Lunes, 21 de octubre de 2019
Las Villas al día

Éxitos frente a la debacle empresarial de Las Villas

Turismo, casas rurales, tostones y copas: emprender en la comarca mientras el tejido empresarial languidece y la despoblación avanza
Instalaciones de Panelais Producciones S.A. en Huerta

En seis años, los municipios que forman la mancomunidad Zona de Cantalapiedra-Las Villas han perdido treinta y siete empresas. Villoria y Cantalpino encabezan la lista de pueblos en los que más sociedades han desaparecido entre 2012 y 2018, según datos del INE. Villoria ha pasado de 80 a 64 empresas, y Cantalpino, de 38 a 24. Los malos datos se reproducen en la mayoría de los demás pueblos. Sin embargo, no todo son malas noticias. La comarca cuenta con emprendedores, algunos de ellos jóvenes, que han decidido plantar cara a la adversidad y sacar adelante sus negocios.

“Somos uno de los pocos pueblos que tenemos pleno empleo. Tenemos más puestos de trabajo en nuestro término municipal que habitantes”, cuenta el alcalde de Huerta, Juan Alberto Ramos. Huerta, con 299 habitantes, registró en agosto 41 nuevos contratos de trabajo. Villoria, con 1358 habitantes, únicamente tuvo 21.

El pueblo situado a la ribera de El Tormes mantiene el número de empresas respecto a 2012 -25 sociedades- pero alberga la primera y la séptima empresa con más facturación de toda la provincia: Bernabé Campal S.L. y Panelais Producciones S.A., según la clasificación de empresas de elEconomista.es. Biocarburantes de Castilla y León S.A., situada en Babilafuente, ocupa el sexto lugar.

Huerta cuenta con una importante fuente de ingresos: los turistas atraídos por el río Tormes y su entorno. “El turismo tira mucho de Huerta”, cuenta el alcalde, que muestra su optimismo: “Creo que el turismo se va a desarrollar bastante en Huerta durante los próximos años”. Diego Soler, que desde hace seis años regenta el chiringuito Dikane, situado junto a la ribera del río, comparte las impresiones del alcalde: “Está creciendo bastante. Hay movimiento y cada año se nota mucho más”. Hasta siete personas de la zona trabajan en este chiringuito durante los meses con más clientes, julio y agosto.

Esta gran actividad económica ha derivado en que el pueblo se enfrente a un problema de vivienda. El alcalde, Juan Alberto Ramos, explica que hay gente que se quiere mudar a Huerta, “pero toda la vivienda que hay está prácticamente ocupada”. Para solucionarlo, el Ayuntamiento que preside se ha marcado el objetivo de poner en marcha un plan de vivienda social que comience a funcionar desde la próxima Semana Santa. “Ya estamos moviéndonos para crear una promoción o incentivar que promotores vengan aquí a desarrollar vivienda”, resalta el alcalde. El primer edil señala que para la Corporación que preside el “principal objetivo es luchar contra la despoblación”, aunque reconoce que Huerta goza “de una población con una media de edad bastante joven”. “Proporcionalmente, no nos podemos quejar. Pero eso no quita para que sigamos trabajando para que la despoblación se invierta y Huerta gane población en los próximos años”, asegura.

Emprendiendo desde los 18 años

“Creo que por estar en un entorno rural no hay ventaja ni desventaja, simplemente son las ganas que tengas de emprender”. Son palabras de David Sánchez, empresario de 37 años radicado en Babilafuente, donde regenta Caprichos Rurales Salamanca alquilando casas rurales y la carnicería Cárnicas Pinto, en la que está asociado con Jenaro Pinto. David Sánchez demostró pronto sus dotes empresariales: con 18 años ya recorría Mondragón vendiendo jamones a restaurantes para conseguir dinero con el que pagar gasolina para ir a ver a su novia.

Sánchez cuenta que la idea de poner en marcha un negocio de alquiler de casas rurales surgió hace cinco años, cuando falleció su padre. Remodeló su vieja casa y le puso en su honor el nombre de Capricho de Miguel. Actualmente, posee seis casas rurales destinadas a parejas. Explica que cuando empezó vio el nicho de mercado en las parejas, pero ahora “el mercado se está colapsando”. De cara al futuro, pronostica que, si amplía los alojamientos, “serán para familias o grupos grandes, que rentan más y ahora hay poquitos”. Hasta 400 euros al mes asegura gastar en publicitar las casas rurales. Además, en los dos últimos años ha contado con presencia en Fitur, la Feria Internacional de Turismo de Madrid.

La otra pata de la actividad empresarial de David Sánchez es la carnicería Cárnicas Pinto. La marca de la casa es el tostón y la comida para llevar. “En los últimos cuatro años hemos invertido más de 70.000 € en la cocina industrial y cuatro hornos de gran tamaño”, destaca. Este verano ha llegado a contar con ocho empleados, todos de la comarca.

Admirando la barra desde pequeño

Julián Pérez tiene 22 años. Es de Villoria y desde pequeño sueña con “hacer feliz a la gente en el bar”. Lleva un año al frente de La Rúa, el bar que antes regentaron su padre y su tío. Abre de viernes a domingo, compatibilizando poner copas con estudiar Ingeniería Eléctrica en Béjar.

En agosto del año pasado abrió el bar con la esperanza de que la fiesta en Villoria fuera tan pujante como cuando era joven. “Estaban abiertos el Cyclope, el Scala, el Al-Ándalus, La Rúa, El Torreón… y había negocio para todos”, recuerda; “pero ya no es como antes”. Apunta al botellón como raíz del problema, aunque asegura entender que los jóvenes opten por esta opción más barata de beber: “yo también lo he hecho”. Además, se queja del alto coste que supone para un bar ofrecer partidos de fútbol. “A un bar le cuesta 300 euros al mes”, lamenta.