Miércoles, 16 de octubre de 2019

Uralde o el derecho a disentir de tus camaradas

Cuando Juantxo López de Uralde se desmarcó de Equo, la formación que él mismo creó, a todas luces parecía una decisión antidemocrática, el típico “o conmigo o contra mí” que tantas veces he oído, desgraciadamente, en la izquierda. 

Luego nos quejamos de que la izquierda está dividida, pero es que se nos llena la boca con “horizontalidad”, con “lo que decidan las las bases”,... pero a la hora de la verdad, si las bases no dicen lo mismo que yo, entonces publico en tuiter, o en cualquier otra red social, que “me parece un error y por tanto me voy”.

Si “las bases no están de acuerdo conmigo”, entonces es que las bases se equivocan. Si quien pronuncia la frase es alguien honesto, como es el caso, dimite; si no, se convocan nuevas elecciones y aquí primero paz y después gloria.

Pero esa idea de honestidad, flaco favor hace a la democracia: no podemos estar de acuerdo con todos, en todo, todo el tiempo, y menos en las formaciones que se autodenominan de izquierdas, porque ¿dónde queda entonces del derecho a disentir? ¿Qué concepto tenemos de honestidad, que obliga a renunciar a aquello que él mismo creó y por lo que ha luchado con tanta honestidad de la buena durante más de 10 años?

Y tampoco estoy de acuerdo en la razón que ha dado, dice que se queda en Podemos por lealtad, pero, un representante electo, ¿a quién debe lealtad? ¿al partido con el que se coaligó o a la gente que le votó? Y sus votantes, ¿con quién estarían más de acuerdo, con él o con las bases del partido por el que se presentó?

No obstante, seguro que hay otras razones por las que ha tomado la decisión de seguir con Podemos. Al igual que las bases de su partido, que seguro que han tenido más razones que las puramente electoralistas para votar lo que han votado: todas las personas que conozco que militan en Equo, son personas que toman cada decisión de una manera muy razonada, estoy segura que de las más de 800 personas que han participado en esa consulta, la mayoría no lo ha hecho al tuntún sino que han meditado mucho antes de votar.

Por eso no me parece bien que Uralde haya dejado Equo. No creo que en Equo nadie se hubiera atrevido siquiera a insinuar que tendría que abandonarlo, siendo él quién es, y habría sido una lección de democracia y una lección de tolerancia con el disidente, que a la izquierda, siempre dividida por estas y otras cosas, le habría venido de perlas.

Y digo yo, ¿no sería más sensato, y más de izquierdas, poder decidir en base a las propias convicciones de cada cual sin tener que renunciar a la herramienta con la que tanto te identificas y con la que llevas luchando tantos años?

¿No sería más sensato y más de izquierdas aplicarnos nuestras propias teorías sobre tolerancia y aceptación del diferente?

Otra ocasión perdida para aprender lo que tanto predicamos sobre tolerancia, diversidad, disidencia… Otro hecho más para consolidar la omnipresente “división de la izquierda”