Unamuno y el deporte moderno

Sus reflexiones sobre el tema parten de la lectura e interpretación creativa de artículos españoles y traducciones de textos extranjeros en revistas culturales
Miguel de Unamuno, escritor, filósofo y profesor

            Ahora que el ex rector de la Universidad de Salamanca está otra vez en candelero gracias a la película reciente de Amenábar, me encanta resumir un artículo de Jesús Castañón Rodríguez sobre la dedicación de Unamuno al deporte. “El ideario sobre el deporte moderno de Miguel de Unamuno parte de una actitud reflexiva sobre la lectura e interpretación creativa de artículos españoles y traducciones de textos extranjeros en revistas culturales españolas. Muestra una preocupación por el mundo exterior, desde la propia subjetividad, caracterizada por la realización de ensayos periodísticos sobre aspectos sociológicos e ideológicos para renovar estructuras sociales y la mentalidad de las personas individuales en un tono regeneracionista”. 

             “Su ideario deportivo se asienta en cuatro líneas de pensamiento fundamentales: el deporte moderno como fuente de salud, el deporte moderno como elemento de expansión afectiva, el deporte moderno como medio educativo para formar un hombre nuevo y una visión intelectual… “Sobre el desarrollo adquirido por el football en España” se publica en La Nación en 1924 y presenta la idea del juego como espejo de la actualidad colectiva. Es una acotación a un artículo de Fabián Vidal en El Mercantil Valenciano sobre cómo los juegos de chicos imitan a los mayores – en la III Guerra Carlista se jugaba a la guerra; con la Restauración, a los toros; y ahora al fútbol -. Compara el balompié con la tauromaquia para reflexionar críticamente sobre varios aspectos: el flamenquismo que rodea el espectáculo deportivo como sucedáneo espiritual; el aficionado que convierte en pelotón su cabeza y sufre daño en su inteligencia; el localismo cerril de las competiciones; el profesionalismo a seldo; y la escasa calidad literaria del periodismo deportivo, sin textos que canten a los grandes jugadores como en los Juegos griegos”.

             Observemos que es un estudio precursor de lo que luego ha devenido en las competiciones, en los campos de juego, en los medios de comunicación. “Establece la diferencia entre juego y deporte moderno – el juego es serio, el deporte, no – y considera que el fomento del “sportman” lleva a un peligroso ambiente de infantilismo irracional para el pueblo que actualiza el “¡Pan y toros!”, en “¡Pan y pelotón!” y “¡Pan y catecismo!”, hasta reconvertirse en “¡Pasto y deporte!”.

            ¡Qué clarividencia, tío…!