Lunes, 14 de octubre de 2019
Ciudad Rodrigo al día

Someten al nuevo puente del Risco de Martiago a las pruebas de carga

Una vez realizadas estas pruebas, la entrada en funcionamiento del nuevo puente no debería demorarse demasiado

La entrada en funcionamiento del flamante nuevo puente del Risco de Martiago, así como la reapertura del propio Risco a la circulación de vehículos ya se vislumbra en el horizonte, siempre que salgan como se esperan las pruebas de carga a las que está siendo sometido a lo largo de esta jornada de jueves el nuevo Puente, cuya construcción ha corrido a cargo de la Unión Temporal de Empresas integrada por General de Construcciones Civiles (Gecocsa) y Metalizard.

Estas pruebas se prolongarán durante todo el día, siguiendo un riguroso protocolo en el que se irán realizando múltiples mediciones, que comenzaron en torno a las 10.00 horas. Como se puede ver en las imágenes, para realizar estas pruebas se van a emplear varios camiones que están entrando y saliendo en solitario o por grupos de la nueva estructura, a la cual se le echó el aglomerado asfáltico en la jornada del miércoles.

A falta de colocar la señalética, el nuevo puente del Risco de Martiago ya es toda una realidad, tras un larguísimo proceso que ya se ha extendido durante más de un lustro. Las primeras noticias en torno a la construcción datan de los albores de 2013, cuando se tuvo constancia públicamente de los planes de la Diputación de Salamanca para levantar un nuevo puente que sustituyera en uso al que venía funcionando, que únicamente cuenta con espacio para que pasen vehículos en un sentido de la circulación en cada momento.

La construcción, que tenía un presupuesto inicial de 1.320.488,37€ (IVA no incluido), se adjudicó dos años después, en enero de 2015, a una Unión Temporal de Empresas integrada por tres empresas: PAS Infraestructuras y Servicios, Cycasa, Canteras y Construcciones y Padecasa, Obras y Servicios, que ofertó hacer las obras un 10,17% más baratas que el precio de salida (es decir, por 1.186.194,70€ -IVA no incluido-).

El puente ‘creció’ en longitud durante las obras

Hasta agosto de aquel año 2015, la Diputación no solicitó el permiso a la Confederación Hidrográfica del Duero para iniciar las obras, que se esperaba que comenzasen aquel otoño, llegándose a vaciar prácticamente por completo el pantano del Águeda para permitirlo. Un año después por las mismas fechas, sin que la construcción como tal hubiese comenzado, la UTE adjudicataria solicitó la rescisión del contrato (que se aceptó), por las modificaciones que se habían hecho en el proyecto de construcción, redactado por Francisco Ledesma García.

Lo que ocurrió concretamente es que cuando se estaban realizando los ensayos para la cimentación de los estribos, en la margen derecha el terreno se desmoronaba al intentar llevar a cabo algún sondeo. Mientras, en la otra margen, se comprobó que había una gran diferencia a la hora de llegar a la roca sana (en un punto se encontraba a tres metros de profundidad y en otro a 12).

Estas situaciones no se habían apreciado en el momento de redactar el proyecto original, ya que en aquel momento el agua tenía una altura de 15 metros en el Risco (la que se consideraba habitual), con lo cual no se pudieron tomar muestras del terreno para realizar el estudio geológico y geotécnico del lugar donde se debían cimentar los pilares del puente (el estudio se basó únicamente en pruebas para el cálculo de la estabilidad de los taludes y un sondeo que se realizó con mucha dificultad en la margen izquierda).

Esta situación obligó a modificar el proyecto moviendo de sitio la base del puente, lo que provocó a su vez que creciese en longitud (de los 117 metros inicialmente previstos a 130,50, con 10,20 metros de anchura y 4 vanos), incrementándose el coste, que no estaba dispuesta a asumir la UTE, de ahí la renuncia.

Casi tres años desde la adjudicación

Aceptada la renuncia de la UTE, se inició un nuevo proceso de licitación de las obras, modificándose el precio de salida, que aumentó a 1.430.153,83€ (IVA no incluido). En este segundo proceso, las obras se adjudicaron en enero de 2017 a otra Unión Temporal de Empresas, integrada por General de Construcciones Civiles (Gecocsa) y Metalizard, por un precio de 1.174.500€, un 17,87% menos que el precio de salida.

De nuevo hubo que esperar al otoño de aquel 2017 para que se iniciasen los trabajos sobre el terreno, cortándose por primera vez la carretera en noviembre. A finales de aquel año, ya estaban levantados los tres pilares del puente, anunciándose en una visita institucional por parte de la Diputación que apenas quedaban 3 meses para concluir la obra, pero que no iban a ser ‘del tirón’, sino que dependía, por ejemplo, del caudal del río.

Fue finalmente en enero de este 2019 –momento en que se volvió a cortar la carretera- cuando se colocó la estructura de hierro que une los pilares, en una compleja operación para la que fueron necesarias dos grandes grúas. En varios momentos de los siguientes meses se ha ido configurando el tablero superior, culminando el proceso como decíamos más arriba este mismo miércoles con el asfaltado del mismo.

Evidentemente, las obras de construcción del nuevo puente han supuesto una gran molestia para todos aquellos que tenían que moverse desde o hasta Martiago, especialmente durante la época veraniega, cuando se registra una mayor afluencia de público a esa localidad y su entorno. Todos ellos esperan que la entrada en funcionamiento del puente se produzca lo antes posible.

Ver más imágenes: