Miércoles, 13 de noviembre de 2019

‘La tinta oculta’, premio al Mejor cortometraje de estudiantes de cine y audiovisuales del IV Festival Rueda con Rueda

La proyección de este corto, de origen netamente salmantino, tendrá lugar este viernes en el marco de la sección ‘Cine & Vino’ de la Seminci
Elena González Plaza echa de menos un mayor apoyo institucional al cine en Castilla y León

Con solo 27 años, Elena González Plaza tiene dos títulos universitarios –los grados de Traducción e interpretación y de Historia– y es técnico superior en Iluminación, Captación y Tratamiento de la Imagen. Precisamente esta última titulación es la que la ha acercado de forma irremediable al mundo audiovisual. Hablamos de ella porque ha sido jefa de producción del cortometraje La tinta oculta (The hidden ink), que ha llegado a la final del IV Festival Rueda con Rueda, debido a que ha sido la segunda con mayor número de visualizaciones. Por el momento, llevan más de 9.500. De los diecisiete cortos presentados, solo este y otro aspiraban a todas las categorías del concurso: la principal, la de ‘Origen Rueda’, para cortos rodados en bodegas, y la de ‘Mejor cortometraje de estudiantes de cine y audiovisuales’, pues uno de los integrantes del equipo, el codirector, estudia Comunicación Audiovisual en la Universidad de Salamanca.

¿Cómo surgió la idea de participar en el Festival Rueda con Rueda?
Formamos un grupo bastante joven que ya ha trabajado junto anteriormente. Todos nos conocíamos: algunos de haber estudiado juntos, otros son amigos de toda la vida... somos un popurrí interesante. Nuestra referencia en el grupo es el director, Javier Gómez. Parte de nosotros, los dos camarógrafos, Víctor Mesonero y Cristian Casado, y yo, lo conocemos por haber estudiado en el ciclo del Rodríguez Fabrés, de Iluminación, Captación y Tratamiento de la Imagen. Pero a su vez, Javi ya había hecho algún corto amateur con tres colegas del barrio: Pablo, el sonidista, el otro Pablo, que es guionista con él, y Héctor. El concurso lo conocíamos ya de otros años, yo misma he participado en anteriores ediciones con otros directores. No sé muy bien a quién se le ocurrió este año, pero se habló en una de nuestras reuniones y, valorando los trabajos que habíamos hecho, decidimos presentarnos al concurso y dar un salto de calidad. Nos lo hemos planteado más en serio: con mejores herramientas, mejores cámaras, mejores micrófonos, etc., y también hemos tratado de encontrar actores con formación, en lugar de recurrir a amigos.
 
¿Cuál es el origen de Random Pictures?
Justo son ellos cuatro los que tenían iniciado la asociación Random Pictures, que hace la función de productora.

¿A qué tipo de cine está orientado el proyecto?
Hará un año empezamos a hacer alguna colaboración juntos. Tenemos por ahí un cortometraje que está pendiente de estrenarse, Raíces, e hicimos un videoclip para el grupo Arapajoe, que son también de aquí de Salamanca y puede verse en Youtube. Este lo llevamos a un concurso y, aunque no llegó a ganar, estamos muy orgullosos de cómo salió aquello. Ya empezábamos a hacer cosas con un poco de calidad. La producción del vídeo la llevó el propio grupo y yo participé como técnico de iluminación. Allí planifiqué la iluminación a partir del intercambio de ideas con Javi y con los cámaras, teniendo en cuenta lo que quería el grupo, y también en función de las herramientas disponibles en el lugar de rodaje, el teatro de Ciudad Rodrigo.

En este caso, ¿cómo habéis conseguido financiar el corto?
Sobre todo al principio, fue un trabajo autofinanciado, pero se hicieron varias reuniones para buscar patrocinadores. Ha habido un par de empresas que han contribuido y así aparecen al final del cortometraje, lo que nos permitió cubrir los gastos con algunos imprevistos.

