Miércoles, 16 de octubre de 2019

¿Cómo construir un equipo de fútbol?

A los jugadores no se les hacen test psicológicos ni de conocimientos acerca de cómo se integran en grupo
Marogar sostiene que hace falta mucho más que dinero para hacer un equipo de fútbol competitivo

             Es evidente la forma de construir los equipos en la época actual: Dinero, dinero, y dinero. Ya con eso, fichando a los mejores, el equipo está construido. No es tan difícil. Y si el equipo no gana, los aficionados quieren fichajes nuevos con dinero, dinero y dinero. A mejor presupuesto, dicen muchos entrenadores, mejor equipo. Y con mejor equipo acabará ganando más veces. Además, a los jugadores se les hacen reconocimientos médicos para comprobar que su anatomía no tiene rémoras, no hay ligamentos operados y no se encuentren disfunciones en aparato cardio circulatorio y cosas así. A los jugadores no se les hacen test psicológicos ni de conocimientos acerca de cómo se integran en grupo, etcétera. 

            Hay textos que así lo corroboran, Patrick Lencioni nos habla de las 5 disfunciones de un equipo: 1. Ausencia de confianza; 2. Temor al conflicto; 3. Falta de compromiso; 4. Evitación de responsabilidades. 5. Falta de atención a los resultados. Y si repasamos cualquier equipo que entra en crisis vemos que aflora alguna de esas carencias. A mí personalmente lo que más me molesta es que los futbolistas eludan sus propias responsabilidades y se amparen en las “culpas” del entrenador, al fin y al cabo el “cabeza de turco” de todos los fracasos.

            Lencioni escribió el libro “Equipos ideales” y les asignó 3 virtudes esenciales como a mí me gustaría asignar al futbolista ideal. Otros preferirán que el jugador tenga buen pie, maneje el cuero como pocos, tire a puerta como Ronaldo, remate de cabeza como Santillana, o resuelva en las situaciones más críticas como Messi. En todo caso, para completar un excelente equipo, los jugadores deberán poseer estas cualidades mentales: Humildad, hambre, y empatía. “La humildad no es pensar menos de ti mismo, sino pensar menos en ti mismo”, como dijera C.S. Lewis; “la gente con hambre casi nunca tiene que ser presionada por un jefe para trabajar más, porque es emprendedora y diligente”, asegura Patrick Lencioni; así como la empatía “tiene mucho que ver con la capacidad de mantener relaciones interpersonales y de estar atento”.  Quizás, con la combinación de todas ellas, obtendríamos los mejores tributos para que los equipos funcionen.