Viernes, 3 de abril de 2020

¿Automatismos en el fútbol prebenjamín hasta cadetes?

A esas edades más bien deberían entrenar para aprender habilidades que les permita jugar al fútbol con un mínimo de acciones buenas en torno al balón

Sigo viendo algunos entrenamientos de niños (menores de 14 años) y me sigue sorprendiendo que se les entrene con circuitos físicos y con muy pocos juegos aplicativos para que estén en contacto permanente con la pelota

            La pasada semana, viendo un partido de prebenjamines en Televisión Real Madrid, uno de los comentaristas aseveró que los niños aprendían todos los automatismos hacia el mes de diciembre. Y lo critiqué poniendo un twitter, dando mi opinión de que los niños a esas edades más bien deberían entrenar para aprender habilidades que les permita jugar al fútbol con un mínimo de acciones buenas en torno al balón. Pero lo de los “automatismos” me suena demasiado a “maquinaria”, a aprendizaje memorístico, a juego de profesionales donde la especialización se identifica mucho mejor y manejando al futbolista como si de un “mecano” se tratara. 

            Escribí en otra ocasión sobre el libro “The talent code” de Dan Coyle, aseguraba que el fútbol brasileño progresó a partir de los años 50 precisamente porque en el “fútbol de salao” (fútbol sala) les permitió muchas horas de entrenamiento y una “práctica intensa” que estimula el “sistema neurológico” desde edades tempranas para formar el talento. Concretamente, un estudio demostró que un niño que juega a “futsal” desde los 6 años hasta los 12 años está en contacto con el balón 6 veces por minuto, más que si jugase al fútbol tradicional. El contacto con el balón es el único modo de aprender fútbol de la mejor manera posible. El tiempo que se pasa en contacto con el balón es la clave del aprendizaje de un deporte y su consiguiente motivación por aprender. Todos deberíamos saber que si un chaval no toca el balón, acaba aburriéndose y empieza a despreocuparse por jugar fútbol.

            Sigo viendo algunos entrenamientos de niños (menores de 14 años) y me sigue sorprendiendo que se les entrene con circuitos físicos y con muy pocos juegos aplicativos para que estén en contacto permanente con la pelota. Incluso no percibo entrenamientos integrados, o sea, con aspectos técnicos, tácticos, físicos y en particular la atención, la percepción y la decisión. Sería una manera más eficiente de que los niños aumenten su inteligencia en el juego, la creatividad, la fantasía, la imaginación, la originalidad, etc., aspectos básicos y necesarios en el juego del fútbol. Sinceramente, este planteamiento que he leído a Miguel Rodrigo, entrenador de la selección tailandesa de fútbol sala, la comparto en su conjunto, con otros matices que no transcribo ahora, y sin embargo discrepo acerca de la mecanización del fútbol en edades muy tempranas, tiempo habrá de ir incorporando la táctica a partir de los 14 ó 15 años, de manera gradual, pero incorporando y mejorando las cualidades de los pequeños futbolistas. Eso sí, huyendo del “mecanicismo”.

           Salamanca, 16 de setiembre de 2019.