la Biblioteca de la Casa de las Conchas, con el escritor portugués Afonso Reis Cabral, la escritora bilbaína Aixa de la Cruz y los artistas visuales Flávio Rodrigues (Vila Nova de Gaia) y Elisa Miravalles (Burgos).