Martes, 12 de noviembre de 2019

Hacia el final del Mes Misionero Extraordinario

Nuestro obispo concluirá las celebraciones del mes misionero extraordinario en la Catedral Nueva el próximo domingo día 27 a las 12

Acabamos de celebrar el ya popular y tradicional día del DOMUND, que este año ha sido resaltado con el carácter especial de haberse celebrado dentro del mes misionero extraordinario, convocado por el Papa Francisco con ocasión de cumplirse los cien años de la Carta Apostólica misionera publicada por el Papa Benedicto XV, que lleva por título Maximum illud y que pretendía reforzar y dar autenticidad al esfuerzo misionero de toda la Iglesia católica.

El anuncio y convocatoria de un mes misionero extraordinario para octubre de 2019, la hizo el Papa Francisco el día del DOMUND, 22 de octubre de 2017. Quedaban, pues, dos años para prepararlo. En orden a su aprovechamiento, el Papa escribió una carta que firmaba con fecha de ese mismo día y que dirigía al Card. Filoni, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos o de Propaganda Fide, como se llamó desde su fundación, y le encargaba de llevar adelante la puesta en marcha del Mes Misionero Extraordinario, junto con su institución de cooperación y dirección misionera las Obras Misionales Pontificias.

El Cardenal Filoni se puso en marcha y, con fecha 3 de diciembre de 2017, envió a los obispos y superiores mayores de los religiosos una carta invitándolos a unirse en esa tarea de llevar a cabo la voluntad del Papa adhiriéndose a la celebración del Mes Misionero Extraordinario. El 8 de abril de 2018, octava de la fiesta de la Pascua, les escribió a ellos mismos, y a los responsables de movimientos y comunidades de laicos, así como a los rectores y formadores de los Seminarios y casas de formación religiosas, otra carta dándoles ya indicaciones precisas de lo que se pretendía y de cómo pensaba el Papa que debería organizarse el mes misionero extraordinario.

En concreto, les ofrecía pistas y les pedía ser originales y creativos en la organización y celebración. Las pistas las había señalado ya el Papa: actividades de oración y aproximación a la persona de Jesucristo, que es el fundamento de toda misión; consideración e imitación de los santos que siguieron el ejemplo de Cristo con su vida, y a veces también con su martirio, para realizar la obra de la evangelización; en tercer lugar, actividades de formación catequética, bíblica, teológica y del conocimiento de la realidad donde se ha de llevar a cabo la labor misionera; y, finalmente, promover obras de cooperación, de solidaridad y de caridad en favor de aquéllos que han de ser evangelizados.

La Sagrada Congregación para las misiones y las Obras Misionales Pontificias, después de haber consultado ampliamente con las iglesias de todo el mundo, elaboraron una guía práctica facilitando sugerencias derivadas de aquellas pistas papales que antes indicábamos. Y se insistía en que debían ser las iglesias particulares y las parroquias y comunidades las que deberían llevar adelante la programación del mes, procurando que no fuesen sólo actos puntuales sino acciones que pusieran en marcha un nuevo estilo de hacer misión en sus propias instituciones, tomando como modelo la manera de actuar de las iglesias misioneras y de los mismos misioneros, de modo que haya una conversión de la pastoral ordinaria hacia una pastoral misionera, que reavive el estilo de iglesia en salida.

El slogan que señaló el Papa para el mes misionero y la campaña de conversión hacia una iglesia misionera fue: “Bautizados y enviados: la Iglesia de Cristo en misión en el mundo”. Y parece que el slogan ha sido bien sugerente, acogido y puesto en marcha por las diversas iglesias y comunidades. El DOMUND mismo de este año y el Mensaje del Papa para la jornada han tenido como tema el del slogan señalado.

En España han promovido la campaña las Obras Misionales Pontificias, y se han adherido a ella nuestros obispos y responsables diocesanos y religiosos. Interesaba que el movimiento fuese una acción de las iglesias y no sólo de un organismo diocesano como las Obras Misionales Pontificias o las Delegaciones de Misiones.

En Salamanca, nuestro obispo nombró una comisión diocesana para el mes misionero extraordinario, poniendo al frente de ella al vicario de pastoral. La comisión ha trabajado duro y llevado a cabo un calendario de múltiples actividades, con participación de parroquias y arciprestazgos, de comunidades y asociaciones laicales, incluidas las cofradías, tan activas en nuestra querida diócesis.

El obispo presidió la Eucaristía con la que se abría el mes misionero, el día 1, fiesta de Santa Teresa del Niño Jesús patrona de las misiones, y lo hizo en las carmelitas descalzas de Cabrerizos, invitando a unirse a la acción misionera de la diócesis a todas las comunidades de clausura y a todas las entidades diocesanas. El mismo obispo concluirá las celebraciones del mes misionero en la Catedral Nueva, invitando a participar en esta clausura de comunión y envío a todas las parroquias, entidades religiosas y a todos los bautizados, haciendo propia la única misión de Jesucristo y de la Iglesia.

Y al terminarse el mes misionero ¿qué? Hay que prevenir la tentación de pasar página y seguir la misma pastoral de conservación que estábamos haciendo hasta ahora. Precisamente de eso se trataba: de iniciar un proceso de conversión hacia una pastoral misionera, y seguir profundizando en esa línea de compromiso, cultivando en profundidad la unión con Cristo, tomando como ejemplo a los santos y a los mártires misioneros, estudiando a fondo el conocimiento de la realidad y de la práctica misionera, y continuando una línea de solidaridad y cooperación, espiritual, vocacional y de medios económicos, que sean auténtica expresión de una iglesia salmantina misionera. Octubre de 2019 se termina, pero la misión continúa.