Martes, 12 de noviembre de 2019

¿Por qué desprecio e ignorancia?

     Ya lo dijo Antonio Machado: “Desprecia lo que ignora”. El despreciador desprecia porque no sabe.  Cree que fuera de su casa nada vale nada porque no sabe nada de lo exterior a su casa.  Y empobrece su vida. El ignorante  ignora  porque  desprecia.  Aniquila  todo y a  su alrededor se extiende la nada. (Y no me vengan con historias, hoy todo el mundo puede aprender si quiere). El universo se reduce a su pueblo y detrás se extienden las tinieblas exteriores. La ignorancia y el desprecio son dos viejas arrugadas que se morrean en su cuchitril miserable y oscurantista.

     Mi tía de mi pueblo me preguntaba a veces si alguien más viajaba además de mí, si había alguien por las carreteras y los aeropuertos. Muchos creen que en su pueblo hay el mejor pan, el mejor vino, las mejores chicas. Las de otros pueblos no las conocen y por eso no valen nada. Un alumno mío decía que la palabra coche-cama no existía porque él nunca la había usado. Un patriota español me decía una vez que no había autopistas gratis en Alemania, cuando yo llevaba un mes recorriéndolas, porque ningún país podía tener algo que no tenía España. Acabo de estar en Escocia y un tipo de León decía que los escoceses no tenían pescado y yo lo había comido por todas partes. También decía que el overbooking en los aviones solo lo había allí y no en España, pero yo lo he visto en todos los países.  Un francés me dice que en España no hay variedad como en Francia, y para un español en Francia no hay más que franceses.

     El despreciador y el ignorante  están en una cárcel satisfechos.  Y creen que lo saben todo, como estudia el síndrome de Drunning-Kruger.  El mundo entero es muy pobre para ellos, mejor dicho el mundo no existe. Solo  existe el vino del pueblo y la tienda  de enfrente. Para el despreciador y el ignorante,  más allá de su casa solo existe la nada.

ANTONIO COSTA GÓMEZ, ESCRITOR