Miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Una sociedad sin empatía y ética?

La violencia no es solo la escena entre el agresor y la víctima, los observadores forman también parte esencia de ella. ¿Qué suelen hacer las personas que presencian una pelea?

Todos los medios se hacen eco estos días de cómo un  grupo de menores se dedicaron a grabar en el móvil una pelea, sin intervenir en ella y sin hacer nada para detenerla. La violencia se convierte así en una noticia, como cuando se rueda una película.

Es el espectáculo de la violencia o la violencia como espectáculo, que nos lleva a mirar, a observar con interés morboso y despiadado, pero no a intervenir ayudando a las víctimas o a poner paz.

Cuando algo no nos incumbe directamente, convertimos, con  frecuencia, el mundo real en virtual, algo que nos interesa o puede interesar a los demás, un suceso que debe quedar grabado para volverlo a ver, enseñarlo como un trofeo o venderlo.

En estos casos se produce un fallo de dos capacidades humanas maravillosas: (a) la capacidad mental de ponerse en el lugar del otro, tomando conciencia su situación  (empatía cognitiva) y (b)  la capacidad de compartir emociones, lo que el otro estás sintiendo (empatía afectiva como experiencia vicaria de las emociones de los demás), generando  motivaciones y conductas de ayuda. Lo ideal es estar bien equipado en ambos tipos de empatía: tener buen corazón y la inteligencia para saber ayudar.

Ver tanta violencia en los telediarios, en la televisión y en el cine provoca en muchas personas “malestar, desasosiego, nerviosismo”,  en otras,  rechazo  crítico, cada vez que usan el mando a distancia y ven tantos contenidos violentos y, en otras, por último, interés y atracción  legítimos,  como espectador.

Por otra parte, a casi todos, nos habitúan a un mundo virtual violento, con secuelas aun no bien conocidas. Y lo más grave, en el caso de algunas personas, que seguramente sufren  también otras causas profundas, les empujan a ser violentos en la vida real: “no lo has visto en la tele, yo también te voy a matar cualquier día”, le gritó un agresor a su mujer.

Los efectos de la violencia verbal o mala educación entre los políticos, en las tertulias y otros programas, de buena parte de las cadenas de la televisión, acaban  teniendo también un  efecto devastador en gestos, palabras, insultos y peleas. ¿Quiénes son, por ejemplo, los responsables de la violencia en ciertas manifestaciones?

Pero no quiero que pierda el sueño, acabamos de ver una corriente de empatía maravillosa y de disponibilidad para la ayuda, en las inundaciones de las pasadas semanas. Los humanos estamos  dotados de emociones como la empatía, que deberíamos promocionar en cada niña o niño que nace. Es esencial para saber amar y disfrutar en las relaciones; y es un tesoro de la humanidad.

¿Por qué no hace usted un listado de las emociones que deberíamos declarar patrimonio de la humanidad? La lista podría iniciarse, por ejemplo,  con “la EMPATÍA”.