Viernes, 22 de noviembre de 2019

La ordenación del territorio y Peñalba de Santiago.

Peñalba de Santiago, al sur del municipio de Ponferrada. A la izquierda aparcamiento de vehículos. Es común en este municipio la existencia de esos aparcamientos a la entrada de los pueblos.

Hace poco el partido Ciudadanos, cogobernante en la Junta de Castilla y León, parecía querer volver a plantear el problema de la ordenación del territorio de esta región, muy ligado a la despoblación. Llena de pequeños municipios y minúsculos poblaciones. Algo que el Partido Popular, el otro cogobernante, ha evitado como ha podido durante sus tres largas décadas en el poder. La “Ley de Ordenación del Territorio de la Comunidad Autónoma de Castilla y León” es de 1998, con varias revisiones posteriores, y apenas se ha desarrollado de forma efectiva.

Las recientes Unidades Básicas de Ordenación y Servicios del Territorio, ¿para…?.

La actual estructura administrativa y de prestación de servicios públicos de la región más extensa de España, el 18’6% del territorio, pero ocupada por poco más del 5% de la población, es insostenible. El argumento recurrente para no tratar este tema con seriedad termina siendo que no se pueden eliminar los municipios actuales, su personalidad, su historia… Como si quien intenta cambiar algo que no funciona fuera a coger las casas de un municipio, borrar este del mapa y trasladarlas físicamente a otro.

Vista desde el aparcamiento a la entrada de Peñalba de Santiago.

También Ciudadanos se fijó en los cientos de consultorios médicos en la región, sugiriendo la desaparición física (o no, dicen ahora), no entendí si total o parcial, del médico, sustituido por otro personal sanitario también escaso según sindicatos y usuarios. De momento ese partido apenas pasa de blanquear el pésimo legado del PP en Castilla y León, como muestra la perdida continua de población y de empleo. Luego parecen querer reabrir debates muy necesarios, aunque lleguen tarde, pero o no saben cómo, o no tienen idea de lo que se traen entre manos.

Y entretanto se queman un par de casas, pudieron ser más, del precioso y turístico pueblo de Peñalba de Santiago, en el maravilloso término municipal de Ponferrada. A 21 kilómetros de esa ciudad (y los bomberos) por una fantástica carretera en lo paisajístico, estrecha y sinuosa. De paso descubren las administraciones, que no los ciudadanos, las graves dificultades de comunicación telefónica en esa zona, de internet ya ni te cuento. Que no es un caso aislado, hay notables carencias de servicios básicos en demasiado sitios de Castilla y León como bien sabemos por esta provincia.

En todos estos años la Junta apenas ha trabajado en el territorio más allá de lo inevitable, si acaso alentar iniciativas privadas para disimular sus carencias. Quizás olvidando que en el capitalismo neoliberal las empresas se mueven por el beneficio, difícilmente montan infraestructuras por la cara. En el caso de la telefonía móvil en lugares muy poblados o junto a grandes infraestructuras de transporte existen no menos de tres antenas juntitas, frente a territorios olvidados donde esas cosas son casi ciencia ficción. El resultado hubiera sido más equilibrado territorialmente si se hubiera planificado una red nacional pública como las carreteras u otros servicios públicos. O de la propia Junta de Castilla y León. Y a partir del teléfono móvil la lista de servicios públicos deficientes es larga.

La Exposición de Motivos de la Ley de Ordenación del Territorio recoge lo siguiente: La Ordenación del Territorio ha sido definida en la Carta Europea de 1983 como «la expresión espacial de la política económica, social, cultural y ecológica de toda sociedad», teniendo como objetivos: El desarrollo socioeconómico equilibrado y sostenible; la mejora de la calidad de vida de la población, a través de su acceso al uso de los servicios e infraestructuras públicas y del patrimonio natural y cultural; la gestión responsable de los recursos naturales y la protección del medio ambiente, de forma compatible con la satisfacción de las necesidades crecientes de recursos, así como con el respeto a las peculiaridades locales; y la utilización racional y equilibrada del territorio, mediante la definición de los usos aceptables o a fomentar para cada tipo de suelo, la creación de las adecuadas redes de infraestructuras e incluso el fomento de las actuaciones que mejor persigan el fortalecimiento del espíritu comunitario.

¿Por fin hablaremos de estas cosas, aprovechando la campaña electoral por ejemplo?