Miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Los porteros de fútbol son proclives a la depresión?

             En “CincoCero”, enero 2016, pude leer un artículo interesante acerca de la posible depresión en los porteros de fútbol. “Hace algún tiempo salió un dato que decía que de los últimos nueve suicidios de futbolistas en Argentina, cinco habían sido arqueros. Marcelo Roffé fue psicólogo de las selecciones juveniles argentinas en la era de José Pekerman y dijo a la Revista “El Gráfico” en 2011: “Que la estadística esté engrosada en los arqueros no es casual y tiene que ver con el rol que cumple, con la percepción de fracaso, con la soledad y la ingratitud del puesto. El perfil psicológico del arquero es particular… es aquel al que le ponen la etiqueta de boludo o de loco”. Un arquero puede salvar ocho remates, pero un rebote que se convierta en gol puede significar que sea culpable de la derrota. En realidad, ser guardameta significa tener mucha fortaleza mental y dispuesto a las críticas despiadadas de hinchas y periodistas. Dice Roffé en uno de sus libros: “Los errores del arquitecto se tapan con columnas; los del cocinero, con salsas; los del médico, con tierra; y los del arquero, con insultos”. Pero las listas están ahí, se suicidó el portero Alberto Pedro Vivalda arrojándose al paso de un tren; Robert Enke hizo lo mismo en 2009 arrojándose a las vías del tren en Neustadt am Rübenberge; Luis Ibarra se tiró de un décimo piso con 34 años, en Argentina; en Independiente, 1964, Osvaldo Toriani se suicidó en 1988 con barbitúricos y gas tóxico; el inglés Dale Roberts, con 24 años, se ahorcó;   el costarricente Léster Morgan se disparó; el tercer arquero de Cerro Porteño, Martín Cabrera, se disparó con 21 años. La lista es más amplia…

             Estas listas macabras solo son ilustraciones de un problema que puede estar latente y nadie repara en ello. La prensa española critica en estos momentos a Courtois, el portero del Real Madrid, personalmente pienso que en exceso y fuera de lugar. Lo mismo que hace unos meses acabó con De Gea en la titularidad de la Selección española, precisamente dicho portero ha ampliado con el Manchester United su contrato a las mejoras cotas nunca antes conseguidas. Los posibles errores de Courtois se están agrandando en exceso y se personalizan en él los muchos fallos individuales del equipo. En el partido contra el Brujas, al descanso, Courtois abandonó “por enfermedad” la portería y pocas explicaciones prácticas han salido después de aquello. Hasta que el mismo Courtois aseguró en Marca que "Si quieres ser portero del Real Madrid, tienes que aceptar esta presión". Pero hubo tantos rumores que el propio Real Madrid sacó una nota pública desmintiendo “rumores” acerca de Courtois, señalando que el diagnóstico para esta ocasión ha sido una “gastroenteritis” que le provocó desequilibrios y pérdida de hasta tres kilogramos.

              No es tan conocido que Buffon, del Juventus de Turín, reconociera que de diciembre de 2003 a junio de 2004 sufrió una fuerte depresión: “No estaba satisfecho con mi vida ni con el fútbol. A veces te vuelves esclavo de tu propia persona, de lo que eres”. ¿Cómo es posible que esto le ocurra al mejor portero del mundo? “Era como si mi cabeza no fuera mía, sino de otro, como si siempre estuviera en otro sitio”. (…) “Materialmente no me faltaba nada, pero luego entiendes que debe haber valores morales, afectivos, religiosos… Cuando te faltan, existe el riesgo”. Y estamos cayendo en un error lamentable en este mundillo futbolístico, estamos llegando a una situación donde los futbolistas “son de usar y tirar”. Fulano no rinde en un momento dado, “¡A ver presidente, fíchame otro!”. Con una intolerancia enfermiza gracias a una mala educación deportiva.

            Sinceramente, tengo la sensación de que el ambiente “anti Real Madrid” está dando lugar a desarrollos enfermizos, ahora les toca a Courtois y Lucas Vázquez; mañana le puede pasar a Modric, “Balón de Oro” en 2018; y a Ramos; y a Carvajal; y a Marcelo; y a tantos otros… El deporte profesional puede originar enfermedades profundas y no precisamente esqueléticas, una de ellas mental como la depresión no lo puede resolver ni siquiera el dinero tan elevado que se cobra a ciertos niveles en una profesión difícil y compleja, sobre todo para los débiles psicológicos… Porque la motivación del dinero nunca lo resuelve todo de manera definitiva, como piensan equivocadamente muchos aficionados. 

             Salamanca, 10. Octubre. 2019.