Miércoles, 26 de febrero de 2020

Sunami

En este momento, es oportuno hablar del sunami de los separatismos

En estos últimos días estamos escuchando, prácticamente por primera vez, hablar de un nuevo grupo de acción, no sabemos si social o político o las dos cosas a la vez, que recibe el nombre de sunami. Como es un nuevo grupo, que no acabamos de saber qué alcance tiene, no me atrevo, ni es prudente hablar de supuestos que no se pueden confirmar.

Pero yo creo que, dejando de lado dicho grupo, podemos hablar de la nueva y temerosa situación que se está viviendo en el territorio de Cataluña y que estamos padeciendo todos en estos días de locura y de violencias injustificadas, que consideramos difíciles, quizá imposibles de atajar, de modo que con razón podemos hablar del arrollador sunami que estamos padeciendo en España.

Hemos pasado en nuestro país por situaciones difíciles y graves, en el orden económico, sobre todo con la crisis de hace ya más de diez años, pero también desórdenes morales o psicológicos, como los muertos en accidentes de carretera, la droga, el sida, la violencia de género, las amenazas a los profesores en el ejercicio de la enseñanza o la violencia con los agentes de salud.

Y aun podríamos citar otros muchos temas de este género y de otras tantas lacras humanas que nos llevan por delante, como un violento e insuperable sunami, cuya fuerza y sus consecuencias somos incapaces de dominar y perecemos víctimas de su poder. Podemos, pues, hablar con derecho del sunami que nos está invadiendo.

En este momento, es oportuno hablar del sunami de los separatismos, como estamos padeciendo hoy en Cataluña, y como en otro tiempo no tan lejano padecimos en el País Vasco a manos de ETA o incluso con otros partidos incómodos que hemos tenido que soportar y aún soportamos.

En el País Vasco, daría la impresión de que los problemas están ya totalmente superados. Y no. las amenazas están ahí a mano y se manifiestan de diferentes maneras. Y los partidos políticos o grupos separatistas siguen ahí imponiendo sus condiciones si se quiere contar con ellos para lograr conseguir los frutos económicos o de poder político e ideológico, que siguen avanzando en la línea separatista y de poder territorial, frente a la debilidad de otras comunidades autónomas similares en las pretensiones señaladas por nuestra Carta Magna, la Constitución de 1977, que considerábamos había dado cauce a todas las pretensiones de los diferentes grupos o componentes del estado español.

Me parece que, con todo derecho, se puede hablar, teniendo en cuenta las amenazas y las realidades sociales y políticas de nuestro país, de la amenaza de verdadero y temeroso sunami.

¿Y qué diremos de la situación irregular y amenazadora que estamos viviendo como fruto de la problemática propia de la comunidad autónoma de Cataluña? No se padece un sunami físico real, pero sí estamos padeciendo amenazas e inseguridades propias de un auténtico sunami que termina arrasando y acabando con la paz y tranquilidad de nuestra convivencia y del progreso material y humano con el que pretende terminar, o que de hecho está llevando a los catalanes y al resto de los españoles a una verdadera ruina.

Y lo peor es que esta situación es el resultado de las actuaciones de nuestros gobiernos o de nuestros partidos políticos en el pasado, que han sido débiles y han vendido los valores comunes de todos los españoles, con el fin de conseguir votos que los llevasen al gobierno político y económico de España.

Así hemos ido cediendo en poderes de las máximas competencias, que han sido utilizadas para llevar adelante sus proyectos separatistas. Desde la manipulación de las enseñanzas, sobre todo el estudio de la historia, o el uso y abuso de los medios de comunicación que hemos dejado en sus manos, o la acomodación de las leyes electorales a sus propios intereses, y otras disposiciones legales similares, como el uso y abuso de la lengua propia del territorio frente a la utilización normal de la lengua común de todos los españoles.

Me parece que podemos dejar aquí estas reflexiones suficientemente indicadas y que muestran claramente la llegada y el crecimiento de este sunami arrasador de los separatismos. “De aquellos polvos, estos lodos”. Ojalá acertemos a salir pronto del chapapote de este nuestro sunami, que amenaza con llevarnos a la propia ruina.