Sábado, 11 de julio de 2020

Tomás Postigo, crianza 2017, el coupage clarificado con clara de huevo

La asociación enológica Cata Añada realiza una nueva cata ciega, en esta ocasión con Francisco Alférez como director de cata

La asociación enológica Cata Añada, se reunió extraordinariamente para confeccionar el calendario del nuevo curso 2019/20, que comenzará el próximo mes de octubre. Pero aprovechó el encuentro para realizar una de sus catas ciegas, siendo el director en esta ocasión Paco Alférez:

TOMAS POSTIGO, CRIANZA 2017, DO RIBERA DE DUERO

Tomás Postigo Crianza es un coupage  elaborado con la variedad Tinto Fino como variedad principal, y complementado con las variedades MerlotCabernet Sauvignon y Malbec. Tomás Postigo es uno de los enólogos más veteranos de la Ribera del Duero. Empezó a trabajar allá por el año año 1984,  aportando diversas innovaciones en la manera de elaborar en la denominación como el riego por goteo, la utilización de roble francés para la crianza o la elaboración con movimientos por gravedad.

Las uvas proceden de una selección de pequeñas fincas repartidas en diferentes localidades de la Ribera del Duero, con diversidad de suelos, pero con predominio de suelos calizos y arenosos con piedras y guijarros.
La vendimia se realiza de forma manual, en pequeñas cajas de 12 kg que aseguran el buen estado de la uva a su llegada a la bodega. La uva se despalilla y se pasa al depósito de acero inoxidable por gravedad sin estrujar.
Cada parcela se elabora por separado. La fermentación maloláctica se produce en depósitos y barricas de roble francés y la crianza en barricas de roble francés de 225 litros durante 12 meses.
Finalmente se realiza el coupage de todos los vinos obtenidos de cada parcela para conformar el resultado final. Tomás Postigo Crianza se clarifica con clara de huevo*
natural antes de proceder a su embotellado.

La añada 2017 calificada como ‘Muy Buena’, se caracterizó por ser cálida y seca. Las reservas de agua comenzaron bajas y se agudizaron los meses de julio y agosto, donde fue extremadamente seco exceptuando algunas lluvias fuertes hacia el comienzo de la vendimia. Pero sin duda lo que marcó el año fue la helada que afectó a gran parte de la Ribera del Duero el 28 de abril, justo después del desborre y con una masa vegetal débil. Marcó el crecimiento vegetativo y de floración para todo el año con unas grandes pérdidas de producción. A este accidente le siguieron unos meses muy cálidos de junio y julio. Debido a estos acontecimientos los vinos de este año se caracterizan por unos vinos con más volumen y una acidez media. Perfectos para beberlos en su juventud y con una buena capacidad de envejecimiento.

COMPOSICION VARIETAL:

MerlotCabernet Sauvignon y Malbec.

LA CATA

VISTA: Capa alta Color rojo picota intenso, glicérico, ribete violáceo, vivo y brillante, limpido.

OLOR: Limpio en nariz, a copa parada, destaca la fruta roja con buena intensidad y un buen balance con la madera. A copa en movimiento, aparecen notas complejas a tostados y vainilla.

SABOR: Muy afrutado y carnoso, buena lagrima, sedoso en boca, amplio y equilibrado entre acidez, madera y fruta. Taninos elegantes, tanto en la entrada como en el paso por boca.

CONCLUSION FINAL   Elegancia y gran equilibrio entre la fruta y madera, muy amplio y elegante, destacan las notas a frutos del bosque.

RELACION CALIDAD/PRECIO: 24 Euros/Excelente

 

PUNTUACION:  

00-60 DEFECTUOSO

61-70: REGULAR

71-80: CORRECTO.

81-85: BUENO.

86-90: MUY BUENO.

91-95: EXCELENTE. 93

96-100: EXTRAORDINARIO.

CONSUMO: entre 16-18ºC

MARIDAJE: Carnes rojas asadas, a la parrilla o guisadas. También marida con pescados azules, como el atún, bonito o bacalao. Quesos, embutidos y jamón de bellota.

 

Clarificación por clara de huevo*.

Al final de la fermentación alcohólica y/o maloláctica, las levaduras y las bacterias lácticas mueren y se rompen, liberando al medio en el que se encuentran los componentes del interior celular. La mayor parte caen al fondo del depósito, constituyendo las famosas lías, pero algunos componentes son tan pequeños y ligeros que se quedan en suspensión, haciendo que el vino quede turbio e inestable. Estos componentes, que son pequeñas proteínas, taninos y azúcares que la levadura no sabe transformar en alcohol, podrían llegar a causar problemas olfativos o gustativos como amargor o astringencia. Para que el vino esté estable, limpio y brillante, como lo encontramos en la botella, es necesaria una clarificación.

La clarificación consiste en incorporar sustancias capaces de aglutinar todos estos compuestos flotantes para que pesen más y caigan al fondo del depósito con el resto de lías. De esta manera conseguimos limpiar el vino, estabilizarlo, mejorar su filtración antes del embotellado y, todo ello, manteniendo, incluso a veces mejorando, sus cualidades organolépticas

En el siglo XVII ya se utilizaba clara de huevo como clarificante, y su uso se extendió para los vinos de calidad en el siglo XVIII. No fue hasta el siglo XIX cuando se convirtió en una práctica sistemática para todo tipo de vinos.

Edición y fotos: Javier bragado