Miércoles, 16 de octubre de 2019

Aquellas mujeres

 

Las he recordado bastante en estos últimos años al crecer la lucha social y política por la igualdad de la mujer, porque ha pasado bastante más de medio siglo desde aquellos pasos que dieron unas pocas mujeres desafiando costumbres, prejuicios, ideas y leyes, con el extraordinario añadido  de su sensibilidad social y su visión global que abarcaba a todo el mundo. Increíble, aunque había también en otros niveles de cultura y de pensamiento otros grupos avanzados y en la misma dirección.

Eran aquellas mujeres un grupo más bien reducido con especial visión y valentía en un mundo de varones poderosamente asentados en la sociedad, en la familia, en el campo de la gestión, en el variado y cerrado mundo de la Iglesia Católica fuera y sobre todo dentro de España. Y ellas levantaron la voz, causaron revuelo, fueron conocidas y reconocidas, pero apenas si fueron escuchadas y a veces fueron descalificadas.

Era por los años 50 y 60. Pilar Bellosillo, mujer de especial lucidez y de corazón audaz, era la cabeza de aquel grupo de Madrid. Pretendían cambiar lo más duro de la  sociedad y reformar buena parte de la Iglesia, dándole a la mujer un puesto de igualdad. Pocos años más tarde fueron Mary Salas Larrazábal y  “Josefita” (Josefina Martín Sampedro) las que abrían caminos, mientras Pilar andaba metida en los campos de las organizaciones internacionales. Presidenta de la UMOFC tenía presencia y parte en las reuniones del más alto nivel y un puesto en las organizaciones internacionales, en un momento en que no había en España ni casi en Europa organizaciones parecidas en niveles civiles. En cierto modo nunca la mujer española llegó tan alto aunque fuera un caso del todo excepcional.

Me estoy refiriendo al grupo de Mujeres de Acción Católica, de las que Pilar fue presidenta durante años y desde ahí pasó a la presidencia de la UMOFC (allá por el año 1961) y a muchos otros altos puestos de presidencia o de gerencia en España y en la Iglesia, trabajando siempre de forma explícita por la igualdad y el empoderamiento de la mujer en la sociedad y en la Iglesia.

Aquel grupo, con representantes en cada ciudad española, estaba compuesto por mujeres de especial calidad humana, de espíritu libre y de buena formación para las posibilidades del momento. De aquellos grupos salieron mujeres con destinos importantes en casi todos los campos de gestión social. Incluso en esta misma Salamanca hubo y hay todavía mujeres de aquel movimiento que realizaron y realizan gestiones en la sociedad y en la cultura.

Una de las preocupaciones, cuando entonces prácticamente nadie la tenía al menos en España, de Pilar Bellosillo y de su grupo fue el problema del desigual reparto de la riqueza no sólo en España sino en el mundo entero. Ante algunos problemas de la sociedad española –especialmente falta de educación y cultura en la mujer, su promoción social y cultural, su papel en la vida de barrio y municipal, etc…- crearon por toda España Centros de Cultura Popular, orientados a grupos de mujeres en los barrios, en los que se estudiaba la realidad española, se analizaba y se actuaba. Ahí es nada; y por eso mismo hubo momentos en los que estos Centros no eran bien mirados desde casi ningún lado. De ellos salieron muchas mujeres militantes en grupos, colectivos y partidos con especial sensibilidad social. En Salamanca funcionaron durante años en el barrio Garrido y su última acción en Salamanca quizás os suena todavía y era Operación Vivienda, de lo que soy testigo de primera línea y que desde hace unos años está ya a cargo de Cáritas. Muchos logros posteriores, en promoción de la cultura y en igualdad de la mujer, tienen una deuda pendiente que al menos que yo sepa no ha sido reconocida.

Ante los problemas de injusticia y de hambre en el mundo, cuando nadie hablaba de esto por aquí, respondiendo a un llamamiento de la ONU pusieron en marcha la Campaña contra el Hambre con un manifiesto como declaración de intenciones que sesenta años después conserva toda su frescura, su vocabulario comprometedor y la pasión por un mundo diferente. Es una sorpresa leerlo, al menos para mí, lector impenitente de cien cosas todos los días y que lo leo como refrescante mental varias veces cada año. Es admirable.

El invento de aquella campaña, que años más tarde se llamaría Manos Unidas y que sigue creciendo hasta hoy, sonaba entonces a cosa rara y hasta el mismo nombre de Campaña contra el Hambre, lo recuerdo muy bien, chocaba con casi todo y con casi todos, tanto civiles como políticos o eclesiásticos.

Con los años se fue incorporando al panorama público y social, aunque lentamente y sin que hayan desaparecido todavía todas las reticencias, de un lado y del otro. Hoy la Campaña de MANOS UNIDAS tiene presencia de calidad y está probada su alta eficacia contra el hambre, por seguir señalando con esa palabra, hambre, la realidad de injusticia y desigualdad que vive casi la tercera parte de la población del mundo.

Todo esto para recuerdo y hasta homenaje a aquellas mujeres que cuando nadie les daba cancha ni crédito, tuvieron el coraje y el atrevimiento de levantar la voz aquí o en Roma o en Nueva York, tomar la iniciativa, reclamar espacios y poderes y sacar adelante acciones de gran influencia y relevancia social, algunas de las cuales llegan hasta el día de hoy. Verdaderamente admirables fueron aquellas mujeres…