Como jefa de producción, ¿cuál fue tu implicación en el proceso de creación del corto?
Bromeamos muchas veces sobre el papel de ‘jefaza’ que se presupone a la productora, pero no es así.  Aunque normalmente se diferencia la producción ejecutiva y la dirección de producción, por nuestras circunstancias aunamos las dos figuras. Sobre todo he estado presente en la preproducción: preparación de localizaciones, búsqueda de actores, asignación de roles, fijación de fechas... Aunque también organizábamos comisiones para que no tuviera yo sola todo el trabajo. Una vez que está todo preparado, con guion definitivo, casting cerrado y localizaciones concretadas, comienza el rodaje. Ahí, es cierto que intentas estar en todas las sesiones, pero cuando lo compaginas con otros trabajos, como es mi caso, hay ocasiones en las que tienes que delegar funciones. Incluso para recortar gastos, a veces era preferible no mover un coche más solo para trasladar a la productora al lugar de rodaje, que es relativamente prescindible en este caso. Luego, en la posproducción he participado como un fantasma que sobrevuela al equipo, inyectando un poco de presión para que todo esté en orden y a tiempo.

Sobre el casting, ¿cómo fuiste seleccionando a los actores?
 
Como decía antes, hemos intentado dar un salto cualitativo, creo que con éxito, porque queríamos entregar un corto de la mayor calidad posible en todos los aspectos. Conocía a bastante gente del mundo del teatro y fui trabajando con mi red de contactos. La mitad del elenco ha salido de grupos de teatro de Salamanca o actores que ya habían participado en algún cortometraje. Tenemos también algún actor amateur, amigos que han colaborado en otros trabajos. Pese a su escasa formación, hacen un gran trabajo y han querido repetir con nosotros en este corto porque creían que valía la pena. El reconocimiento que pueden lograr es otra motivación extra para todos.

En el corto se pueden ver algunos lugares de la provincia, localizaciones muy sugerentes desde el punto de vista visual.
Debido a anteriores proyectos, hay ciertos miembros del equipo que conocen muchas localizaciones. En concreto, los camarógrafos, que son también fotógrafos,  que pusieron en nuestro conocimiento  una serie de lugares en los que habían trabajado. Además, dado que una de las categorías del festival requería realizar el rodaje en una bodega de las planteadas por la organización [Elena se refiere al premio "Origen Rueda"], encontramos dos que se adaptaban muy bien a nuestras necesidades: las bodegas Mocén y las bodegas de Alberto. En Mocén tenían una biblioteca espectacular cuyo interior ha salido en el corto, así como algunas galerías de ambas bodegas. Estamos encantados con el trato que nos dieron, fueron muy colaborativos y amables. Nos permitieron ir a localizar, para valorar la iluminación, la tirada de cámara y el sonido, y, después, a rodar. En cuanto al resto de localizaciones, hemos intentado que estuviesen cerca, no solo por cuestiones económicas, sino también por la belleza de la zona, que creemos que debe explotarse más. Los planos de la villa que hay al principio del corto se corresponden con Miranda del Castañar, que es una zona preciosa. Podríamos haber rodado perfectamente también en Las Arribes, porque en la provincia hay muchos lugares interesantes a nivel visual. Otras escenas de bosque o de calles han sido grabadas en sitios pintorescos de Encinas de Abajo, Babilafuente... 

En este trabajo de preproducción, que es el que centra especialmente tu labor, ¿encontraste muchas dificultades?
En la preproducción, lo peor que puede pasar es que no tengas condiciones de luz idóneas en los desplazamientos a las localizaciones o que se complique la búsqueda de actores y no deis con la persona adecuada para un personaje. Son problemas más ‘nimios’. En este caso, hemos tenido dificultades para encontrar a dos personajes, debido a falta de disponibilidad de personas entrevistadas, aunque después nos resultó muy sencillo encontrar lo que buscábamos. Además, hemos tenido la suerte de cerrar un elenco de gente entregada y comprometida, que es lo que hace falta.
En esta etapa concreta no encuentras dificultades: estas llegan cuando ves que lo pensado no se ajusta a lo que estás haciendo. 

Es decir, los problemas los habéis encontrado al comenzar a rodar.
Sí, es inevitable. En pleno rodaje, cayeron dos o tres tormentas que nos obligaron a dar la vuelta y volver otro día. Especialmente cuando íbamos con el tiempo justo, porque muchos trabajamos y es difícil compaginar horarios entre todo el equipo. Se van pasando los días y, cuando ves que no llegas al plazo previsto, empiezas a ver las cosas negras. Desde el punto de vista material no hemos tenido ningún problema, las herramientas siempre estaban a punto. Por otro lado, el presupuesto inicial, que consta de una parte dedicada a los contingentes, se intenta cumplir y se va cumpliendo, pero siempre acaba habiendo más contingentes de los que pensamos. Algún día hemos tenido que hacer pagos con los que no contábamos o simplemente que los plazos se nos han ido alargando y han obligado a estirar el presupuesto. Siempre intentas tener en cuenta estas posibilidades, pero no deja de salir alguna cosilla.

