Miércoles, 16 de octubre de 2019

Roberto Aguirre es historia viva de la Segunda División B

El actual entrenador de Unionistas alcanzará este sábado frente al Tudelano los 500 partidos como entrenador en Liga regular en la categoría de bronce del fútbol español

Roberto Aguirre posa con el periódico de papel de Salamanca al Día

El fútbol es un mundo complicado en el que a uno le cuesta abrirse paso. Pocas personas pueden presumir de llegar a vivir del fútbol y menos aún pueden hacerlo de inscribir su nombre en la historia del deporte rey. No pasa así con Roberto Aguirre, actual entrenador de Unionistas de Salamanca, quién a sus 51 años puede jactarse de llevar más media vida ligado al fútbol y estar a tan solo un paso de inscribir su nombre en la historia de la categoría de bronce del fútbol español.

Y es que Aguirre se encuentra muy cerca de alcanzar los 500 partidos como entrenador en liga regular en Segunda División B, un hito que consiguen muy pocos entrenadores a lo largo de toda una carrera. “Desde que llegué al Langreo a Segunda B en la temporada 2002- 2003 no he dejado de entrenar ningún año. Es verdad que hubo diferentes fases porque hubo alguna temporada que estuve en Tercera División y evidentemente hubo un par de temporadas que no empecé la temporada en julio sino en noviembre y otras en las que me destituyeron, pero a partir de esa fecha he entrenado todos los años”, apunta Roberto Aguirre.

Un comienzo desde abajo

Para llegar a cumplir 500 partidos en liga regular de la Segunda División B frente al Tudelano en la octava jornada que se disputará en las Pistas del Helmántico, Roberto Aguirre tuvo que empezar desde abajo con trabajo y humildad. “Yo empecé como entrenador con 25 años en una categoría júnior en Madrid que ya no existe. Luego pasé al Rayo Majadahonda, donde estuve cuatro temporadas entrenando al equipo cadete, juvenil y dos años al filial. Tras pasar por Madrid, me fui a Asturias y entrené al Club Deportivo Mosconia tres temporadas en Tercera División. Posteriormente fue cuando llegué al Langreo en la 2002-2003. A partir de ahí se inicia toda mi trayectoria en Segunda B”, cuenta el entrenador asturiano.

Más de veinte años ligado al mundo del fútbol en el que lo más difícil, afirma Roberto Aguirre, es “tener la fuerza mental necesaria y ser psicológicamente fuerte para entrenar, más allá de la preparación como entrenador y los conocimientos que esta profesión requiere”. “En el mundo de fútbol tienes que manejar muchas variables a nivel emocional. Los futbolistas miran en base a su experiencia personal y su interés. Ello te exige prestar mucha atención sobre los futbolistas para que estén todos de la mejor manera posible para afrontar la competición”, afirma el entrenador de Unionistas de Salamanca.

La espina clavada y un sueño

Más de veinte años en los banquillos dan para mucho. Para tener recuerdos alegres, otros no tanto y alguna que otra espina clavada de lo que pudo ser y no fue. “Mi mejor recuerdo como entrenador fue el año del Lorca porque estuvimos muy cerca del ascenso. Hicimos una gran temporada en la que jugamos el play off de ascenso y nos eliminó el Villarreal. Vivimos un sueño que no se me quita de la cabeza porque me veía entrenando en Segunda División”, se sincera Aguirre.

Precisamente ese sueño que pudo ser y no fue representa la espina clavada del técnico asturiano. “Mi espina es poder entrenar en Segunda División y no pierdo la esperanza de conseguirlo. Estuve en dos ocasiones muy cerca de poder hacerlo. En una de ellas prácticamente casi lo tenía cerrado con un club y al final se torció todo. No pierdo la ilusión y el sueño de poder entrenar algún día en Segunda División. Trabajo para ello”, finaliza Roberto Aguirre, actual entrenador de Unionistas de Salamanca y quién sabe si el día de mañana de algún equipo de Primera o Segunda División.