Martes, 12 de noviembre de 2019

Historiadores

Santos Juliá, prestigioso historiador fallecido esta semana a los 79 años. Foto de EP

Para el latino Marco Tulio Cicerón, la historia es “maestra de la vida” y, para nuestro gran Miguel de Cervantes, “madre de la verdad”. En ambas sentencias, hay una apuesta por la historia como alumbradora de lo bueno para los seres humanos y las sociedades en las que viven. En todo caso, de la historia podemos aprender siempre, para afianzar lo conseguido y rectificar errores que, en cualquier empresa humana colectiva, se hayan podido cometer

En estos días, se nos hacen presentes, por distintos motivos, varios historiadores admirados. Uno de ellos es el hispanista británico Paul Preston, que, con valentía y lucidez, ha escrito un libro, ‘Un pueblo traicionado’, sobre cómo la corrupción ha lastrado y sigue lastrando nuestra historia, desde Alfonso XIII hasta los diversos casos de corrupción que sufrimos hoy mismo. Desde 1874, en que comienza su análisis, hasta hoy mismo, indica que hay en nuestra historia tres ejes que a menudo se entrecruzan: “la corrupción, la incompetencia política y la fractura social y territorial”. Ahí es nada. Estamos atentos a esta obra de Preston, que aparece estos días en nuestras librerías como novedad.

Se basa el historiador e hispanista británico, para su título, en la frase de Antonio Machado –en su obra ‘Juan de Mairena’, entre otros textos– de que, en España, “lo mejor es el pueblo”. Y venía a añadir Machado que los señoritos están todo el día con el nombre de España en la boca, pero que, cuando hay que defenderla y sacarla adelante, ellos se desentienden y es el pueblo quien ha de hacerlo.

Una de las reflexiones históricas más serias y fundamentadas sobre determinados aspectos de la historia contemporánea española han sido elaboradas por Santos Juliá, un historiador serio y riguroso, que acaba de fallecer. Sus estudios sobre la segunda república, la figura de Manuel Azaña y otros aspectos relacionados con nuestra historia contemporánea tienen una gran importancia. Y, en estos días, tan convulsos por varios motivos, de nuestra historia, leer los estudios, análisis y reflexiones de Santos Juliá y sacar conclusiones de ellos es tarea muy pertinente.

Otro de los historiadores a los que hemos frecuentado con deleite y provecho siempre es el medievalista francés Georges Duby (1919-1996), que analizara la edad media desde enfoques sociales y económicos, en libros.

Formó parte de ese extraordinario elenco de historiadores franceses de la Escuela de los Anales, fundada por Marc Bloch y por Lucien Febvre, que propugnó un nuevo modo de analizar la historia, poniendo el énfasis en los procesos de larga duración, sociales y económicos, y que tendría en Fernand Braudel a uno de sus máximos exponentes. Duby analizó, por ejemplo, la Francia rural, la vida privada, ó la historia de las mujeres, esto es, iluminó aspectos de la historia apenas atendidos y desacostumbrados.

¿Y cuál es la actualidad de Georges Duby? Cuando se cumplen cien años de su nacimiento, la reunión de sus ‘Oeuvres’ (‘Obras’) acaba de entrar en esa prestigiosa colección de la cultura francesa que es La Pleiade, siendo el primer historiador contemporáneo que inscribe su nombre en el catálogo de la prestigiosa colección de la editorial francesa Gallimard.

En nuestro país, está traducida la mayor parte de sus obras. Léanlas, son una extraordinaria fuente de aprendizaje y conocimiento.

Sí, la historia es maestra de la vida y madre de la verdad. No le volvamos la espalda.