La temporización que os habíais marcado supongo que se vería afectada por todo esto.
Al igual que se va el dinero, se va el tiempo. La preproducción empezó en febrero y la idea era empezar a rodar en abril: ahí, la Semana Santa, los exámenes de la Universidad y los compromisos laborales lo hicieron más complicado. En mayo, seguían los exámenes de la Universidad y hasta finales de mayo no pudimos empezar a grabar, justo cuando yo empezaba la temporada de trabajo como técnico. En junio hubo días más aprovechables, aunque en verano las vacaciones volvieron a complicar la tarea, lo que nos dejaba con poco tiempo de margen. Los tiempos que nos habíamos planteado se fueron alargando e incluso hemos tenido días enteros de rodaje en septiembre, algo de lo que queríamos huir totalmente. Nuestra intención era comenzar a montar en agosto y en septiembre pulir lo necesario, porque el plazo para el concurso acababa el 7 de octubre. Son circunstancias que se pueden dar y, trabajando mano a mano, hemos podido respetar los plazos, ya que habíamos previsto márgenes muy amplios. La experiencia es la mejor maestra. En los primeros cortometrajes se nos iba mucho más el tiempo y, al fin y al cabo, trabajar con actores profesionales ha agilizado mucho el tiempo.

Una vez que se inició la fase de concurso, ¿qué estrategias de difusión habéis utilizado para dar a conocer el cortometraje?
Fundamentalmente Cristian, nuestro cámara, ha sido el encargado de diseñar la estrategia. Ha sabido estar a la altura. Además de prensa, buscando más seriedad, la promoción se ha basado en la publicación regular en distintas redes desde las cuentas de Random Pictures para que llegara al mayo número posible de seguidores y difundir el propio nombre de la productora. Hemos utilizado al máximo Facebook, porque el enlace conduce automáticamente a Youtube y contabiliza de forma directa la visita, no como otras aplicaciones, como Instagram, que abren dentro de la aplicación el vídeo e impiden que se contabilizara.  También ha sido importante el ‘acoso’ por WhatsApp a familiares y amigos. Creíamos de verdad en el proyecto y la gente ha respondido muy bien, con  un buen feedback de críticas constructivas.

¿La recepción por parte del público ha sido entonces como la esperabais?
¡Ha sido mejor! Después de tantas horas, sabíamos que el producto era bueno. Al ver todo el vídeo montado, nuestro director, que es muy perfeccionista y profesional, estaba bastante contento con el resultado. Con todo, la verdad es que la respuesta general de la gente ha superado las expectativas. Lo hemos difundido a muy alto nivel, en Europa y en América Latina, y desde diversos países nos han llegado varias opiniones. Había otro cortometraje cuya estrategia ha sido distinta, consistente en la difusión a través de ForoCoches, por lo que han llegado a un gran número de personas. En cambio, consideramos que nuestra estrategia supone una mayor valoración de nuestro trabajo, con visualizaciones más "sinceras", por decirlo de alguna manera. Personas que han difundido el proyecto que estaban viendo porque, en realidad, les ha gustado. Estamos satisfechos no solo por haber conseguido clasificarnos por el número de visualizaciones, sino sobre todo por la confianza en que, de otro modo, podríamos habernos clasificado por calidad.

Como los otros cortos seleccionados por el jurado.
Exactamente.

Al final, ¿es más fácil hacer el corto o venderlo?
A ver, son distintos niveles de dificultad. Vender el corto es fácil cuando tienes buen material entre manos y una estrategia adecuada. Tienes que creer en el producto. Al mismo tiempo, es complicado tener que acosar a familiares y amigos. Merece la pena, sí, pero hasta el momento de la verdad, tienes que "darles la brasa". En cuanto a hacerlo, es parecido. Con buena organización y las ideas claras, se supone que es fácil, a pesar de los días y tareas, como el montaje y el etalonaje, que se hacen más complejos. Venderlo depende de más factores.

