Viernes, 22 de noviembre de 2019

La momia.

Los españoles vivimos, estos días, sumidos en una vorágine de emociones. Las amistades se pierden, los lazos familiares se debilitan, los ciudadanos se miran con suspicacia. Temas desencadenantes de litros de dopamina o adrenalina, según los casos. Ejemplo, si un militante de VOX se encuentra con uno del PP o Ciudadanos coreando al unísono eso de “soy español, español”, chorrito de dopamina al canto. Por el contrario, si otro del PSOE se da de bruces con un podemita, balde de adrenalina.

Las salas de máquinas de los partidos están trabajando sin parar. Encuestas diarias, análisis de los “big data”, algoritmos, selecciones semánticas, audiencias, argumentarios, etcétera. El diez del once está a la vuelta de la esquina. Los ingenieros de opinión advierten a sus empleadores: “Lo de menos son las razones, lo más las emociones”. Ellos trabajan de la misma manera que lo harían, si hubieran sido contratados por Ikea o Mercadona. Es decir, el cliente compra el producto mejor envasado y que se encuentre en el expositor a la altura de sus ojos. Los políticos que los contratan piensan igual que ellos: “el votante debe ser seducido”. Para seducir se requiere ir vestido “casual style”, perorar “casual style” y desplazarse “casual style”. ¡Coño y qué es eso del “casual style”! Muy simple, un envoltorio que sugiera: comodidad, simpleza y naturalidad.

“Comodidad” significa que hoy vistes una prenda y mañana otra. “Simpleza” igual: tópicos, lugares comunes y proverbios. La “naturalidad” es muy importante, quizás la más: mentir sin que se note. Nuestros políticos, salvo los podemitas y VOX, visten casi todos “casual style”. Ese “casi” confirma la regla. Respetemos las excepciones.

Inmersos en la emoción estamos. Lo de Cataluña ha sido y sigue siendo inenarrable. Heridos de primera y de segunda. Políticos presos o presos políticos. Condenar la violencia con la boca pequeña o con la grande. Sentencia blanda o dura. A por ellos o con ellos. Coger el teléfono o dejarlo aparcado. ¡Tanto da! Los maquineros analizan los comentarios en las redes: “Pedrito, le dicen, nada de diálogo”; a Pablito el de Harvard: “no te ensañes, deja la puerta abierta”; al ciudadano Albert, nadie le dice nada porque todos sus empleados saltaron por la borda.

La guinda la puso la momia. Una interminable mañana exhumando e inhumando. Un antes y un después. Día histórico. El mundo pendiente. La ministra de justicia dando fe. Los deudos, gente humilde donde la haya, enjugando una lágrima o esbozando una sonrisa. Unos cientos de nostálgicos cantando el “cara al sol”. Alguno de ellos declaraba: “Esta exhumación es antidemocrática”. Los curas, los patrios, contritos, hisopo en mano, echan responsos. Los españolitos pegados a la tele siguen el vuelo del cóndor, quiero decir del helicóptero. Los uniformados se cuadran ante el féretro. Eché de menos la “Heroica” de Beethoven. A las tres de la tarde, nuestro Presidente en funciones nos explica el significado de tan histórico momento. Al menos, la momia salió de ese engendro arquitectónico y lo hizo en olor de santidad.

“La democracia se ha fortalecido”. Mensaje sugerido por los maquineros. Píldora de argumentario. Nos bombardearán sin piedad hasta el diez del once. Y ¿quién fue el artífice? Respuesta obvia. Una vez más se impone la “naturalidad” de los que visten “casual style”.

Última reflexión. No estaría de más, que la primera notaria del reino exhumara los restos de los que yacen en las cunetas con la misma o parecida parafernalia.