Viernes, 22 de noviembre de 2019

Fases del fútbol en el campo de juego.

              Decía Luigi Pescarolo en marzo 2014 que “los partidos no se ganan solo recuperando la pelota, corriendo detrás de ella o solo con orden defensivo. Hay que tener claro que el balompié lo más importante es el jugador de fútbol, su imaginación, creatividad y toma de decisiones dentro del campo, todo esto con el balón…” (…) “Las escuelas de entrenadores dicen que el fútbol tiene dos fases: cuando tu equipo tiene la pelota y cuando el equipo contrario tiene el esférico. La escuela holandesa de entrenadores incluye una fase más, que es cuando ninguno tiene la pelota. En esta última etapa es cuando el fútbol está lleno de imprecisiones técnicas, en la que no se pueden entregar más de cuatro pases de forma correcta”. 

            (…) “No existen sistemas defensivos y ofensivos puros solo por su colocación o distribución. Depende básicamente de la característica, calidad e influencia que tiene el jugador colocado en una posición dentro del campo, al que le damos una función determinada… Existen tres tipos de sistemas, que son: Sistemas de ocupación, sistemas de posesión y sistemas mixtos… Los sistemas han ido evolucionando y principalmente con la realización de las copas del mundo… A lo largo de la historia tenemos como principales ejemplos el piramidal (2-3-5) años 20; la WM (3-4-3) desde 1925; el cerrojo con cuatro defensas, en la década del 40; el sistema (4-2-4) en la década del 50; el Catenaccio      (4-3-2) en la década del 60; el sistema (4-3-3) Brasil de 1970; el fútbol total (4-3-3) de Holanda a mediados de la década del 70; el sistema (4-4-2) en el Mundial de 1978; el sistema de compensación defensiva (3-5-2) en 1986; el sistema utilizado por Marcelo Bielsa (3-4-3). 

Se dice que en el fútbol el orden le gana al desorden, eso es evidente; pero como en el fútbol moderno es difícil encontrar un equipo sin orden, debemos decir que al orden solo le ganan las individualidades… Pero el fútbol es un juego y como en todo juego hay algo de azar”. En “¿La pelota no dobla?” podemos encontrar razonamientos precisos: “La principal ocupación de la filosofía es (según Thomas Nagel) cuestionar y aclarar algunas ideas muy comunes que todos nosotros usamos cada día sin pensar sobre ellas. Y a pesar de la poca prensa que recibe, la filosofía, como modo de reflexión, puede ser muy útil en el esfuerzo por comprender y disfrutar más plenamente la realidad en este caso futbolística”. (…) “El desarrollo de la técnica, la habilidad y la imaginación para perfeccionar e inventar pases, regates, asistencias, paradas o adaptarse al juego contemporáneo, constituyen los bienes internos del fútbol. Éstos producen un juego rico en el campo, que desemboca en una excelencia deportiva particular: la belleza eficaz del fútbol, beneficiosa para la comunidad balompédica… 

(…) “Si el juego es muy complicado y nos pone ansiosos, la respuesta típica es la reducción de la dificultad de los medios permitidos para lograr el objetivo, el cambio del objetivo o ambas cosas. A la inversa, si el juego es aburrido porque es muy fácil, manipulamos los medios y objetivos para incrementar el nivel de dificultad”. Son visiones del fenómeno futbolísticos un poquito más elevadas que las tradicionales de una grada de animación a su equipo de fútbol. Ni mejores ni peores. Quizás más racionales, más documentadas, más proyectadas sobre el futuro”. 

Salamanca, 31. octubre. 2019.