Jueves, 17 de octubre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Las Águilas de Valporquero dominan desde las alturas la Plazuela del Castillo

La Feria Medieval también ofrece la oportunidad a todos aquellos que quieren de probar a tirar con arco

La mayor ornamentación con la que cuenta este año el centro histórico de Ciudad Rodrigo gracias a la implicación de comercios y establecimientos hosteleros hace que los grupos de animación de la Feria Medieval estén moviéndose de forma más continua por esas vías. Como ya hemos publicado en varias ocasiones, esos grupos son el conjunto de Tambores y malabares Saltimbancos de Santa María, y los grupos de música Zaragaitas y Manta D’Oruelos.

Junto a ellos, la Feria Medieval cuenta con otro grupo permanente, Las Águilas de Valporquero, que en este caso tienen una sede ‘fija’, la Plazuela del Castillo, ya que es ahí donde se encuentran expuestas las aves que han traído un año más hasta Ciudad Rodrigo para llevar a cabo además varias exhibiciones de cetrería, que son el hilo principal de actividad en esa Plazuela.

Pese a la ‘repetición’, todos los pases ofrecidos hasta el momento (uno en la tarde del viernes, otro a última hora de la mañana del sábado, y otro a media tarde del sábado) han contado con una gran asistencia de público, que ha tenido la oportunidad de ver en acción a un águila, un búho o un buitre, causando sorpresa, admiración, y en algunos casos, incluso algo de temor por sus vuelos a baja altura.

En esas exhibiciones, dos miembros de Las Águilas de Valporquero se colocan en dos puntos diferentes de la Plazuela del Castillo, desde donde van volando las aves (al mismo tiempo que van explicando sus características), en uno de los casos de forma cruzada (hay dos aves en acción al mismo tiempo). Además, también se cuenta con ‘colaboraciones especiales’ (en la tarde sabatina lo hizo el Leproso Pérez) para lanzar otro ave más desde la Torre del Homenaje del Parador.

Junto a una nueva exhibición de cetrería, la otra actividad concreta de la tarde sabatina fue una sesión de tiro con arco participativo a cargo de la Asociación Rodericus, que brindó la oportunidad a todos aquellos que quisieron de tirar con arco. Lo hicieron en un pequeño ‘pasillo’ que hay en la calle Juan Arias entre el Palacio de Los Águila y la Plazuela Dámaso Ledesma, uno de los puntos destacados de atención de la Feria gracias al Campamento de Oficios Minerarte allí desplegado.

Después de que el sol hiciera acto de presencia a mediodía, la tarde del sábado de la Feria Medieval contó con una climatología muy agradable, lo que favoreció el disfrute de la Feria por parte de cientos de personas, que aguantaron por la Plazuela del Castillo, y por otros rincones del centro histórico, hasta más allá del anochecer.

Curiosamente, en esa franja horaria hubo un espectáculo ‘imprevisto’: los fuegos artificiales lanzados en el barrio del Puente con motivo de la festividad de la Virgen del Rosario, que fueron perfectamente contemplados, por ejemplo, por los que estaban en la Batería de la Muralla (muchos de los visitantes de la Feria, sobre todo los foráneos, se asoman a ver la panorámica que desde allí se divisa).