Lunes, 21 de octubre de 2019

Destino al Cielo

Cuando lees estas cosas te das cuenta de que muchas veces dejamos pasar muchos momentos sin decir un simple “te quiero”
Ella es una niña de cuatro años que había perdido a su madre y decide escribirle una carta. Dirección: EL CIELO.

Quiero hablaros de la historia de una niña llamada Ella que leí no hace mucho. Ella es una niña de cuatro años que había perdido a su madre y se acercaba el primer Día de la Madre que pasaría sin ella. Quería hacerle un regalo y decide escribirle una carta. Dirección: EL CIELO

“Para mi madre en el cielo. Feliz Día de la Madre. Te quiere, Ella. Mamá, eres una entre un Minion” a estas palabras, añadió un dibujo de un Minion.

Lo que no imaginaba la niña es que recibiría contestación a esa carta. En el remitente ponía: “Mami. Puerta del Ángel 1, En las Nubes, El Cielo”. Dentro del sobre una carta con un emotivo texto:

“Mi hermosa Ella, muchísimas gracias por la carta especial que me enviaste por el Día de la Madre. Tú eres una entre un Minion y te quiero muchísimo, millones, billones y trillones es cuanto te quiero. Estás creciendo y te convertirás en una chica muy inteligente y especial, estoy muy orgullosa de ti, e incluso desde el cielo te veo cada día. Muchos besos y abrazos, Mamá”.

Esta historia la dio a conocer la tía de Ella a través de Twitter. Decía: “¡Hoy una amable desconocida de Correos ha dedicado un tiempo a responder y a hacer feliz a una niña!”. “Su rostro se iluminó con una enorme sonrisa”, continua, “¡Una muestra de las personas increíbles que hay en este mundo! No puedo agradecértelo lo suficiente”.

Cuando lees estas cosas te das cuenta de que muchas veces dejamos pasar muchos momentos sin decir un simple “te quiero”. Y este mes no quiero que pase, quiero escribir una sencilla carta a mis hijos y compartirla también con vosotros:

A mis hijos:

¡Cómo va pasando el tiempo! Recuerdo aquel día en que os tuve en brazos por primera vez, cuando nacisteis, os puedo asegurar que fue uno de los días más felices de mi vida, aunque os tengo que confesar que sentí algo de miedo, en ese momento dependíais tanto de vuestra madre y de mí: vuestro alimento, vuestra seguridad, vuestra vida… pero, por otro lado, con muchas ganas de comerme el mundo, de enfrentarme a cualquier cosa por vuestra felicidad.

Vuestra madre y yo hemos vivido momentos con mucha emoción, y en los que nos hacíamos niños como vosotros, las noches y días preparando los regalos para el día de Reyes, vuestra ilusión de aprender a montar en bici o con patines, de las que hay fotos muy graciosas y únicas. La ilusión de vuestros cumpleaños o los tranquilos paseos y ratos de parque… ver la luz en vuestras caras era y sigue siendo lo más grande. Durante todos estos años habéis sacado de mí lo mejor que había, y hasta lo que creía que no existía… Hemos pasado momentos difíciles, sí, enfermedad y situaciones que hacen que la vida no sea todo lo fácil que me gustaría para vosotros. Alguna la tenemos superada y otras confío en que tengan el mismo final. No sé qué nos deparará la vida, quisiera como cualquier padre que no sufrierais mucho y mi sueño es estar cerca cuando más me necesitéis.

Los días vuelan y llegará un día que nos haremos demasiado mayores. Cuando eso pase, solo os pediré que seáis pacientes y no os sintáis tristes, no os preocupéis de las posibles faltas que pueda tener al andar, hablar o razonar… solo quedaos conmigo, que seguramente será lo que más me importe, y seguid compartiendo vuestros sueños conmigo, que siempre serán un poco míos. Os quiero, vuestro padre.