Viernes, 20 de septiembre de 2019

Imposible la emoción

Disposición de Diego San Román, oreja para Manuel Diosleguarde y buena imagen de Miguel Aguilar pero frío conjunto en el arranque de feria con deslucida novillada de Casasola

Diego San Román, entrega y verdad | Fotos: Miguel Hernández

Imposible la emoción. No pudo ser, pese a todo. La falta de clase del encierro de Casasola frenó un ciclón de ilusiones en el arranque del ciclo a pesar de esa oreja en el esportón que no correspondió a la mejor versión de Diosleguarde. Aún con excepciones, allí abundó flojedad y poco juego y cuando esto pasa, apuntillamos esa emoción tan vital en este espectáculo. Bostezaban en los tendidos y el frío ya sentenciaba una tarde eterna.

Pese a que la fe en Manuel Diosleguarde se mantiene porque hay motivos, a él se le puede exigir bastante más. Es verdad que hubo ante ‘Reservado’, segundo de la tarde, un ramillete de verónicas de trazo templado y compás abierto y quiso darle línea recta en derechazos de mano baja y contados naturales, pero faltó colocación y rotundidad a lo que se sumó un mal uso de los aceros. Y después, mientras lidiaba a su segundo, aquello vio que sin ligazón poco hay que hacer. Y le costó colocación en éste mismo que después le dio premio; porque le presentó series sin ligazón, insistía y porfiaba, pero trasmitiendo la sensación de una entrega aparente cuando su oponente exigía rotundidad. Tiempo tiene para pulir su concepto, y lo hará seguro.

Mientras, ese mismo tiempo se ha trasformado en bagaje para un rotundo Miguel Aguilar que fue quién firmó los mejores pasajes. Lección de entrega mexicana para mostrar a La Glorieta un año después que cualidades tiene para ser capaz de templar a su noblón primero, para arrebatarse con una sorprendente colocación, para usar la cabeza para ejecutar y para apostar por el valor. Brindó a ‘Reservado II’ al público e inició en los medios con pases cambiados por la espalda. Valiente, exponiendo y muy de verdad lo sometía y cuajó ligadas series con la diestra. Finalizó de rodillas con un volteretón. Pura raza sin espada. Al cierraplaza le recetó verónicas vistosas. Estructura de nuevo, torería, solvencia en ambas series y bernadinas finales ajustadas como bazas. Hay que esperarlo como se le esperaba a Diego San Román porque este año volvía a hacer el paseíllo en este mismo escenario sin opciones de nada. Un lote que no sirvió para hacer el toreo, aunque con ambos dio la sensación de un novillero hecho: ejecución, colocación para dar el pecho en los desplantes y administración de los terrenos. Continua evolución, aunque hoy todo lo tuviera en contra. Nada hay imposible para una voluntad enérgica. Vendrán los triunfos.  

 

FICHA DEL FESTEJO

Plaza de toros de Salamanca. Primer festejo del abono. Novillos de Casasola.  Dos devueltos. Desiguales de juego y fastos de casta. 

Diego San Román: silencio y silencio tras aviso

Manuel Diosleguarde: ovación con saludos tras un aviso y oreja

Miguel Aguilar: ovación con saludos tras un aviso y saludos tras aviso