Y está más fuera de vuestro control…
Sí, en un momento determinado sí. Igual que la propia posición en el concurso. ¿Es fácil ganar con nuestro corto? Podríamos decir que sí, pero no depende de nosotros solamente: depende del jurado, del resto de cortos...

Para ir terminando, ¿cómo valoras la situación actual del cine en Castilla y León? ¿Hay oportunidades?
Como ocurre con todo lo que hay en Castilla y León, estamos poco apoyados por las instituciones. Casi todo el apoyo que hemos tenido ha sido a nivel privado. Incluso el concurso es organizado por la D. O. Rueda, que aglutina bodegas y marcas de ámbito privado, aunque participe la Seminci, es cierto. Aquí en Salamanca no hay una cabeza visible para el cine, si bien en el mundo del teatro sí hay más actividad. Es difícil que crezcan aquí este tipo de iniciativas. No sé si es por falta de apoyo institucional o porque no hay demanda social, una cuestión sobre la que se debería reflexionar, para entender qué es lo que falla. Es cierto que hay algún certamen de la Diputación, pero está a años luz de otros lugares. Por ejemplo, conozco la situación en Granada y Málaga, que, en el campo cinematográfico, se mueven mucho. Además, en muchas ocasiones nos resulta difícil acceder a la información. Tenemos varios centros de formación profesional en los que continuamente se forma a jóvenes para acceder al mundo laboral en estas actividades. Sería interesante que a nivel local este tipo de iniciativas culturales se dieran a conocer en los centros. Veo mucha dejadez en este sentido. Jamás en el Rodríguez Fabrés nos informaron de concursos, salvo dos o tres profesores comprometidos, tampoco el equipo docente nos proporcionaba información. Sí tengo que puntualizar que las Jornadas de la Imagen que realizaban en el instituto eran de gran ayuda para orientarnos sobre lo que nos esperaba más allá del ciclo.
Desde el punto de vista político, hay una creencia errónea derivada de la identificación de los "dos bandos": la tendencia de asociar lo cultural a un bando, dejando excluido al otro de la cultura. Me parece un verdadero lastre, desde lo local hasta lo autonómico y nacional. Una y otra parte politizan la cultura haciendo estas identificaciones, que me cabrean mucho: me parece jugar con algo muy, muy serio, porque la cultura no se la pueden atribuir unos y apartar al resto de ellos.

Un elemento más de tantos que se utilizan como armas en política, quizá.
Así es, una cuestión prácticamente inabordable.

¿Os veis en la Seminci?
Estamos muy satisfechos con nuestro trabajo y una parte de nosotros cree que lo estaremos, pero, por otra parte, intentamos ser cautos y no dejarnos llevar por la emoción. Es importante pensar que, en el peor de los casos, haber llegado hasta aquí es para nosotros un paso de gigante.

Cuéntanos, para cerrar, cuáles son los proyectos de futuro de Random Pictures.
De momento, queríamos estrenar en las próximas semanas el corto Raíces en el Centro Julián Sánchez el Charro. Pero lo importante es explotar el corto del concurso, por el tiempo y los recursos invertidos en él, por lo que intentaremos presentarlo en todos los certámenes posibles. Como sabemos que es bueno, tenemos la esperanza de que nos den alguna mención más. Como grupo, funcionamos muy bien, pero por cuestiones laborales será difícil que coincidamos todos a corto plazo. También es cierto que arrastramos algo de cansancio por todo el trabajo de este proyecto, así que creo que viene bien que nos tomemos un respiro. Después, iremos viendo.
 
Al finalizar la transcripción de esta entrevista, nos comunican que el corto La tinta oculta recibía ayer miércoles, 23 de octubre, el premio al Mejor cortometraje de estudiantes de cine y audiovisuales, dotado con 2.000 euros. La proyección del cortometraje se producirá este viernes en el marco de la sección ‘Cine & Vino’ de la Seminci. Desde aquí, felicitamos a todos los integrantes del equipo y les deseamos muchos más éxitos.

Nuria Corral Sánchez

  • El premio está dotado con 2.000 euros y será entregado en el marco de la Seminci
  • Miranda del Castañar, uno de los exteriores elegidos para el rodaje
  • Elena González lamenta la utilización política de la Cultura desde las distintas posiciones políticas
  • Encinas de Abajo ha sido uno de los lugares elegidos de la provincia para el rodaje