Domingo, 17 de noviembre de 2019

Rédito electoral de la catástrofe

Profesor de Derecho Pena de la Usal
Incidentes en Cataluña / E.P.

Los graves incidentes que se están produciendo en Cataluña durante esta semana en que se ha conocido la sentencia del TS sobre el “procés”  y que condena a los principales dirigentes de la Generalitat (hoy en prisión preventiva) por la comisión de delitos de sedición, malversación y desobediencia, están siendo utilizadas electoralmente por algunos partidos políticos que quieren llegar al poder como sea, sin importarles los medios utilizados para conseguir ese fin, siguiendo la estrategia “maquiavélica” de Aznar cuando utilizó también el terrorismo como arma electoral en todos los comicios en los que concurrió contra el PSOE liderado entonces por Felipe González o como se sirvió de ello también M. Rajoy en 2004 y 2008 contra el PSOE de Zapatero, calificando aquél a éste de “traicionar a los muertos”.

El terrorismo le daba mucho juego electoral al PP. Y una vez que el de ETA desapareció durante el último gobierno de Zapatero y gracias a la unión y colaboración de toda la sociedad contra aquélla barbarie, el PP y  fuerzas políticas conservadoras y ultraderechistas emergentes (Ciudadanos y Vox) han seguido buscando desesperadamente conexiones entre el PSOE de Sánchez y partidos políticos (legalizados) que defienden ideas independentistas (pero sin la violencia como medio), tanto en el País Vasco como en Cataluña. Desde que ETA cesó su conducta criminal, los partidos de la derecha intentar trasladar a la opinión pública que esos partidos siguen apoyando el terrorismo y que, por tanto, Sánchez, también simpatiza con esos que califican de “proetarras”. Algo que cada vez cala menos entre los ciudadanos porque éstos, en su mayoría, conocen la eterna y perversa estrategia de los partidos de la derecha para conseguir un puñado más de votos que los lleven al poder; lugar que consideran un cortijo que tiene que ser de su propiedad.

Durante esta semana, a esa estrategia se han unido declaraciones de Casado y Rivera que ponen de manifiesto su ineptitud, su incoherencia y su amnesia. Por un lado, Casado culpaba al PSOE de que en nuestro Código Penal no se hubiese regulado una tipología delictiva de la rebelión sin violencia “rebelión impropia”, cuando desde la aprobación del nuevo Código Penal, en 1995, el PP ha gobernado durante 15 años frente a los 8 del PSOE, por lo que tuvo tiempo de sobra para reformar el Código en este sentido. Ya lo hizo en multitud de ocasiones, sobre todo varias veces en 2003 y 2015 para endurecer el Código. Y en las últimas reformas de 2015, por Leyes Orgánicas 1/2015 (que introdujo la prisión permanente revisable,  2/2015 (reforma de los delitos de terrorismo) y 4/2015 (aprobación de la Ley de Seguridad Ciudadana) ya se había producido el primer episodio de referéndum independentista en Cataluña (9 de noviembre de 2014, gobernando Artur Más).

Por su parte, Casado y Rivera (junto a todos sus correligionarios) reclamaron que no se le concedieran beneficios penitenciarios de acortamiento del periodo de estancia en prisión de los condenados por el “procés”, ni otras medidas favorables como concesión del tercer grado y régimen abierto o permisos ordinarios de salida, cuando estos beneficios y mecanismos se hacen en función de la evolución individualizada de cada penado por participar en actividades de tratamiento, por su conducta, su peligrosidad y otros criterios que la legislación penitenciaria recoge. Esa es la doble moral de los líderes de la derecha, que reclaman respeto a la Constitución y al principio de legalidad, pero cuando a ellos les beneficia.

Durante estos días en los que los incidentes en Cataluña han sido graves, donde incontrolados energúmenos están provocado el caos urbano, incendiando contenedores, lanzando objetos muy peligrosos a las fuerzas de seguridad y generando pánico en la ciudadanía, lo que parecía menos adecuado es que líderes políticos como Arrimadas, Cayetana Álvarez de Toledo o Rocío Monasterio, se reunieran con simpatizantes en las calles de Barcelona, como han hecho y sólo con el único fin de arañar unos cuantos votos, pero que una situación como la actual es lo menos recomendable por la reacción furibunda que puedan tener esos grupos de exaltados. Lo mismo ha ocurrido con individuos de extrema derecha o antisistema, que van buscando cualquier protesta para sostener su modus vivendi, que no es otro que las algaradas callejeras y la violencia, que debe ser condenable siempre, venga de don de venga. Tampoco ha sido muy acertado que Rivera identifique Barcelona con Alepo o Bagdad en un momento en que España está siendo noticia en todo el mundo.